Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

2017-06-09T09:57:24+02:00

INDIGNADA.

Publicado por La ventana de Ana Pascual

INJUSTICIA.

No sé si hablo desde el calentón infinito que llevo desde ayer por la mañana. Ya lo comenté en mis redes sociales el año pasado en estas fechas.

Me dirijo a la Consellería de Educación y al Sr. Marzá, y pienso publicar y mandar esto donde haga falta y hablo en nombre de TODAS las madres trabajadoras de alumnos/as que solicitaron plaza en Escuelas Infantiles Públicas y que se han quedado fuera, sin plaza.

Resulta que mi hijo se ha quedado por segundo año consecutivo sin poder acceder a la Escuela Infantil Municipal de mi querida ciudad Orihuela.

Resulta que prima y puntúa el que seas familia numerosa, cosa que veo lógica, que tengas discapacidad o minusvalía reconocida, cosa que también veo lógica, que tengas hermanos en el  centro, o familiar directo trabajando… vale, también la renta… pero hay algo que no entiendo.

No hay punto alguno para las madres trabajadoras, sí, y puntualizo, trabajadoras somos TODAS, el 100% pero yo me refiero a las madres que trabajamos dentro y fuera de casa, sí, madres que cotizamos, pagamos nuestros seguros sociales, nuestros impuestos para que esas escuelas infantiles o guarderías públicas estén donde están. Madres que trabajamos y vivimos en un estrés continúo para poder conciliar trabajo y familia.

Hay sorteos justos, injustos e idiotas, este es el caso de los sorteos por letra.  Y lo voy a explicar, las normas de baremación de alumnos que solicitan plaza en escuelas infantiles o colegios públicos, fijan como criterio de desempate que las solicitudes se ordenen alfabéticamente y se asignen las plazas libres a los que tengan un primer apellido a partir de la letra  resultante. El  año pasado salió la “K”, este año la “X”.

Me quejo porque es una forma de sortear absolutamente injusta que se utiliza a todos los niveles para dirimir desempates y que favorece sistemáticamente a los primeros de la lista y perjudica sin remedio a los que están detrás de “un tapón de apellidos”, ya que como nos muestra el INE, nuestros apellidos no están igualmente distribuidos:

Distribución de los apellidos según letra. (España 2011)
 
                           frecuencia       % sobre el total
A                         2.884.390               6,70%
B                         2.263.664               5,20%
C                        3.969.992                9,20%
D                         1.747.696              4,00%
E                           781.910               1,80%
F                          1.877.528              4,30%
G                         4.857.351             11,20%
H                           992.297                2,30%
I                             424.730                1,00%
J                            722.854                 1,70%
K                            55.885                  0,10%
L                           2.250.441               5,20%
M                          5.291.515              12,20%
N                          699.534                  1,60%
O                           803.973                 1,90%
P                          3.042.595                 7,00%
Q                          185.195                   0,40%
R                          3.565.620                8,20%
S                          3.201.882                7,40%
T                          1.425.424                 3,30%
U                           171.705                   0,40%
V                           1.631.083                 3,80%
W                           48.578                    0,10%

X                            14.690                     0,00%
Y                             92.553                     0,20%
Z                            269.539                     0,60%
TOTAL                43.272.624               100,00%


Los apellidos de España no están igualmente distribuidos, La M, la G y la C se llevan más papeletas, a la vez que hay grandes huecos como el de las últimas letras del alfabeto que favorecen a los primeros de la lista. Como ha sido el caso de este año.

¿Hay los mismos “Martínez, García, Pérez…”, que “Rabasco” como es mi caso?

Lo justo señor Marzá es dar un punto a las madres que trabajamos, que levantamos el país, con nuestros hijos, con nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestra lucha continua por nuestros derechos y conciliación, aportamos al Estado y con ello, todos tenemos derecho a tantas cosas, como en este caso a las escuelas públicas, lo justo también sería a las madres que están en BUSQUEDA ACTIVA de trabajo y lo demostrasen, tuvieran ese punto. Pero las madres que tienen hijos, y que no quieren trabajar no deberían tener prioridad de poder dejar a sus hijos en guarderías ni escuelas públicas, a las madres que trabajamos, más que nada porque las madres que trabajamos y dejamos a un bebé de 16 semanas en una guardería es por pura necesidad, no por gusto. Más que nada porque a TODAS las que trabajamos nos encantaría quedarnos en casita con nuestros bebés y no dejarlos en una guardería rodeada de otros niños porque cuando tienen esa edad un bebé solo quiere estar con su madre y una madre solo quiere estar con su bebé, pero resulta que la baja por maternidad en nuestro país desarrollado es una mierda con perdón de la palabra, y tenemos que ponernos a trabajar cuando nuestros bebés tienen 3 meses y tres semanas y claro, ¿donde los podemos dejar? En mi caso, en una guardería privada porque no he tenido ninguna otra opción. (Mi libertad  y la libertad de elección de mi hijo ¿Dónde han quedado?).

¿Dónde narices está la conciliación laboral y familiar? Encima que hay pocas no, poquísimas plazas (por poner un ejemplo en nuestra Orihuela Gran Ciudad somos un censo de casi 92.000 mil habitantes, hay 8 plazas para bebés de 0 a 1 año. ¡¡¡OCHO!!!) Y encima las madres trabajadoras no tenemos ninguna ventaja ante las madres que no trabajan y que disponen de tiempo para cuidar a sus hijos, por lo tanto,  yo como madre trabajadora me tengo que aguantar y pagarme una guardería privada si quiero seguir yendo a trabajar cada día. ¿Y sabe qué? Que no todas disponemos de grandes sueldos para poder costearnos una guardería ocho horas diarias.

Pero no solo eso, otra opción podría ser MÁS guarderías concertadas.  PERO NOOOO, CONCERTADO NOOOOO, SOCORRO, SÉ QUE LA PALABRA “CONCERTADO” le produce escalofríos, pero más escalofríos me da a mí pagar 250 euros al mes para que cuiden a mi hijo mientras yo trabajo. Hablo de lo concertado porque NO HAY PLAZAS EN LAS PÚBLICAS, y lo que no es lícito, ni lógico es que yo tenga que pagar una media de 250 euros al mes para que mi hijo esté en una guardería las 8 horas que yo trabajo al día. Digo media porque hay en las que se llega a pagar hasta 350 euros y MÁS.

 Debido a esto, una amiga mía el año pasado tuvo que dejar el trabajo donde cobraba el SMI 655 euros al mes (2016) porque no le merecía la pena pagar  una guardería para estar trabajando 40 horas semanales por menos de 400 euros al mes. Ha preferido cuidar ella de su hijo hasta que pueda entrar al colegio en Septiembre de este año.

UTOPÍA, eso es la conciliación familiar y laboral para una madre que trabaja en España, en mi caso en la provincia de Alicante, ciudad Orihuela.

Que mi hijo no tenga opciones de pisar una guardería pública porque su apellido comience por R. Que su madre no obtenga ninguna puntuación por trabajar.  Y que los hijos de otras madres que no trabajan ni tienen intenciones de hacerlo, tengan derecho de guardería mientras que las que trabajamos nos dejemos los cuernos para pagarnos una privada, no es justo.

Me siento engañada, estafada y todos los sinónimos que quiera. ¿Dónde está la libertad de elección en este caso? Pues resulta que yo no he tenido opción. Su sistema de puntos, su sistema del sorteo deja mucho que desear. Y yo, yo estoy muy harta.  No es justo señor Marzá.

 

 

Por ello, he realizado una petición en Change.org. Espero vuestro apoyo. Gracias.

 

Ver comentarios

2017-04-10T15:05:16+02:00

SI NO FUESE MADRE

Publicado por La ventana de Ana Pascual
SI NO FUESE MADRE

¡Hola de nuevo!

Este "finde" unas amigas me preguntaron que si yo no fuese madre que sería de mi vida, y aunque la conversación acabó en otros derroteros, porque además casi me quedé sin respuestas, llegué a casa y me puse a reflexionar sobre el tema…

Si yo no hubiese sido mamá, seguro que tendría más tiempo para mis cosas, pero no conocería el amor sin límites, la entrega absolutamente desinteresada y el deseo y esfuerzo de intentar ser siempre la mejor versión de mi misma por unas personitas, ellos me empujan a ese esfuerzo continuo y sin tregua.

Si yo no hubiese sido mamá, seguro, no, segurísimo, que tendría más dinero ahorrado, y pero me hubiese perdido miles de experiencias y anécdotas que con dinero jamás podré comprar.

Si no hubiera tenido a mis hijos, no sabría lo que es tocar el cielo con un abrazo, con un beso o con una mirada… aunque tampoco sabría lo que es el infierno cuando algo malo les pasa.

Probablemente tendría el cuerpo que tenía con 28 años, mi barriga no se hubiese estirado hasta límites estratosféricos, mis muslos rozado hasta la casi la herida (como en mi primer embarazo y esos 23 kilazos que cogí porque nada me saciaba), no se me hubiese hinchado el pecho hasta la hipersensibilidad de no querer ni que me rozara el sujetador y después de todo eso, mi cuerpo no tendría una sola cicatriz de los puntos, tendría el pecho mejor que si no hubiese practicado la lactancia prolongada, pero ¿sabéis que?… que me hubiese perdido la experiencia única de alimentar, compartir el oxígeno, el cuerpo y sobretodo el corazón con otro ser. Nunca hubiese descubierto lo que es llevar el corazón fuera del cuerpo, dar vida y entregar hasta el alma.

Si yo no hubiese sido mamá, mi casa estaría perfectamente organizada y ordenada, no habría una sola cosa mal colocada (soy una maniática del orden, bueno, soy no, ERA y ahora estoy en un paréntesis que es su infancia, en el que me dejo llevar y dejo fluir, aunque volveré a ser lo que era, no lo dudo, eso no lo puedo cambiar para siempre jajaja) y aunque intento ordenar y limpiar, poco me dura, pero ¿sabéis que?, que no tendría las risas dulces, la inocencia, el olor a bebé, las motos y cochecitos, los muñecos y muñecas, los dinosaurios, las nanas, los cuentos, la ilusión, unos ojitos curiosos que no me quitan la mirada cada minuto que pasamos juntos…

Si yo no fuera mamá, mi coche estaría impoluto, y no tendría que aspirarlo cada semana porque aunque me lo proponga los peques siempre acaban comiendo en él, bueno comiendo no, machacando, triturando y esparciendo por todos lados (incluida cabeza y cuerpo de los susodichos) todo lo que sea que coman, tampoco tendría los cristales de las ventanas llenos de huellas de manitas… pero no hubiera vuelto a la niñez cantando a toda voz “vamos a contar mentiras, cu-cú cantaba la rana, Mambrú se fue a la guerra" y otras tantas…

Tampoco sabría que puedo sacar energías para querer hacer lo imposible, no conocería el significado de pensar en lo inalcanzable y de viajar a lo desconocido con los brazos abiertos y con la imaginación que solo una niña de 6 añitos puede tener.

Si yo hubiera decidido no ser mamá, no me preocuparía por lo que el futuro podrá depararle a mis hijos, por los sufrimientos y las decepciones que seguro me darán cuando lleguen a la tan temida adolescencia, aunque nos esforcemos en educarlos y hacerles ver que deben ser consecuentes con sus actos y sobretodo buenas personas, pero sin ese sufrimiento, tampoco podré descubrir las fortalezas que no sabía que tenía, ni tampoco tendré la esperanza de disfrutar los pequeños y grandes éxitos que consigan, porque como siempre digo, sus triunfos serán los míos y sus penas o tristezas también, siempre seré su hombro.

Si no fuese mamá, me perdería sus alegrías y sus sorpresas, todo lo bueno que la vida les dará y no tendría que estar fuerte cual roca cuando caigan, cuando se decepcionen, cuando les rompan el corazón. ¿Y sabéis qué? Que estoy preparada para todo lo que venga, porque pienso estar por y para ellos el resto de mi vida.

Si yo no hubiera sido madre, me hubiese quedado con un gran interrogante, con un vacío en el alma, con una pregunta rondándome siempre en la cabeza, más que nada, porque siempre he querido serlo, porque nunca he tenido dudas, porque si repetí fue porque mi instinto lo tenía a flor de piel, y doy gracias a la vida, a mi marido, a la naturaleza, a Dios, de haberme dado esta oportunidad.

Si yo no hubiera sido mamá, no valoraría lo que es dormir, descansar. Con mi primera hija fue una experiencia abrumadora, primeriza y sin dormir tres horas seguidas en casi dos años… ahora con mi pequeño que duerme como un lirón desde que nació, sé lo afortunada que he sido en ese aspecto.

Si no fuera mamá, mis preferencias no hubieran cambiado, la música sonaría los fines de semana a todo volumen en casa, podría leerme un libro de una sentada, podría ver una película sin interrupciones y para mayores de 18 años sin miedo a que algún niño aparezca por la puerta del salón, pero no me sabría las principales películas Disney de memoria, las pelis y sus bandas sonoras...

Si no fuera mamá, podría tirarme horas dedicándome todo el tiempo del mundo, en el baño, por ejemplo, entre exfoliantes, cremas, mascarillas, manicuras… pero no disfrutaría al bañarlos, verlos chapotear y jugar en el agua.

Si no hubiera sido mamá, conservaría todavía toda mi independencia, esa que tanto soñé cuando me fui de casa de mis padres, y es cierto que ni siquiera puedo salir a tomar un café con una amiga (sola) sin organizar en el tiempo que estoy fuera, la vida de mis hijos, marido o abuelos primero… pero no disfrutaría al 100% de esas parcelitas de mi vida, a veces me siento una fugitiva :) en mi vida ahora no hay ningún plan seguro, no puedo concretar planes sin un “si no pasa nada, si puedo dejar a los niños, si no caen malos…”

Si no hubiera sido mamá, probablemente no me hubiese familiarizado tanto con la Ley de Murphy, esa que dice que si algo puede salir mal... saldrá mal. Más o menos y por poner el último ejemplo pues en una sola tarde, mi hijo pequeño en un descuido, por mi parte, de un minuto mientras yo iba al baño, cogió la fregona y empezó a tirar el agua por todas partes. Se pilló un dedo con una puerta y se echó un yogur líquido por el pelo, en la cocina (sin peligros supuestamente) y estando un minuto sólo. O esa ley de estar una hora para salir de casa, y una vez que sales por la puerta, el peque se llena de caca hasta la nuca... podría contar mil ejemplos. Sí. La ley de Murphy es una rutina continúa en las casas con hijos pequeños.

Si no hubiera sido madre, probablemente cuando saliera de fiesta con los amigos, sería de noche y a los locales de moda, pero he descubierto los “tardeos” que nada tienen que envidiar a las noches, y la verdad, prefiero irme de aperitivo, comida y copas por la tarde y a las doce de la noche a casita para “ser persona” al día siguiente y poder dedicarme a mis vástagos…

Si no tuviera a mis hijos, no miraría el tiempo continuamente, ahora tengo que mirarlo por si me echo más ropa, dependiendo del tiempo que den… es más, si no tuviera a mis hijos, desearía, como siempre, que fuera otoño o invierno, que haga frío, ¡¡¡que llueva!!! Pero ahora con ellos, no hay color cuando hace un día soleado y no tengo que tenerlos encerrados en casa… así que vuelvo a retractarme, o no, jeje, a mí siempre me va a gustar más el otoño que ninguna otra estación, soy como soy, pero mientras mis hijos sean pequeños, nada como una tarde de primavera o verano donde las tardes a todo sol, alargan hasta las nueve de la noche y entonces os vuelvo a nombrar ese paréntesis, en el que una vez pasada su niñez, vuelva a ser yo en todo mi ser.

 

No os digo nada de las fiestas Navideñas, el ratoncito Pérez... si no hubiera sido madre las cosas que me hubiera perdido a mi edad.

 

Las salidas con amigas están cronometradas, para hacer una quedada con las que son mamás, tenemos que anticiparnos semanas para coordinar, y así los papis se queden con los peques, o las mamis cuando quedan ellos, (aunque ellos son más espontáneos a la hora de quedar, no me lo podéis negar ninguna). Y cuando hacemos planes de pareja solos o con amigos siempre tenemos la ayuda de los tíos o abuelos que, la verdad, jamás se han negado a quedárselos, es más, se los quedan encantados, a veces, ¡¡incluso nos los piden!!. así que si no tuviera niños, no disfrutaría tanto de esas escapadas los dos dónde sea y con quién sea...

 

Si no tuviera hijos no podría disfrutar de la cara de felicidad de mis padres o suegros cada vez que ven aparecer por la puerta a sus nietos, no podría ver esa conexión y ese amor infinito, desinteresado y profundo que se tienen.

 

No os digo nada las salidas a comprar ropa para mí, jajajaja, siempre acabo comprando para ellos. Es cierto, pasas a un segundo plano hasta para ti misma, pero es que ¡¡no importa!!

 

Hasta las amistades se multiplican, si no hubiera sido madre no hubiese conocido a personas maravillosas con las que empatizas desde el minuto cero, con las que te sientes identificado e igualmente perdido, con las que compartir planes con o sin los peques, hemos ampliado el grupo de amigos y he encontrado verdaderas amigas entre ellos.
 

Y aunque casi ya no tengo tiempo para mí y también que he tenido que renunciar a decenas de cosas, incluso hay veces que ni me reconozco, pienso "venga va Ana, esta es tu “yo madre”, pero tu “yo mujer” sigue ahí" y aunque a veces no tengo tiempo de nada, (el bebé ocupa prácticamente todo mi tiempo), siempre saco el ratito de relax de la pelu, intento sentirme bien conmigo misma, pero no me "he dejado" porque pienso que sentirte bien contigo misma y seguir gustando físicamente a tu pareja es muy importante, en esto reconozco que soy bastante subjetiva, pero la atracción en mi relación es muy importante, aunque supongo que como en todas.


Si no hubiera sido madre, mi relación de pareja no hubiera pasado por tantas y tantas pruebas… embarazo, postparto, hormonas, responsabilidades, a veces, acabamos exhaustos, los berrinches de los niños y las ataduras, los deberes que acarrean, a veces, uno pierde los nervios o la paciencia, pero siempre volvemos al camino, aunque a veces es inevitable salirse de él, e incluso perderse… pero siempre lo retomamos, hay que aprender a equilibrar entre pareja e hijos y hay parcelas que no se pueden dejar de lado, si las descuidas se acaban perdiendo y no sé si será por la edad, por los hijos, o por la vida de locos que llevamos en general, pero tengo ya más amigos separados que casados o juntos. Por ello, no nos descuidamos, sino no estaría tan reforzada como está ahora, una vez has sorteado todos esos obstáculos creo que ya es casi indestructible.

 

Si no fuera mamá, podría dedicar todo el tiempo para mí, haría deporte casi a diario sin tener que depender de que nadie se quede a cargo de mis niños mientras estoy fuera… pero por ahora eso tendrá que esperar, y no será que no lo he intentado, jajaja pero por ahora no puedo, entre trabajo, casa, hijos… y la verdad que la noche se hizo para dormir, soy incapaz de irme a correr a las once de la noche o a las seis de la mañana, por muy saludable que sea, mi cuerpo a esas horas me pide descansar y yo escucho a mi cuerpo, normalmente claro… supongo que cuando Aníbal sea más mayor podré regular y ajustar horarios al tener los mismos que su hermana.

 

Si no fuera mamá, creo que no hubiera mejorado tanto como persona, desde que los tengo porque los hijos te hacen hipersensible a los demás, al sufrimiento ajeno, porque te nacen sentimientos que ni reconoces, porque te hacen empático, solidario, te hacen ser la mejor versión de ti.

 

En fin mamis, a veces quisiéramos ser como los pulpos para abarcar tantas cosas… (que sin hijos ni nos plantearíamos) pero como ya os conté en mi post http://elblogdeanapascual.over-blog.es/article-mamis-porque-si-119256226.html tenemos que ser mamás saludables, física y psicológicamente y eso solo se consigue si hay equilibrio entre nuestros quehaceres, nuestra maternidad, nuestro trabajo, vida social y dedicación a nosotras y a nuestra pareja… y aun así, aunque suene muyyyy estresante o cansado, no me arrepiento de nada.

Seguramente si no hubiese sido mamá, tendría todo el tiempo para mí solita, mi figura perfecta, mi control, mi orden, mi casa, mi independencia, mi libertad de decisión sin pensar antes en nadie que no sea mi pareja, pero también, hoy sé, que cambiaría todo eso sólo por escuchar una vez esa vocecita pronunciar MAMÁ.

 

¡¡Feliz Semana Santa y feliz macropuentazo!!

 

SI NO FUESE MADRE

Ver comentarios

2017-03-17T23:00:00+01:00

PERRA VIEJA

Publicado por La ventana de Ana Pascual
PERRA VIEJA

Pues sí.

 

Esa, soy yo.

 

36 años. No es mi mejor foto, ¡PARA NADA!

Sin filtros, sin vergüenza, con el maquillaje de la mañana, a las 8 de la tarde… Con mis ARRUGAS, que por suerte o por desgracia se marcan mucho cuando sonrío, y no pienso dejar de hacerlo. Ya no son primeras líneas de expresión, por desgracia, para los cánones de belleza estipulados que, la verdad y aunque suene mal, cada día me importan menos, y por suerte, porque marcan cada año de mi vida, marcan cada noche sin dormir, cada problema vivido, cada sufrimiento, cada alegría, porque las arrugas que más me gustan son las de la sonrisa, y esas arrugas marcan cada evento importante, cada embarazo, cada esfuerzo en cada parto, que no solo dejaron arrugas, sino también cicatrices y muchos, muchos cambios…

 

36 años, parece mentira, porque si digo la verdad, no siento esos años a mis espaldas, es más, ¡creo que acabo de empezar a vivir! He cumplido muchas metas, he ganado años y con ellos, he ganado madurez, experiencia, vivencias, incluso autocontrol, y no sabéis lo bien que sienta.

 

En los últimos años he aprendido mucho, sobre las personas, la familia, sobre las vivencias, sobre sufrir, porque con los años me he hecho más sufridora, o puede que tenga que ver con el hecho de ser madre… ya no lo sé.

 

Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de cuantos errores he cometido y que me hacen ser la persona que hoy soy. Que el tiempo es oro, que la vida pasa muy rápido... demasiado.

 

Durante mi vida he ido conociendo a muchas personas y cada vez mejoro más respecto a la puntería. A día de hoy, tengo a quién quiero tener a mi lado y esas son las personas que me aceptan, con mis muchíiiiiisimos defectos y mis virtudes.

 

Soy cabezota, me siento un puente entre dos mundos ¿y sabéis qué? Que no logro dar un paso para llegar a un extremo o al otro, y he aprendido a vivir con ello, porque yo soy así, y es algo que no he podido cambiar, solo los años me darán respuestas, pero por ahora me acepto. Soy muy organizada y cuando se trastocan los planes, los años me han hecho ver que no es para tanto, que no pasa nada, que se reorganizan y ya está. Incluso he aprendido a improvisar.

 

Las etapas e incluso algunas relaciones, las he ido cerrando cada vez con menos ira, eso sí, dando un portazo y sin mirar atrás. Lo que no pudo ser, no pudo ser y se acabó, se abre otra puerta y se cruza sin miedo, aunque a veces, llegue con dudas. Acercándome a todo lo que me aporte risas, belleza, sabiduría, o amor. Ese lugar reservado a personas que se lo merecen, porque les importamos y el hacernos daño es lo último que harían.

¿Suena egoísta? A mí me suena muy coherente. Y algo esencial y que me ha ayudado a dormir muy tranquila es que ha dejado de importarme lo que la gente piense de mí, porque no es mi problema.

 

El tiempo me ha dado muchas habilidades y supongo que todas las que estén cerca de mi edad o por encima se sentirán identificadas, “perra vieja” ;) dice la sabiduría popular….

 

A mi edad ya no hay medias tintas, he aprendido a estar en la situación y a no esperar una llamada que tarda o un mensaje que no viene de vuelta. ¡No sirve para nada, solo para perder energías!

 

La ansiedad por lo que pueda pasar no se me ha quitado todavía, eso sí, no me desconcentra, estoy aprendiendo a “dejarme llevar”.

 

Este año he vivido momentos muy muy duros respecto a la salud de un familiar extremadamente importante e imprescindible en mi vida, y la vida me ha demostrado que existen los milagros, he afianzado mucho más mi fe y me enorgullezco enormemente.

 

Otra de tantas cosas que he ido aprendiendo, es que no pierdo el tiempo resolviendo malentendidos por discusiones que no terminaron resolviéndose, ¿para qué? La vida me ha enseñado que para nada.

 

Los años, dos hijos pequeños, el trabajo a jornada completa, la casa, ser mujer en general, me ha llenado de cicatrices, de cansancio acumulado, pero de una fuerza y experiencia que me asombra, ver como cosas que antes eran un mundo infinito para mí, de repente se han convertido en nimiedades.

 

Y que gusto da, ser auténticamente lo que una es, es un placer quedar con alguien para hacer planes y no estar pensando en qué hacer o qué decir para agradarle. Es un verdadero placer porque de repente te importa lo que sucede a tu alrededor y no lo que pasa por tu cabeza una y otra vez.

 

Es un placer quedarse con las pequeñas cosas de la vida, de verdad que son las que más me aportan, y no necesito demasiado para ser feliz, no necesito más que estar con mi gente, salud y cuatro cañas con muchas risas.

 

Es un placer tener amistad, amistades de las de verdad, de las de toda la vida, o no, o de las de hace unos años, hace unos meses… abrirse a un mundo nuevo, conocer otros lugares, conocer otras culturas, no rechazar a nadie, ni por su color de piel, nacionalidad, ni por su identidad sexual, ni por sus creencias o ideales políticos, si de algo estoy orgullosa es de no crearme prejuicios con nadie, siempre intento entender la situación de todo el mundo, incluso de los que “no me pueden ni ver”, mi marido con los años y casi sin darse cuenta me ha enseñado que la empatía es lo más importante en el ser humano y es una de las cosas que más le agradezco, gracias por aportarme tanto después de 20 años.

 

Es un verdadero placer hacer bromas y que las otras personas las sigan, es un placer sonreír y que te sonrían, preguntar y que te pregunten cómo estás, es un placer que te hagan cumplidos, que te digan que te han echado de menos y cuándo volveréis a veros. Que te abracen, que te digan que te quieren. Que te escriban sin importarles que solo haga unos minutos que os despedisteis. Es un placer dar y recibir, no medir el cariño.

 

No tengo miedos, que no sea la falta de salud de los míos. No tengo miedos a decir quién soy, cómo soy, no tengo miedos a mostrarme tal cual soy, tengo tanto amor y tanta suerte en ese aspecto, que ya no tengo miedo de nada ni de nadie.

 

Gracias a todos, los que estáis, los que estabais pero decidisteis que ya no, los que nunca habéis estado, y los que seguís y seguiréis en mi camino.

 

Aunque queda mucho por pulir, me siento orgullosa de la familia que he formado y la mujer en la que me he convertido. Como siempre aprendiz de todo, maestrilla de nada y en constante aprendizaje, la vida enseña mucho.

 

36 no son nada. Y lo son todo.

 

¡A por ellos!

Ver comentarios

2015-06-09T10:26:52+02:00

SE NOS HA IDO DE LAS MANOS.

Publicado por La ventana de Ana Pascual
SE NOS HA IDO DE LAS MANOS.

Se nos ha ido de las manos mamis, se nos va. Se nos van de las manos, los cumpleaños, ¡ay!, los cumpleaños...

Llevo cuatro años celebrando cumpleaños de mi hija y todavía no he puesto una tarta fondant, ni una mesa con cup-cakes, porque sé que a mi hija eso, le da igual. Porque con unos sándwiches de Nocilla, cuatro globos y una tarta de galletas es feliz. (El año pasado, caí en el castillo hinchable, porque me lo pidió), con eso, el juego del pañuelo, los globos de agua y cuatro tizas para que pintaran al libre albedrío en el suelo, fueron felices, ¿Y por qué? Porque lo que realmente recordará son las carreras, las risas y juegos con sus amigos, no los pink cup-cake con forma de estrella que le ha hecho o comprado su mami.

¿Qué clase de obligación nos hemos impuesto las madres, de hacer que la vida de nuestros hijos sea una aventura continua?, a veces, estoy haciendo la comida del día siguiente por la tarde en mi cocina y veo a mi hija sola en el salón, hablando sola y sacando juguetes de su parque y me siento mal por no estar con ella, o no tenerla en el parque en la calle... y luego pienso, ¡qué narices! si ese aburrimiento o el estar sola hace que su imaginación se active.

Si nuestras abuelas y sus ancestros levantaran la cabeza, se llevarían las manos a la susodicha, al ver la presión que las madres de hoy en día nos auto-imponemos. Pensarían que estamos enfermas... o locas.

¿Desde cuándo ser buena madre significa pasarse el día haciendo manualidades para los niños, convirtiendo sus habitaciones en portadas de revista y vistiéndoles a la última moda, siempre combinados y perfectos para cualquier evento, ya sea parque, cumpleaños o revolcarse en el huerto?

No creo que las madres como nosotras, las madres autoexigentes, queramos más a nuestros hijos de lo que nuestras bisabuelas querían a los suyos. Simplemente, nos sentimos obligadas a demostrarlo con ridículas y carísimas fiestas de cumpleaños repletas de cup-cakes caseros con dieciocho sabores de toppings diferentes, cortando medio barrio a los coches, con espectáculo de magos, animadores varios, pinta-caras y un infinito de regalos.

En estos cuatro años que llevo siendo madre, he observado ese modelo maternal de "cualquier cosa que hagas, yo puedo hacerla mejor", que se basa en buscar ideas por Internet y reproducirlas a la perfección y compartir la foto en las redes sociales.

Y me di cuenta, en un momento de lucidez, en un momento que pude salir de la espiral, que no tenemos por qué hacer que la infancia de nuestros hijos sea una aventura continua, porque ellos ya son aventureros de por sí, ellos usan su infinita imaginación para todo lo que necesitan.

La infancia ya es mágica de por sí, incluso cuando no es perfecta. (Dependiendo siempre de lo que cada uno entienda por perfecto).

Mi infancia fue perfecta y no éramos ricos, pero me lo pasaba pipa en mis cumpleaños porque mis amigos, mis tíos, mis abuelos y primos venían. Lo importante no eran los regalos, ni la decoración al detalle, ni nada de eso. Nos bastaba con explotar globos con caramelos dentro, jugar a los globos de agua, correr por el césped de mi casa, jugar al escondite, a la búsqueda del tesoro o al pollito inglés o a saltar con las gomas, las carreras de sacos, y por supuesto, zamparnos los bocatas de nocilla o soplar la tarta hecha por mi madre o mi abuela. Bastante simple, pero mágico. Es lo que recuerdo de esos momentos, las risas, las carreras, los juegos... no los cambio ni por un millón de cup-cakes por mucho chocolate cream que lleven.

En Navidad, mis padres nos compraban dos regalos que pedíamos en la carta a cada uno y luego ellos nos compraban, ropa, chocolatinas, juanolas...

No había campañas de publicidad que estuvieran machacando desde noviembre con las actividades que había que marcar en el calendario.

No había chuches especiales navideñas que no fueran los dulces y almendrados de mi abuela, y pocos adornos, el mismo árbol artificial de los años 50 de mi abuela todos los años que al final el pobre no tenía ni el brezo verde.

Ni siquiera preparábamos galletas, ni polvorones, ni almendrados...

Las Nochebuenas hacíamos teatros y nos partíamos de risa todos los primos correteando por la casa de mi abuela, por no hablar del momento Papá Noel, todavía vemos los videos y nos morimos de la risa, de la histeria general que se formaba.

La noche de Reyes, lo que nos hacía realmente felices a mi hermano y a mí, era meternos en una cama los dos pensando que podríamos oír a los Reyes Magos colarse en casa por el balcón. Dejar las zapatillas en el balcón, la leche, el agua y la paja para los camellos. Era muy divertido intentar aguantar toda la noche despiertos, cuchichear, reírnos juntos, y desear con ansia que se hiciera de día. Era único. Y nunca, nunca sentí que me faltara algo.

No recuerdo una sola vez en que mis padres hicieran manualidades conmigo (aunque sí mi madre me tomaba la lección cada día y mi padre gracias a su carrera me ayudaba con las matemáticas, la física y la química hasta 2º de BUP, donde al final me decanté por las Letras).

Y es que las manualidades eran algo que se hacía en el colegio.

En casa jugábamos. Todo el rato. Después de la escuela, volvíamos andando desde el colegio que lo teníamos a cinco minutos de casa, dejábamos la mochila y nos poníamos Barrio Sésamo, Heidi, Oliver y Bengi o Dragon Ball mientras merendábamos, mi madre nos empujaba a hacer los deberes y después a jugar, jugábamos por nuestra cuenta. Teníamos nuestros juegos, hacíamos fortalezas con mantas, guerras con los play-móvil, veíamos la televisión, bajábamos por las escaleras en el campo con almohadas, hacíamos crecer la imaginación, algo que hoy en día la gran mayoría de niños no utilizan.

Cuando éramos pequeños, nuestros padres no eran los responsables de nuestra diversión. Si se nos ocurría murmurar las palabras mágicas "estoy aburrido", en un momento nos daban una lista de cosas que hacer en casa. Y a última hora del día un vaso de leche y dormir.

Cuando empezaba el buen tiempo, nos quedábamos con los niños del parque y una niñera hasta la hora de cenar. Era otra época... Y aunque ahora, por ejemplo, en la calle donde vivo desde que me casé, hay varias calles sin salida donde juegan mi hija y los vecinitos a la pelota o al pilla pilla, siempre bajo supervisión de alguno de nosotros (los papis) sé que es un lujo, porque ahora, muy pocos de nosotros dejamos que nuestros hijos anden solos por ahí.

Echo la vista atrás a mi infancia y sonrío. Todavía me acuerdo de cómo era eso de divertirse sin preocupaciones.

Mis padres se ocuparon de mantenernos calientes o frescos, alimentados y educados, y ocasionalmente planeaban alguna actividad especial para nosotros, el viaje a Elche al parque de tráfico o de los patos los sábados y a ver a los primos y la familia, los viajes a campings o casas rurales por toda España con sus amigos y los hijos de sus amigos..., pero en el día a día, nos las apañábamos por nuestra cuenta. Rara vez jugaban con nosotros, siempre estaban trabajando.

Nunca nos regalaban juguetes a no ser que fuera nuestro cumpleaños o una fiesta especial.

Ellos estaban ahí siempre que necesitábamos algo, o en caso de accidente, pero no eran nuestra principal fuente de diversión.

Hoy en día, se hace creer a los padres que lo que beneficia a los hijos es estar constantemente con ellos, mano a mano, cara a cara: "¿Qué necesitas, cariño mío? ¿Qué puedo hacer para que tu infancia sea increíble?". Y claro, una se ve en la obligación de estar todo el día buscando en Internet "200 maneras de hacer una pajarita de papel con arcilla para verano", "500 actividades caseras para invierno", "600 cosas que puedes hacer con tus hijos en vacaciones", "12.000 millones de estrategias para entretener a tus hijos", "400 billones de ideas para fiestas de cumpleaños temáticas, fantásticas", "780 billones de maneras de hacer el pino-puente con dos niños encaramados cual monos en tu cuerpo" etc.

Los padres no son los que hacen que la infancia sea maravillosa. Está claro que los casos de violencia y abandono sí pueden arruinarla, pero, en general, la maravilla de la infancia es algo que va con la edad. Ver el mundo desde los ojos inocentes de un niño es maravilloso. Jugar con la nieve en invierno cuando tienes cinco años es maravilloso. Perderse entre los juguetes tirados por el suelo es maravilloso. Desayunar chocolate a la taza con las manos y un bizcocho o dos churros es maravilloso. Recoger piedras, papeles y guardárselas en el bolsillo es algo increíble. Andar por ahí con un palo ¡UN PALOOO! es maravilloso.

No es nuestra responsabilidad crear y proporcionar recuerdos maravillosos cada día, como si se tratara de una obligación.

Nada de esto niega la importancia del tiempo que se pasa en familia. Una cosa es, sin embargo, concentrarse en pasar tiempo juntos y otra cosa muy diferente es concentrarse en la construcción de una actividad.

Una puede concebirse como algo forzado, con un objetivo, mientras que la otra es más relajada y natural. Los padres nos sentimos tan obligados a crear experiencias maravillosas que se nota la enorme presión que aguantamos.

Cuando tenía siete años fuimos al zoo y parque de atracciones de Madrid. Yo no me acuerdo de haber ido, sí de ir años después. Pero lo que sí recuerdo con esa edad es una casita de la muñeca Chabel con la que podía jugar horas y horas, sola, coger nísperos del árbol de la casa de mis padres, ir a la huerta de mi abuelito y coger agrillo y regaliz al lado del río con mi hermano y mi padre, la montaña que me gustaba escalar con mis vecinos del campo y las cabañas con cojines viejos y toallas en medio de la montaña, mi perro Roco, con el que jugaba a todas horas, mi hermano y yo lo bañábamos, lo disfrazábamos, pobre animal, se dejaba hacer de todo.

No me acuerdo de las vacaciones en un chalet con piscina en una urbanización a las afueras de Benidorm con mis tíos, para las que mis padres probablemente estuvieron ahorrando durante meses. Es más, el lugar más maravilloso de mi infancia, no era el parque de atracciones, ni la tienda de juguetes. Era mi casa, mi cama, mi paseo, mi hermano, mis primos, mis amigos, mi familia, mi ballet, mis libros y mi propia mente.

Cuando hacemos de la vida una gran película, nuestros hijos se convierten en el público, y crece, y crece, y crece su apetito por el entretenimiento. Estamos criando a una generación de personas que temen al aburrimiento, cuando eso es lo mejor de ser niño, porque desarrollan más su imaginación.

¿Queremos enseñar a nuestros hijos que lo maravilloso en la vida es algo que viene en un envoltorio precioso, o que es algo que cada uno tiene que descubrir por sí mismo y sin padres adornando cada movimiento que hacen?

Planear todo tipo de acontecimientos, trabajos manuales y vacaciones, hornear galletas y hacer el pino-puente no es malo para nuestros hijos. Sin embargo, sí es malo, el ansia viva por querer hacer de todo, porque todo esto proceden de la presión o de la idea de que todo eso es una parte imprescindible en la infancia, deberíamos replantearnos mejor las cosas.

Una infancia sin las manualidades de Internet puede ser igualmente maravillosa. Una infancia sin viajar en vacaciones también puede ser maravillosa, una infancia sin llevar la rebeca a juego con los zapatos puede ser perfecta. Una infancia sin cumpleaños decorados a la perfección con los globos y la ropa a juego...

La maravilla de la que hablo y la que queremos que nuestros hijos vivan, no sale de nuestra creatividad, no. La podemos descubrir en la tranquilidad de un arroyo, en el tobogán del parque, en el aire de lo alto del seminario de mi ciudad o en la risa inocente de un recién nacido en la familia.

Estamos constantemente escuchando que los niños de hoy en día no hacen suficiente ejercicio, que tienen sobrepeso, pero el músculo que menos ejercitan es la imaginación, ya que intentamos encontrar desesperadamente la receta para algo que ya existe.

Dejad que se aburran, no os sintáis culpables por ello. Ellos se buscarán las mañas para que su imaginación vuele.

Espero hacerlo bien con mis hijos, porque tenemos que aprender que hay muchas cosas prescindibles en la vida y lo más importante es que hay que saber diferenciarlas.

¡¡FELIZ SEMANA!!

Ver comentarios

2015-04-23T14:12:28+02:00

¡MI NIÑO!

Publicado por La ventana de Ana Pascual

Y por fin sabemos que viene de camino, el niño de nuestros ojos.

Nunca nos planteamos cuántos hijos íbamos a tener, la verdad que nunca nos hemos puesto un número concreto porque la vida te va guiando. ¿Quién sabe si no me vuelvo a animar de aquí a dos o tres, incluso dentro de más años? Igualmente me hubiera quedado con una, pero la experiencia está siendo tan maravillosa y entregada que no nos podíamos negar a tener al menos otro como ya os relaté en mi anterior post ( http://elblogdeanapascual.over-blog.es/2015/02/egoista.html )

¡Qué diferente se vive el segundo embarazo del primero!

No he tenido tiempo siquiera de asimilarlo, si no fuera porque lo noto de vez en cuando, que parece que diga: "¡Mami, frena el ritmo que estoy aquí!" y porque la barriga empieza a asomar por fin, no me creería que estoy embarazada.

Es verdad lo que me han contado las amigas que ya han pasado por un segundo embarazo, estoy menos atenta a cómo me encuentro, si me duelen los riñones, o me siento somnolienta o cansada, simplemente me aguanto y se me pasa enseguida o se me olvida, ya que las embarazadas con hijos tenemos responsabilidades a diario y no podemos dedicar mucho tiempo a pensarlo.

Recuerdo que en el primero, me daba baños con aceites, sales y música relajante, le ponía música clásica a mi bebé, me daba masajes en el fisio para no cargar la espalda demasiado, no corría ni hacía sobreesfuerzos, no tenía que tomar a una niña de casi 17 kg dormida y llevarla del coche a su cama en un primer piso... pero ahora, jaja, cambia el cuento, mucho. Mi marido dice a veces para mi consuelo que no me preocupe, que, "este niño, si tiene que nacer nacerá, corras más o menos." Porque siempre voy corriendo a todas partes. En mi primer embarazo que venían dos, por desgracia, se quedó uno por el camino, y me cuidé un montón, así que salvo recomendación médica, he de seguir mi "vida normal" con casa, hija, estudios, clases, extraescolares, cole, trabajo y embarazo. O sea, y como dice mi marido, si tiene que nacer, nacerá. Porque hay mujeres en peores condiciones que tienen niños sanos y perfectos... O que se cuidan extremadamente y luego vienen con problemas, conozco varios casos y muy cercanos. Así que ésto es así, pero entiendo que una primeriza no lo conciba.

Si es verdad que me cuido bastante, salgo a andar casi a diario, con la alimentación estoy llevando mucho más cuidado que con el primero, porque no quiero engordar como engordé con Martina, de la experiencia se aprende. Y el embarazo es incluso mejor que el primero, y eso que el primero fue muy bueno. No sé, gracias a Dios, lo que es una angustia, un mareo, un malestar y las analíticas y ecos están bien, así que no puedo pedir más. Lo único que por la noche, ya no aguanto demasiado despierta, a las diez como mucho estoy torrada. Y bueno, lo típico de las hormonas, el hecho de estar más sensible, llorar por cosas por las que no llorarías en la vida, reírte hasta que te duela la mandíbula por tonterías, y estar un poquito más irascible. Pero nada que no se pueda llevar. Eso sí, de día me noto más acelerada de lo normal y mira que yo soy muy acelerada ya.

El bebé está bien que es lo importante y yo también. Por ello y por ahora me siento muy afortunada.

Con el primero no quisimos saber el sexo, recuerdo el parto muy muy emocionante, pero con éste hemos tenido que saberlo, básicamente por nuestra peque, porque no hacía más que decir, desde el día que le anunciamos que iba a tener un hermanito/a, que era un chico, incluso al salir de la primera eco nos miró a su padre y a mí y nos dijo: "Cuando he mirado a la tele donde salía el bebé, he notado que era un chico". Nos quedamos de piedra. Así que, en la tercera eco, cuando nos lo confirmaron. Ella ni se inmutó, me miró y me dijo: "¿Lo ves mami?, te lo dije".

Un momento que nunca había vivido ya que como he dicho antes con Martina lo supimos en el parto. Fue un segundo, el tiempo se paró, cuando nos dijo la ginecóloga: "Martina, cuando se rompa el ecógrafo, te llamo, eres una brujica porque has acertado, ¡es un niño!". Yo no pude evitar empezar a llorar como una magdalena, me pasé llorando casi una hora, tenía una emoción dentro de mí increíble, ver como se movía, como se ponía la mano en la carita, o como daba patadas o jugaba con el cordón umbilical. Mira que una ya sabe a dónde va, pero creo que aunque tuviera ocho embarazos, el hecho de verlos siempre me emociona y me emocionará.

El segundo embarazo es más fácil, sabes qué pasos dar, que pruebas te van a hacer, sabes cuándo te duele algo porque es, y le quitas importancia a cosas que antes, eran un mundo. Cómo he dicho muchas veces en otros post, la experiencia es un grado y creo que será una ventaja una vez nazca nuestro bebé. El ajuar va a ser básico ya que hay cosas que me regalaron o compré en el primero y que nunca utilicé. (Biberones, calienta biberones, cojín antivuelco, cojín grande de lactancia...)

Volviendo a lo del tema sexo, decidimos saberlo porque no podíamos tener a nuestra hija esperando nueve meses pensando que era un chico, para que luego fuera una chica.

El caso es que estoy contentísima por tener la "famosa parejita", si venía una nena me hubiera sentado igual de bien, aunque la única ventaja que le veía era la de la logística, porque al ser del mismo sexo, puedes aprovechar mil cosas, pero si lo pienso bien, tampoco es un problema, ya que todo el "ajuar" importante de mi primer embarazo fue beige, por tanto, lo único que tengo que cambiar es la ropita.

El hecho de esperar un varón, me hace sentir especial igualmente, de hecho, no hacen más que decirme que los niños son de las mamis mayormente cuando son pequeños, porque luego suelen despegarse más que las hijas, aunque mi hija nos quiere por igual, es muy zalamera y el hecho de criar una niña para mí está siendo una aventura súper especial, porque estoy reviviendo toda mi infancia, sus gustos, juegos, los vestidos... Es genial y ahora con un chico se perfectamente por todo lo que va a pasar ya que yo también tengo un hermano y la infancia con él ha sido genial.

Así que ahora vivo la maternidad con otro reto, otra ilusión, con algo muy enriquecedor, criar un chico, va a ser diferente en algunos aspectos, pero no creo que sea ni mejor, ni peor.

Lo único malo que he visto por ahora es el tema ropita, porque hasta que no me dijeron que traía un nene, no me había dado cuenta de que en todos los escaparates de ropa de tiendas de niños, lo que prima son los vestidos y complementos de niña, de cada diez vestidos, veo un traje que merezca la pena de chico, así que me da rabia, porque la mayoría de veces me tocará ir a morir a Zara o Kiddys Class con la socorrida camisa y vaquero o pantalón. Espero que al menos los dos primeros años pueda apañarme sin tener que pisar esas tiendas.

El hecho de criar a una niña tiene sus ventajas, no desde ya, pienso hasta que sea adulta, aunque también tiene sus desventajas, por supuesto.

Y criar un niño, como ya he dicho para mí será todo un reto.

Lo que me da un poco de pena es despedir a mi "única hija" y no sé cómo será esa etapa de transición hasta que se adapte bien. Tendrá que despedirse de ser hija única, con toda la alegría que me da el pensar que viene mi bebé de camino, también me da pena o miedo el pensar que nada volverá a ser como antes. No podré prestarle la misma atención que llevo prestándole casi cinco años.

Supongo que para todas las madres, sus hijos son especiales, la mía para mí, también lo es.

Siempre me han gustado los niños extrovertidos, dicharacheros, "salaos", expresivos, inocentes, que tengan una imaginación desbordante, y la mía es así. Es una niña alegre y feliz y tiene unas salidas muy muy divertidas, nos reímos mucho con ella.

Tengo una amiga que es psicopedagoga, que me recomendó no esconderle nunca el tema "hermanito/a" por miedo a que no lo acepte bien. Pues bien, he seguido bastantes consejos de ella y me han servido muchísimo, Martina viene a cada ecografía conmigo y con su papá, cuando entramos a la farmacia siempre quiere comprarle algún chupete, y ya tiene pensado que peluches le va a regalar a su hermanito. Está bastante entusiasmada y yo, para curarme en salud, ya le voy diciendo que ella es la hermana mayor y que tiene que actuar como tal. Y lo primero será dando ejemplo. Come solita desde que tiene 15 meses, así que eso no es un problema, porque en el tema comida es muy autónoma, también se viste y desviste, se ducha y baña sola, se seca el pelo, lava los dientes, recoge sus juguetes, incluso a menudo y cuando no está jugando, nos ayuda con las tareas de casa, sacar los platos del lavavajillas, barrer, fregar el suelo, sacar la ropa de la lavadora y meterla a la secadora, quitar el polvo, (a su manera y cada vez lo hace mejor), está madurando mucho a sus cuatro añitos y mi pena es ver como ya no depende tanto de mí, pero bueno, es ley de vida y ahora también viene un principito en camino que me necesitará tanto como yo a él. Aunque sé que ella también me necesita y mucho todavía.

Supongo que el principio de los cuatro será durillo, porque habrá que aprender a adaptarse con un recién nacido, y eso siempre es un poco estresante. Pero bueno, poco a poco, porque todo el mundo acaba saliendo adelante. La verdad que no puedo quejarme porque ella siempre nos lo pone todo muy fácil, y no lo digo yo, lo dicen sus tíos, sus abuelos y cualquiera que la conoce y pasa tiempo con ella.

Hace unos días nació su primita, la que esperaba con tanta ansia, y la verdad que no hace más que preguntar por ella y quiere verla a todas horas, no le veo un atisbo de celos por ningún lado. Ella sabe quién es perfectamente y que es la protagonista de la vida de sus papis, y lo sabe porque todos los días le decimos lo importante que es para nosotros, y lo que la queremos. Es una niña muy segura de sí misma y por ello pienso que no nos dará problemas, así que sí, sí a los dos, sí a mis dos amores. Y aunque el hermanito le haga ya mayor, ya era una niña muy autónoma y responsable desde mucho antes que supiera que iba a abandonar su trono de hija única. Y sé que será la mejor hermana mayor, protectora, cuidadora y derrochadora de alegría.

Recuerdo cuando nació, y el matrón nos dijo: "¡Es una niña!". Creí morir de alegría, una niña.

Porque aunque nunca lo dije explícitamente, ya que siempre importa que esté sanito/a, yo siempre soñé con tener una niña. De hecho creo que toda mujer debería tener al menos, una hija. Los motivos nos los diré aquí, pero puedo asegurar, que la gran mayoría de madres por no decir todas con las que he hablado del tema, me han dicho, que siempre pensaron tener una niña (la tengan o no).

El día que nació, su padre salió corriendo como un loco de la sala de partos para gritar a los cuatro vientos que había nacido una niña. Lo que nunca pudo imaginar. Padre de una niña. Todos gritaron de alegría.

Es cierto, que cuando una queda embarazada, piensa que no importa si es niño o niña, solo que esté sano, pero nadie me puede negar que siempre tenemos alguna preferencia.

Quizás yo soñaba con una niña porque no tuve hermanas, porque en mi familia solo somos dos primas y el resto son chicos. Y mi madre y mis tías siempre han tenido mucha unión, una conexión que ha hecho que nuestra familia esté unida por encima de todo, y eran todas hermanas. Porque mi marido se había criado rodeado de hermanos y primos varones. Y deseaba que supiera lo que era criar y tener una "florecilla" en casa. Y yo, al ser mujer, lo femenino es lo que más conozco. También pienso que somos las mujeres las que tenemos el poder de cambiar el mundo, las que tenemos la sartén por el mango, porque ellos jamás podrán igualar nuestra sensibilidad y nuestra intuición. (Llamarme sexista o feminista, pero lo que digo es una verdad como un templo, la igualdad sí, en el terreno laboral, pero en cuestión de sentimientos, señorcito que nos quedemos como estamos).

El caso que una vez nació Martina y han pasado los años, yo ya no recuerdo como era el mundo antes de que naciera ella.

Sé de sobra que la diferencia de criar a una niña de un niño, no está en si le voy a hacer coletitas a una y vestir de azul a otro. La verdad que cuando mi hija ha querido jugar con muñecas ha jugado y cuando ha querido jugar al fútbol, deporte que le apasiona, también lo ha hecho. Me gustaría que vierais la que montan mi marido y ella cuando juega el Atlético de Madrid, se ponen las camisetas y las bufandas y cada vez que meten gol se abrazan y lo gritan a los cuatro vientos. Se sabe el himno, y no se pierde un partido de nuestro equipo local. El Orihuela F.C. (por eso a mi marido le daba igual que ahora viniera otra niña, porque no ve la diferencia entre un niño y todo lo que hace con su niña). Hoy en día no hay tantas diferencias a la hora de criar hijos e hijas. A mí, no me preocupa que se quiera vestir de princesa o de superhéroe, porque hay días que quiere ser la princesa Elsa de "Frozen" y otros quiere vestirse de futbolista o de Spiderman. Y yo si se ha portado bien, la dejo que se disfrace de lo que quiera, porque adoro que no vea diferencias y adoro su carácter y no lo cambiaría por nada del mundo.

Escribo todo esto y pienso cuando me dijeron que traía a mi niño, que fue hace un mes. Ya por fin, le podíamos poner su nombre, un nombre que ha sido lo más fácil que hemos decidido nunca, cuando iba a nacer Martina, si hubiera sido un chico, era mi primera opción y la segunda de su padre, pero con el tiempo pasó a ser la primera opción de su padre también. Hemos elegido ese nombre y no hemos tenido ni una sola duda, a Martina le encantó cuando se lo dijimos, así que por consenso familiar, lo decidimos, porque es uno de los nombres con más carácter y personalidad que hemos oído nunca, porque es un nombre fuerte, porque queda genial con el apellido, porque con un papi así y un abuelo paterno así (al cual le chifla el nombre y va diciéndolo a diestro y siniestro) creíamos que merecía un nombre castellano, con historia, poco común, de nuestra tierra y de toda la vida en realidad.

Recuerdo hace unas semanas, que dije: "Un niño, que maravilla, voy a tener esa variedad que dicen que tanto enriquece a unos padres, pero... ¿cómo se educa a un niño? Yo no sé nada de criar niños". Y me dijo mi marido: "Pues igual que a una niña".

Pero no me entendió, porque yo ya sé las normas generales, sé lo complicado que es educar, tanto niña como niño. Pero yo iba más allá de eso, iba mucho más allá de formar a una buena persona, más allá de darle todo nuestro amor.

Pensé en lo difícil que va a ser, en el reto que va a suponer criar a un hijo que sea valiente y sensible ante lo femenino.

En esa gran responsabilidad de darle a este mundo un hombre de esos que sí aman y respetan a las mujeres.

Esperamos hacerlo bien, por ti, que te parezcas a tu papi, que respetes a las mujeres, que nunca las maltrates, que sepas valorarlas y seas un hombre fiel e íntegro siempre. Fíjate la responsabilidad que tenemos encima.

DESEANDO QUE LLEGUES A NUESTRAS VIDAS, ANÍBAL.

 
¡MI NIÑO!

Ver comentarios

2015-02-02T16:10:50+01:00

EGOÍSTA

Publicado por La ventana de Ana Pascual
EGOÍSTA

Tengo miedo.

Miedo de todo lo que me pasa.

Todo es casi… perfecto. El “casi” lo pongo por culpa de ese miedo.

Tengo miedo.

Hace años me casé con tu padre, porque tu padre y yo así lo decidimos. Porque no queríamos pasar una noche más separados, porque “cumplimos” como novios doce años y ya estaba bien, porque necesitábamos vivir juntos y compartirlo todo, hasta la pasta de dientes.

Y así lo hicimos. Y así seguimos. Sin arrepentimientos y con la seguridad de que hicimos lo correcto, lo que deseábamos, lo que nos apetecía. Seis años después aquí seguimos. Luchando, tomando decisiones, conviviendo, educándote y queriéndonos, amándonos… y amándote.

Siempre me dije que quería ser madre antes de los treinta, y así fue también. Con veintinueve naciste tú.

La experiencia más importante de mi vida, por muchas decisiones acertadas o no que haya tomado nunca, esa es de la única que jamás me arrepentiré, porque por mucho que te lo diga, nunca me cansaré de repetírtelo, eres lo mejor que nos ha pasado en nuestras vidas, sin duda.

Aunque hoy cualquiera puede ser madre (de una manera u otra) hasta los cuarenta y pico años o más, también tenía claro que no quería tener cuarenta años y estar criando bebés. Quiero ser una madre joven y llena de vitalidad porque requerís muuuchas dosis de energía.

Tu padre y yo nos lo hemos pensado mucho. Traer hijos al mundo es maravilloso, pero también es lo más egoísta que puede hacer nadie.

No porque seas una extensión de nuestro ser, que lo eres, por mucho que alguno/as digan que los hijos son de la vida.

Siempre diré que eres mía y aunque tendrás tu propia vida, yo te he concebido, yo te he parido, criado, cuidado, sufrido y hasta que me muera, serás mía. Porque serás mi alegría, mi dolor, mi insomnio y mis desvelos, serás mi preocupación y mi felicidad, porque me he dado cuenta de lo dependiente que soy de alguien desde que te tengo. Porque necesito saber de ti a cada momento. Porque si estás mal, no puedo estar bien y que conste que nunca me lo notarás. Pero sufriré a la par que tú y seré feliz a la par que tú también. Es el precio que se paga "gustoso" o no, cuando decides ser madre o padre.

Hay quien critica al que decide no tener hijos, para mí, es lo más generoso que puede hacer nadie, renunciar a tener hijos creo que es lo más difícil que puede hacer una persona. No es egoísta no tener hijos. Para mí es un acto loable. Lo egoísta es tenerlos.

El mundo está peor que nunca, la naturaleza que les vamos a dejar a las generaciones venideras es vergonzosa, los gobiernos, la corrupción, la delincuencia, las mentiras, esas criaturas con veinte, treinta años o menos que tienen que emigrar para buscarse un futuro, que alguien me explique, ¿qué clase de acto bondadoso es traer a un hijo a un mundo como éste?

Para mí, es egoísmo puro, y así me considero. Egoísta.

Egoísta hija mía, porque con esta decisión pienso en mí, pienso en como pensarías tú, pienso por ti, que igual luego no es así. Pero no quiero verte sola, no quiero.

Mi padre fue hijo único, su hermana murió muy pequeña, su madre cuando él tenía cuatro añitos y su padre murió cuando cumplió los treinta y un años, si no fuera porque él construyó su propia familia con mi madre, ahora mismo, él estaría solo en el mundo. Sin sobrinos, sin hermanos, sin hijos, sin nietos, sin familia.

Egoístamente os diré que, para mí, lo mejor que existe en la vida es la familia, la familia que te quiere, que te apoya, que SIEMPRE está ahí, la familia en la que uno confía, la familia inquebrantable, la familia indestructible que es la mía. Cuanto más nos juntamos, más admiro el trabajo que hizo mi abuela con sus hijas, con sus yernos y con sus nietos.

Egoístamente pensando, no sé si tendrás pareja algún día, o hijos, pero sí sé que me quedará la tranquilidad y el consuelo, de que tendrás un hombro siempre, un hermano/a, alguien que siempre estará ahí, paséis horas o meses sin veros. Siempre tendrás un punto de referencia, algo que te recordará de donde vienes y quién fueron tus padres, tu sangre, tu procedencia.

Egoístamente hija, si algo tengo claro es que voy a tener este hijo por mí, por tu padre y sobre todo por ti, porque él o ella llegará a una familia que lo desea mucho y que lo va a querer tanto cómo a ti, y además lo mejor de todo es que os tendréis el uno al otro.

Egoístamente, necesito oler a bebé en mi casa, necesito vivir este embarazo, vivir otro parto, necesito ver nacer de mis entrañas a esa personita tan mía y tan de tu padre.

Egoístamente necesito poner a mi bebé en mi pecho, y dormirlo y cuidarlo. Necesito verte con él o con ella, necesito ver cómo le hablas y le besas, cómo compartes secretos, juegos, cómo peleáis y cómo os abrazáis, y pensar que en esta vida, lo mejor y más egoísta que he hecho es traeros al mundo. Porque si tú me llenas de amor, amor por partida doble tiene que ser el éxtasis total. Porque muero por ese día, el de ver la carita de mi bebé y el día de ver tu carita con él. O con ella. Porque me da igual lo que venga. Porque tú eres mi princesa y compartirás trono con un príncipe o una princesa más.

Egoístamente te diré, que elegí casarme con tu padre porque lo necesitaba, necesitaba tenerlo a mi lado de por vida, porque lo quería más que a nadie y moría por formar una familia con él, porque sabía que en él tendría mi apoyo y mi roca. Y decidimos tenerte por egoísmo, porque ese amor tenía que llegar a su punto más alto, y contigo lo comprobamos, porque nos uniste hasta el infinito, porque ya sé lo que es amar con cada poro de mi ser y ¿cómo no va a querer uno volver a sentir lo mismo?, ¿cómo vamos a renunciar vivir otra vez esa experiencia?

Lo siento pero los años me han hecho darme cuenta que egoístamente necesito completar la familia que un día comenzamos y cerrar el ciclo para, desde ya, comenzar uno nuevo.

Porque nada me frena, nunca, porque ni el trabajo, ni la familia, la carrera, tus cuidados, ni la casa, ni este embarazo, me van a parar. Porque quiero que veas en mí un ejemplo. Lo que cualquier madre quiere. Porque no hay nada a lo que tengas que renunciar. Porque querer es poder. Porque hay que ser egoísta en la vida para conseguir objetivos, para conseguir ser feliz.

Egoísta sí, porque querrás sentirte amada, porque querrás sentirte protegida y querrás repartir y dar amor a partes iguales o desiguales. Porque querrás llegar lejos en tu trabajo, con los amigos y en la vida.

Porque hay que ser egoísta por mal que suene. Y por desgracia, esto me lo enseña la vida, cada día.

Así que hija mía. Vive. Vive cómo tú quieras. Nadie lo hará por ti.

Solo vive.

¡FELIZ SEMANA A TODOS!

Y SÍ. HE VUELTO.

Ver comentarios

2014-09-29T10:30:29+02:00

AGENDAS MIL...

Publicado por La ventana de Ana Pascual
sueños
sueños

¡¡Buenos días!!

Espero no estresaros con este post, pero creo que esta foto representa lo que va a ser mi vida durante este año, litros de café, libros y exhausta organización y planificación de todas las actividades y la familia.

Se acabó la vida contemplativa de las vacaciones, y yo, hasta que no llega el uno de Octubre, me paso Septiembre con la cabeza revolucionada al mil por mil.

En mi familia, todos queremos hacer muchas cosas, todos queremos aprender, estudiar, hacer deporte, evidentemente, cuadrando agendas de cole y extraescolares de la peque, con la de mi trabajo y el trabajo de papi, actividades extralaborales, junto con el mantenimiento y llevar una casa... (con lo que me gusta la cocina, la repostería... creo que la tendré que dejar para algunos fines de semana contados).

La experiencia me ha demostrado que no te puedes empeñar en tratar de que los días tengan más de 24 horas. Es inútil. Y luego pasa factura. Así que hay que hacer un poco de trampa y anticiparse para tenerlo todo a punto. El truco está en no acumular tareas para el último momento. Así que este año, toca ser constante, voluntarioso y muy organizados, qué poquito vamos a dejar a la improvisación, pero para eso ya está el verano y nos queda mucho camino por delante para llegar. Pero todos estamos muy motivados e ilusionados que es lo importante. Y cuando uno termina las cosas se siente feliz, valiente, capaz.

Y es que la llegada de los niños a una casa, supone la suma a nuestras tranquilas y organizadas vidas, a nuevas tareas, eventos y actividades. Si organizar mi actividad diaria ya es una labor que requiere una planificación, imaginaos cuadrar y sacar adelante la agenda de dos, tres, o más miembros de una familia, eso es un auténtico desafío. Por eso tenemos nuestra "agenda familiar" donde anotamos todas las actividades y tareas importantes y así no llegar a crear el caos.

Con una cartulina y un rotulador se puede hacer perfectamente para que de un sencillo vistazo, la noche anterior o la misma mañana podamos recordar que hay programado para cada día. Yo uso un color diferente para anotar la tareas de cada uno y, así las identificamos más rápido.

Mi "agenda familiar" la hago colocando los días de la semana y los divido por columnas, cada una es de un miembro de la familia. Una vez la termino, la pongo en el lugar más visible por las mañanas... el frigorífico. Además, una vez que te acostumbras a él, es lo primero que miras cuando te vas a preparar el desayuno. También tenemos una pizarra magnética para ir apuntando todo lo que falta de la lista de la compra, así le hago una foto y no compro de "más", ya que si voy sin lista a veces compro cosas que ya tenía o que ni siquiera necesitas.

Yo soy muy de cartulinas y columnas, para que mi hija aprendiera a hacer pipí solita, a vestirse, a poner la mesa, a llevar la ropa sucia al cubo de la ropa, a recoger sus juguetes... la usé mucho, madre mía el juego que dan las pegatinas de "carita sonriente y carita triste". Otra cuartilla también la usamos para planificar el menú de la semana, siempre a votación de cada uno.

Las actividades extraescolares de los pequeños deportes, idiomas, excursiones, las fiestas de cumpleaños, el médico, dentista, vacunas, quedadas especiales y las de los adultos como deporte, exámenes, quedadas varias, aniversarios, todo eso cuesta cuadrarlo con los trabajos de los papis, sobre todo si no son de un horario fijo, como el de mi marido.

Como soy bastante precavida y nunca me gusta dejar cabos sueltos, llevo desde hace años, desde incluso antes de que naciera mi hija, una agenda propia a parte de la familiar, en ella intento reflejar las obligaciones, los pagos, los cumpleaños... nunca me falla y no se ir sin ella.

Desde que empieza el curso, me están llegando convocatorias para reuniones del cole. Y poco a poco se te va complicando la agenda. A veces incluso te coinciden cosas: la reunión del cole, a la misma hora que tengo clase. Y hay que coordinarse muy bien con la pareja y si no es posible, entonces con los abuelos, y si los abuelos trabajan ¡¡para que más!!

En Internet hay cientos de plantillas donde poder haceros vuestra "agenda familiar personificada".

Con ganas, motivación, alegría, tiempo, paciencia y mucha organización, todos podemos hacer lo que nos gusta, ir cumpliendo sueños mientras la vida pasa entre trabajo y casa, que hay mucho más después de eso.

Y hay que ser muy consciente y tener muy bien preparadas nuestras mentes y adaptar nuestros horarios a la rutina.

¿Y vosotros sois tan exhaustivos con las planificaciones u os dejáis llevar?

¡¡FELIZ SEMANA!!

Ver comentarios

2014-05-19T21:56:00+02:00

DARDOS.

Publicado por La ventana de Ana Pascual

veneno.jpg

"¿CÓMO SE PUEDE ALBERGAR TANTO VENENO ENCIMA SIN CONTAMINARSE?”


¿Quién no se ha hecho esta pregunta, acerca de alguna persona de la que ves, que sólo emana odio por todos los poros de su piel?


No se si os habrá pasado, pero yo conozco a alguien y es digna de estudio.


Se que me va buscando, pero no me va a encontrar, hay que saber diferenciar entre clases... creo que no hace falta que diga nada más.

 

 

Hoy os voy a hablar de un tema muuuuy espinoso, muuuuy delicado, por ello, lo voy a tratar lo más objetivamente que me sea posible y no me gustaría entrar en el terreno personal (pero no aseguro nada), aunque tendría para escribir un libro, jaja, pero bueno en algunas más que en otras, esto es lo que suele pasar en todas las casas.


Había pensado que no iba a dar cabida en mi blog a gente que no merece tenerla ¿pero sabéis que? que aunque lo parezca, no soy perfecta, y como me he divertido soberanamente escribiendo este post. Pues no me voy a callar, porque una tiene un límite y estoy cansada de recibir dardos envenenados por alguien que tiene una vida tan triste, (por no decir una vida de mierda) que necesitan vidilla, yo soy su chivo expiatorio, y a veces, los chivos también tienen cositas que decir. Porque os recuerdo, que toda historia de dos personas, tiene sus dos versiones. Aunque os aseguro que yo sí seré educada y hablaré desde el respeto.


Como os decía, voy a hablar de las famosas discusiones o desencuentros familiares, algo de lo que nadie tiene narices a hablar en primera persona y mucho menos a la cara.


No conozco una familia perfecta, en la que no haya ni un roce, ni una crítica, ni una disputa. Y es que nadie ve la paja en el ojo ajeno. (“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?”).

 

Me gustaría hablaros desde mi experiencia y de la de amigos o familiares que han pasado por situaciones de este tipo y cada uno lo ha enfocado de una manera. Yo lo he enfocado de todas las posibles, y por ello, vengo a daros algunos consejitos, que si queréis, podéis tener en cuenta.


Por poneros en situación os diré algunos ejemplos, lo más suave que se suele oír en las casas es:


iStock_000008304904Small.jpg¨No quiero invitarla más, porque mi cuñada... Desde que mi nuera hizo... Porque mi hija no fue capaz de llamarme cuando ... Porque mi suegro no fue al cumpleaños de ... Yo lo necesité y mi padre no ... ¿Cómo puede ser que un hermano... Jamás podría perdonar... Fue un dolor tan grande que no puedo dirigirle la palabra a mi primo... Mi madre siempre prefirió a mi hermano, por eso yo...¨


Rencores, resentimientos, celos, envidias, competencias. Los odios familiares son el pan nuestro de cada día desde que el hombre es hombre. La Biblia ya cuenta muchas historias basadas en esto, por ejemplo, los hermanos "Caín y Ábel", ¿os suena?.


Por decir que no es poco, todos estos malos sentimientos, destruyen sin piedad alguna, lo que supuestamente parece destinado al amor por la simple unión de sangre.


Las peleas entre hermanos, padres e hijos, nueras y suegras, cuñados o yernos son, sin embargo, una realidad.


Y yo me pregunto, ¿De dónde vienen , qué consecuencias tienen sobre cada uno de los familiares?


Los odios familiares, la mayoría de las veces, se mantienen en secreto, encubiertos para preservar la armonía familiar, se monta una guerra fría, en la que nadie dice nada de cara a la galería y en la superficie, pero luego “bajo manga” o por debajo de esa superficie tan armoniosa, se lía y bien gorda.


Pero no suele hablarse de ello, hasta que de repente, un día, estalla en la mesa. Se convierten en una bomba, porque esas discusiones, odios, envidias... acaban con la armonía de la familia, el ambiente se tensa, se enredan rencores...


Por resumir y a mi parecer, estas disputas separan , distancian , envenenan , torturan... Y a mí, lo que me hace gracia son los casos en los que ¨los de fuera¨, cuñadas y cuñados, suegras y suegros , primos, tíos, yernos y nueras son los objetos del odio y los miembros de parentesco directo son "perfectos¨.


Esto es una enorrrme pantomima. La lucha de fondo suelen ser (aunque no siempre) los de la misma sangre y los de ¨fuera¨ suelen ser los aliados necesarios en la batalla o los que asumen abiertamente la situación que hay, sin miedo a los daños colaterales, esos de lo que taaaanto os hablo en varios artículos de mi blog.


10156000_10203921719703616_2684896264053810081_n.jpgAunque también os diré que a veces, son los familiares políticos los que calientan a sus parejas para que acaben como el rosario de la Aurora con sus parientes de sangre, es tanto, que incluso llegan a inyectar ese odio, sin descanso y como tienen tanto dentro, no sienten aprecio alguno por sus parientes políticos, les cuesta muy poco, despotricar y calentar a sus parejas.


Ante todo esto, yo recomiendo la educación, y sobretodo, que lo que uno tenga que decir que lo diga a la cara, porque en mi casa siempre ha funcionado lo de "hablando se entiende la gente", y si no hay narices (por no decir otra cosa) lo mejor es el respeto y la educación, el saber estar, porque hay personas que pueden resultar perjudicadas y que no tienen culpa (daños colaterales). Y además porque a estas alturas, no quiero, ni me da la gana, ni me apetece escuchar lo que gente así me tenga que decir y segurísimo que es recíproco.


respeto-por-los-demas--copia-1.jpgPor poneros un ejemplo, yo he llegado a coincidir con este tipo de personas (digo personas porque jamás entraré en descalificativos con nadie, acordaos de lo que os he comentado al pricipio del artículo, sobre la clase de cada uno) y me importen más o me importen menos, cómo para mi, la educación es lo primero, si he tenido que dirigirme a quien me interesa, lo he hecho y me han respondido con la misma educación, (lo que piensen de mí, puede que yo lo piense de ellos. Recíproco o no, (nunca lo sabrán porque desde luego lo que yo piense, o lo que pensemos o hablemos en la intimidad mi marido y yo no lo pienso publicar) pero como os decía, siempre que he hablado a la parte que me interesa, siempre me ha respondido correctamente, dentro de una cordialidad como personas adultas que somos, y si la otra parte siempre se queda callada y quemándose por dentro, se queda callada como he dicho antes, porque yo, jamás le doy pie a que me diga nada. A mí me basta con un "¡Hola!" por educación, y si no me lo dice, me quedo igual, porque ya os he dicho muchas veces que la indiferencia, el no hablar de ellos, el no nombrarlos en ninguna parte, el estar meses y meses sin verlos, sin hacer alusión a ellos, les hace muuuucha pupita, yo lo sé porque me lo han demostrado y os lo recomiendo, indiferencia ante todo, por esas personas que cuando os ven, sólo se les nota el odio en la mirada. Y un consejo, si mientras interactuais con su pareja o hijos u otros parientes y pululáis a su alrededor, notáis ese odio o desprecio, os tenéis que crecer y pensar: “¡¡Qué importante soy, que protagonista soy y que poder ejerzo sobre estas personas, me encanto más ahora, que esta mañana!!”  y seguís a lo vuestro tan panchos...

 

Lo peor de todo, es que esta... "gente", van de buenas y ejemplares personas, jajaja, son tan buenas y tan felices, que sólo hacen que pensar en sus parientes políticos. Os advierto, que tengáis cuidado con esta... "gente", porque pueden ser ejemplo para otras y os aseguro que alguien que alberga tanto odio dentro, no es ejemplo para nadie.


Sin-titulo.pngEstas personas, las denominadas de "fuera" calientan a sus parejas siempre, y las parejas, sólo porque viven con ellas y duermen con ellas, no tienen más remedio que agachar la cabeza o darles la razón como a las locas por no discutir, por no hablar de lo mismo, año tras año, mes tras mes, semana tras semana, visita tras visita, coincidencia tras coincidencia, por agotamiento, por no oír más las obsesiones de su pareja, le dan la razón y luego, hacen lo que les da la gana, o no, depende de lo agarrados que los tengan psicológicamente.


Algunas de estas personas se autoconvencen de que han llegado al éxtasis máximo con sus familias, a la felicidad y la perfección extrema con su familia política y consanguínea. Es verdad, puede que hayan llegado al equilibrio que ellas querían, eso sí, por sus narices, es decir, pasando por encima de quien sea, y por indice-copia-5.jpgsupuesto, no si antes tener un historial de peleas, amenazas, discusiones, amenazas de nuevo y entonces (cuando todo el mundo pasa por el aro que ellas quieren por miedo a desquebrajar una familia por la que tanto han luchado los otros), se piensan que tienen la perfección a su alrededor, y la sartén por el mango, eso sí, no sin antes hacer daño a los que, supuestamente, quieren. Pero están tan ciegas, tan ansias de dominio, que no ven más allá de lo que el resto pueda pensar, se creen que son los padres o madres ideales, los esposos o las esposas ideales, los yernos o las nueras ideales, los cuñados o las cuñadas ideales, los tíos o las tías ideales... sinceramente, yo primero me quedo ojiplática, luego me da la risa y después me lo paso pipa observando el papelazo que hacen de puertas afuera de su casa, dejando que se crean su papel.


Según he leído, esas emociones negativas se originan en la infancia, adolescencia o primera juventud y son sentimientos de amor-odio que no se solucionan y que luego en la edad adulta hacen sacar los resquemores, hacen sacar lo peor de uno mismo, es decir, "la venganza será terrible" y lo hacen hacia personas que ven como rivales. Y parece que si es familia y hay un vínculo de sangre, aún la cosa acaba siendo dramática.


Hasta Shakespeare ya lo veía, sólo hay que leer sus obras como Romeo y Julieta, Otelo... y algunas más que no he leído, todas esas obras van sobre odios familiares.


FAQ-2-SEDUCCION-DEJAR-VENENO-31.jpgY es que, los rencores son como las picaduras de serpiente, al cabo de un tiempo, matan a uno cuando el veneno comienza a recorrer el cuerpo.

El odio no queda sólo en el que odia, sino que el que odia, contamina a la familia, toda la que puede.

Pareja, hijos, hermanos, padres... pero es lo que tiene sentir envidia, odio o lo que sea que sientan.

 

La gente suele creer que los odios de los adultos tienen consecuencias en los hijos.

¿Qué le va a ocurrir al chico si no ve nunca a su abuelo o sus primos o sus tíos?, puede preguntarse un padre cuando alguien le aconseja no hablar mal de los parientes delante de su hijo. Pues ¿sinceramente? yo me he dado cuenta que nada. Nadie puede querer u odiar a alguien que nunca ha tratado, unos primos pueden no verse en la infancia y luego coincidir en el instituto o universidad y hacerse uña y carne, al margen de lo que pase con los padres. Un abuelo rencoroso puede no ver a un nieto y ese nieto no verlo y no sentir nada porque no ha tenido trato con él. Yo siempre lo digo, el roce hace el cariño y si no tienes roce con tu familia, y sí con el vecino, acabas queriendo más al vecino que al tío.


395455_355909251098076_148231798532490_1190117_181-copia-1.jpgAunque también tiene mucho que ver el carácter y la educación que se dé y se viva en las casas, mi marido y yo, a nuestra hija le inculcamos el amor hacia todos sus parientes consanguíneos o no, ¡a todos!, haya o no problemas con ellos, y se le nota muchísimo, se nota cuando le hablas bien de todos sus familiares, se le nota esa alegría cuando ve a alguien de la familia, tenga roce o no, porque nuestra niña es única, porque es puro amor, pura alegría, pura felicidad. pura inocencia, jamás la he visto recibir a nadie de la familia sin entusiasmo, sin alegría, pero claro, los niños son esponjas y absorben todo lo que ven y oyen en sus casas y de sus padres, (mucho cuidadito con lo que se dice delante de los niños).

 

168827701.jpgYo creo que odiar, debe ser muy cansao, tiene que ser agotador por Dios, el que odia tiene que mantener esa barrera cada día, tiene que almacenar y enmascarar el resentimiento para que no contamine su día a día, tiene que hacer esfuerzos para olvidar el odio y a aquellos seres tan cercanos a los que no puede ni ver.

¿Y cuáles son las frases típicas que ayudan a ello? "Esa persona no existe para mí", "ese no es nada, ni nadie","yo voy a actuar con naturalidad cuando ella o él esté", “esa se cree protagonista y es una “m” al lado mío” y muuuchas cosas peores que no quiero nombrar y que todos podéis imaginar, pero todo esto son MENTIRAS. Todo mentiras para ayudar a salir del paso y autoconvencerse de que uno es mejor que ellos.

 

Cómo os he comentado, el roce hace el cariño y si no hay roce, no hay nada, sobre todo en la edad adulta.


Pero os diré que si es una persona con la que no has vivido ninguna experiencia especial, se puede olvidar, se puede pasar, se puede ignorar, pero cuando se trata de un pariente de sangre directo, la relación no se puede obviar. Las vivencias de toda la vida no se borran con típex (por suerte). Los que se odian han compartido momentos imborrables, malos y buenos a lo largo de sus vidas . Por eso, no se puede eliminar mentalmente a la otra persona. Por mucho que algunos se empeñen.


Los odios separan. Muchos odios pueden ser que se desherede a un hijo, que unos hijos no cuiden en la vejez a los padres enfermos, (porque aunque los padres no queramos estar en el mundo para dar guerra a los hijos en la vejez, yo estaré pegaita a mis padres en el mínimo momento que me necesiten y sin pedirlo), que unos hermanos no se hablen...


A veces, con el paso de los años, los motivos de ese odio se vuelven mínimos o casi inexistentes, incluso llegan a desaparecer, hay quien se pregunta por qué lleva tantos años sin hablarse con Menganito, sin embargo, ahí sigue la tensión. ¿Y sabéis porqué? Yo si lo sé. Todo depende de la buena predisposición que tenga uno para arreglar las cosas, del amor que sienta hacia su familiar, de si es buena persona y está dispuesta a dejarse de teatros y perdonar de verdad o pedir perdón. De valorar realmente las cosas importantes de la vida y dejarse de tonterías. Todo está en el buen corazón de las personas.

 

Hay un relato muy cortito que me encanta y dice así:



10264483_10152067876825060_3764833035270112277_n.jpg“Un viejo indio estaba hablando con su nieto y de decía:

Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión.

 

El nieto preguntó:

Abuelo, ¿dime cual de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?

 

Y el abuelo contestó:

Aquel que yo alimente.”


Me encanta porque hay quien no deja apagar esa llama de maldad. Y yo cada día se mejor lo que quiero, con quien quiero estar, me siento más madura y me gusta alimentar mi corazón de alegría y el amor. Y se nota. Se nota mucho.

 

 Se puede querer a alguien aunque se rechacen algunas actitudes. Todos somos dulces y amargos.


También pasa, que en vez de hacerse responsable de algunas situaciones o malas decisiones personales e intentar buscarle una solución positiva, culpamos a otro para no responsabilizarnos de los que nos pasa. (Esto lo he vivido, en mis carnes, siendo yo la víctima y mi consejo es ir siempre con la verdad por delante, ante quien haga falta, porque el tiempo pone a cada cual en su lugar, os lo prometo, es verdad universal).


Y lo que sí me he dado cuenta, es que da igual los pasos que des y como te comportes, da igual que modifiques tu actitud, que madures, que pasen mil años, que intentes un acercamiento, el odiado nunca deja de serlo, porque este tipo de personas tienen el rencor elevado al infinito, al igual, yo creo, que el enamorado no ve defecto en su amor. Porque si hay algo claro, es que las personas que no olvidan, que no dejan de envidiar, nunca dejan de perseguir al que ellos creen su adversario.


Y queridos míos, si alguno de nosotros hablara... a más de una se le caían las bragas, y a menudo, nos buscan las cosquillas, porque necesitan aplastarnos cual cucarachas, para sentirse superiores, pero JAMÁS deben conseguirlo, jamás deben encontrarnos las cosquillas y ¿sabéis porqué? Porque no tenéis que dejar que gente que no queréis en Hathor_07_g9.jpgvuestras vidas, os las trastoquen. Y lo mejor de esa indiferencia, es que parece que les duele más. Esta gente entra en espiral, pasan épocas tranquilas, pero en cuanto se reencuentran con los odiados o se les cruzan los cables, vuelven a atacar, y así, cómo el día de la Marmota. Y claro, uno se queda pensando "¿A esta se le va la olla o qué?, ya le ha dado el ataque de locura". Sólo Dios sabrá la de horas, nudos en el estómago, úlceras, peleas, discusiones, conversaciones, noches, que les robamos a esas personas. Cuando lo único que queremos es que si no pueden con nosotros, que nos olviden, que no nos autoanalicen, que para eso ya estamos nosotros mismos. Qué no nos conozcan, que no pongan palabras en nuestras bocas que no hemos dicho, que no pongan palabras en nuestras cabezas que no hemos pensado (porque "cree el ladrón, que son todos de su condición"). Qué nos olviden, que si no nos quieren hablar, que no nos hablen, que no nos saluden, que no nos miren, que no nos copien, que no nos piensen, que no hagan alusión a nosotros, que ni nos nombren, que se olviden de "la película" que tienen montada, que no "peliculeen más", que no calienten a los demás con nuestra persona, porque sinceramente, a todos nos importa cero, lo que este tipo de "gente" piense.


images.jpgEn fin, mi consejo hacia todos los que vivís una parte como la otra, en que hay que relajarse y reflexionar sobre el por qué sentimos lo que sentimos y si nos causa daño cómo modificarlo o intentar entenderlo desde otra perspectiva para tomar una actitud diferente ante esto que nos duele. No por nada, si no porque somos familia y vamos a estar unidos (con ganas o sin ellas) de por vida.

 

Valorar, quien está a nuestro lado, la familia que hemos construido, inculcar respeto, amor, educación y alegría.  Y vivir lo más felizmente que se pueda y lo más importante vivir y dejar vivir.


Porque como dice el dicho: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos en un desafío, cambiarnos a nosotros mismos” y sí, me gusta ese dicho, pero no tienes que cambiar tu forma de ser que es perfecta seguramente, simplemente cambiar tu actitud si estás con esas personas y siempre para mejorar, eso es lo que realmente hacen las buenas personas, las personas humildes, sencillas, las personas felices, positivas.


Y puede que la actitud que tomes, no sea una que te guste, pero es lo que hay que hacer. Eso sí, siempre en frío, con las cosas bien meditadas, reflexionadas, pensadas... Yo eso lo practico desde hace muuuchos años y cada vez más y mejor, cuando la situación lo requiere porque el odio no sirve para nada positivo. NUNCA.


imas.jpg"No quiero invitar más a mi cuñada PERO... Me dolió lo que dijo mi suegro, SIN EMBARGO... Estoy enfadada con mi hija, AUNQUE, TAL VEZ SI...”


Reconciliación, auto-critica, aceptación del otro como es, dialogo constructivo sin recriminaciones pueden ser buenos caminos.

 

 


Porque si hay algo que tenemos claro en mi casa, es que, con la familia, (política o no)...


VALE LA PENA DEJAR DE REMOVER LA MIERDA Y TRANSFORMARLA EN ABONO.



¡FELIZ SEMANA!

Ver comentarios

2014-04-09T19:28:00+02:00

PORQUE YO, LO VALGO.

Publicado por La ventana de Ana Pascual

¡Hola a todos!

 

Gracias-a-todos-Mio.pngAntes de comenzar mi post, quisiera aprovechar para agradecer muchísimo, a todos los que me escribís, sobretodo agradecer las críticas constructivas, y por supuesto, las buenas críticas. Gracias por estar ahí estos tres años.

 

A veces, me mandáis mensajes a mi correo personal, sobretodo gente que no conozco, y os diré que vuestros mensajes, son una gran fuente de inspiración.

 

 

 

 

El sábado por la noche en casa, organicé una cena con amigos y comentamos algo que generó un pequeño debate. El tema trataba de como hoy, todo el mundo se niega a madurar, finalmente, y después de un buen rato de charla hasta que cambiamos de tema, todos acabamos opinando lo mismo.


Reflexioné sobre el tema y expuse lo que pensaba.

images-copia-6.jpgPara mí, el síndrome de Peter Pan es ridículo, me recuerda al de "sé tu mismo, porque tú lo vales", por el cual y gracias a él, hoy en día, es posible justificar cualquier comportamiento o cualquier hecho o actitud, alegando: "Es que estoy siendo yo mismo" o "Es que yo soy así, y al que no le guste, que le den". Esto es a lo que muchas veces, me he referido en mi blog.

 

Cuando uno va de claro por la vida sin miedo a las consecuencias, ni a los daños colaterales, puede pecar de inmaduro, de ridículo, siento si esto puede ofender a alguien, pero es lo que pienso.


Todos podemos equivocarnos, yo soy la primera en reconocerlo cuando me equivoco, si algo me enseñaron en mi casa desde bien pequeña (y que inculco e inculcaré a mi hija), a parte de ser agradecida y dar siempre las gracias, aunque resulte cansina, es pedir perdón. Y mira que a veces, cuesta. Pero hay que ser consecuente.


Ser uno mismo, se ha convertido hoy en día en la coartada perfecta. Cómo si ser uno mismo, fuera sinónimo de la perfección absoluta, como si uno fuera el metro patrón por el que se debe medir el mundo.


indice-copia-3.jpgEn mi opinión, esto es la mayor estupidez que ha creado esta generación. La mitad de los que se creen este credo, van dándose golpes de pecho "yo soy supermegaguay, yo soy superauténtico, yo estoy orgulloso de mí mismo y de todo lo que dependa de mí..., yo me organizo genial, toda mi vida es ideal..." o sea, "no pienso cambiar porque soy perfecto".

 

Es una pena, esta generación de quinceañeros, veinteañeros, treinteañeros, cuarentañeros... que tienen la autoestima por las nubes y la auto-crítica por los suelos.


Tener confianza en uno mismo, tenerse en tan buena estima, es una maravilla, un verdadero tesoro, pero siempre que se tenga en cuenta la auto-crítica.


Es bueno estar orgulloso de sí mismo, por supuesto, y hay a quien le cuesta mucho, yo por ejemplo, reconozco que siempre me exijo mucho y siempre estoy tratando de mejorar, tanto el bizcocho de nata que hice anoche, como el trato con los demás, etc. Y como os decía, es genial tener la autoestima alta, pero mi pregunta es: ¿de verdad que cuando se miran al espejo, no encuentran nada que mejorar, que perfeccionar, que pulir?


Lo malo de esto, es que se le hace pensar al tonto que la cultiva, que todo lo negativo que le sucede en su vida no es por su culpa, puesto que él es perfecto, es todo culpa del compañero de trabajo, que es malo, cotilla y malvado; o del mundo que está podrido, de los políticos, del cambio climático o de la cuñada o de la vecina del quinto, sí, sí, esa seguro que tiene la culpa de todo.


yo-no-he-sido.jpgEste síndrome del que os hablo, lo que hace es evitar responsabilidades ni compromisos. Este síndrome del que os hablo es como cuando somos niños y el "yo no he sido" es el pan nuestro de cada día.

 

Maduremos señores, y en vez de decir "yo no he sido" y escurrir el bulto, hagamos un poquito de auto-crítica y pensemos ¿qué debería hacer para cambiar esto?. No por un sentimiento de inferioridad, ni por una autoestima baja, si no por una razón práctica.

 

Qué ya sabemos que la gente va a lo suyo, demasiado, que no se compromete nadie, ni para un café, no toleramos el carácter de nadie y a todos le vemos pegas, cada día aguantamos menos al de al lado porque "Yo soy así".


Porque siempre hay alguien al acecho y dispuesto a ponernos la zancadilla, o a criticarnos, a intentar manipularnos, siempre hay alguien egoísta, alguien mal pensado, todo eso es más que evidente. ¿Pero de que sirve lamentarnos y echarles la culpa? ¿No será más útil, en vez de decir "yo soy así y orgulloso de serlo", pensar que tal vez haya algo que yo esté haciendo mal? ¿No tendrá otro enfoque esto?

 

cotillas.jpgTampoco quiero decir, que estemos atentos contínuamente a lo que puedan decir o pensar de nosotros, faltaría. Simplemente dejarnos guiar por las personas que nos aprecian de verdad, ver sus reacciones, su nivel de compromiso hacia nosotros, escucharlos y por supuesto, tenerlos en cuenta, porque a menudo, no hacemos caso a los que más nos quieren y nos importa más lo que piensa la vecina del quinto ;)

 

 


¿Sabéis quien cambia su destino? Las personas que están dispuestas a cambiar un poquito. Las otras sólo son personas que se dejan llevar.

 

Y ahora, os hablaré en primera persona. Esto es una especie de acto de contrición.Y como siempre, espero que os sirva de ayuda, a los que quizá os sintáis igual o parecido.


Como ya os dije, he modificado mi conducta en varias cosas que no me llevaban más que a una espiral de daños innecesarios. Y aunque hay cosas que cuestan porque van en nuestra persona, en nuestro carácter, si quieres cambio, has de cambiar.


He tenido que hacer algunos cambios, de repente, porque sí. Porque necesitaba cinco mil collejas antes de darme cuenta que algo fallaba en mí. Y lo digo porque me da la gana. Porque soy perfectamente imperfecta y estoy cansada de egoblogs.


La-dicha-de-la-vida-consiste-en-.jpgHe de reconocer que, en ocasiones, espero más de lo que debo. Pero sólo porque yo siempre estoy dispuesta a dar, me considero una persona servicial y agradecida, siempre, por norma y a no ser de alguna excepción, siempre estoy ahí para cualquier favor o cualquier llamada en la que se me necesite, aunque sólo sea para estar, para escuchar... Pero es que no me avergüenzo de ello, no me avergüenza decir que a veces espero más de lo que debo, sobretodo de las personas que más me importan, aunque como siempre me dice mi madre:”Ana, ¡te vas a decepcionar!”.

 

Hay un dicho, menos famoso que el de "No esperes nada de nadie" que a mí, personalmente me gusta más. Dice así: "La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar". Me identifico totalmente con esta frase.

 

"No esperes nada de nadie" decía Shakespeare y hasta mi abuela que en paz descanse. Pero del dicho al hecho...

 

Un madre que cocina toda una mañana para su familia, espera que se le diga algo por el esfuerzo, es más, tooodos los niños mejoran su actitud con refuerzos positivos, es decir, haciendo las cosas a cambio de una frase que los aliente a seguir haciendo las cosas bien. Cualquier cosa que requiera regalar tu tiempo a alguien, cualquier esfuerzo, material, dinero, tiempo, debería ser recompensado, con una presencia, una frase...


30.jpgYo creo, que todos, siempre esperamos algo, a todos nos gusta recibir un halago, a todos nos gusta que se nos recompense el trabajo realizado. Ayer precisamente vi “El Jefe infiltrado” un programa de la Sexta, el jefe se disfraza de trabajador de manera que no lo reconozcan para vivir en primera persona, el trabajo de sus empleados y realizarlo durante unas horas, al final, el jefe se da cuenta del esfuerzo que realizan, premia a los trabajadores con los que ha vivido la experiencia, les premia por su trabajo, les da un aliciente, pues bien, TODOS, lloraron y dieron las gracias porque por fin, alguien los valoraba. A eso me refiero, a que si no piensas en la otra persona, si no empatizas, si no te molestas en valorarla, en ponerte en su lugar, jamás pensarás que le debes nada, ni las gracias.

  '

¿Porqué narices nos cuesta tanto ser detallistas con las personas? no me lo explico. Llega tu cumpleaños y como mínimo esperas que alguien lo recuerde y te felicite ¿no? Si pasa ese día sin pena ni gloria, ¿cómo te sentirías? ¿Igual? Yo no, desde luego. ¿Qué cuesta ser agradecido?, no cuesta nada. Es gratis.


Todos esperamos algo, hagas o no hagas, creas que lo mereces o no. Una llamada, un beso, una caricia espontánea. Un "te echo de menos". Un "tenemos que vernos". Un "tomamos café"...


looooove.jpgLa vida, es un trueque y hay quien recibe más y hay quien recibe menos y hay quien da más y hay quien da menos y no por ello es directamente proporcional.

 

A veces, sin darnos cuenta, no agradecemos nada a las personas que más nos quieren. Un padre, una madre, una hermana o hermano mayor que siempre ha estado ahí. Protegiendo. Porque es el rol que todos los hermanos mayores adoptamos. Y aunque crezcamos, llevamos eso dentro. Y los salvamos, a veces de una colleja en el cole, a veces de un castigo y a veces de una relación sin futuro.

 

A veces podemos parecer mandones, pero sólo porque queremos lo mejor para ellos. (Ya publicaré un artículo que tengo casi terminado sobre los hermanos mayores).


A veces, aconsejamos a personas que no quieren ser aconsejadas. Protegemos a quien no quiere ser protegido. Y uno no se da cuenta.


No hay que dar demasiado porque te quedas vacío... y no hay que esperar tampoco porque te quedas vacío igual. ¿Y sabéis porqué?, porque creamos unas espectativas que no siempre se cumplen.


A veces dar apoyo, regalos, amor, un guantazo a tiempo, produce una inmensa satisfacción personal al que los da y que es inversamente proporcional a la emoción que siente el que lo recibe, pero a veces, no.

 

A veces, agradecemos más al vecino un poco de sal. Que a tu padre el haberte apoyado en un duro trance. A veces, tenemos más detalles con quien menos detalles tiene.

 

En las relaciones, siempre dicen que hay uno que da y el otro que es el que recibe. Yo sinceramente, no me conformaría con una relación así. Pero ni en una relación amorosa como de amistad.


Y a veces, menospreciamos o no tenemos en cuenta lo que otros hacen por nosotros.

 

Dar y dar y esperar. Se acabo el esperar y el dar tanto. Yo a la única que le debo algo en la vida es a mi hija. Y de ella sólo espero verla feliz. A veces, ese amor será en forma de besos y otra de abrazos y dentro de unos años en forma de alegrías o de enfados o de castigos. Pero es a la única, que daré todo lo que mi persona me deje ser. Porque por ella no sólo MATO, sino que MUERO.

 

indice-copia-4.jpgHay quien por un poco de agradecimiento o cariño, da y se sacrifica, eso se tiene que acabar, hay que aprender a decir no, como dice Ana Von Reveur, a veces, "es mejor ser bruja que Blancanieves".


Esta sociedad, es desagradecida y nos sacan una maldad que no entiendo ni comprendo. Nos hace ser personas que no queremos ser. Nos hace ser fríos a base de decepciones y para no sufrir tanto. Yo ya he aprendido la lección. Me ha costado, mucho. Pero aquí estoy, aprendiendo a ser alguien que no me gusta ser, porque no quiero sufrir. 

 

Intentad ser buenas personas, no crearos expectativas si sois personas serviciales, y si os las creáis, al menos sabed que cabe la posibilidad de que nadie lo vea. Intentad ser felices y aunque el que es servicial, lo es siempre, le sale innato, hay que aprender a decir no a veces, a eso estoy aprendiendo yo.

 

Un consejo y dicho popular que podéis tener en cuenta. O no. "Es de bien nacido, ser agradecido".

 

Y tú, ¿lo eres?

 

¡FELIZ SEMANA Y GRACIAS!

Ver comentarios

Girl Gift Template by Ipietoon - Alojado por Overblog