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VIEJOVEN

por La ventana de Ana PasSa

VIEJOVEN

                                  

Quedan un par de meses para mis 37 y hay que ver cuando uno reflexiona un poco sobre la edad... (este tema daría para mucho). Creo que todavía no llego a ser una “viejoven” del todo, pero poco me falta.

Me gustaría asumir los años mentalmente, no es que coja depresión cuando los cumplo, simplemente que no soy consciente totalmente de mi edad, aunque reconozco que me cuesta más asumir la de mis hijos, lo siento, no me gusta que crezcan tan rápido, es algo que tengo que masticar y aceptar, pero me cuesta.

Recuerdo cuando era pequeña y mis padres decían que tenían cuarenta años, ¡cuarenta!, yo los veía como personas muy viejas y muy sabias también.  “Madre mía que vieja y sabía seré cuando yo tenga su edad…”, pensaba inocentemente.

En la mañana de Reyes Magos, los señores y las señoras de Orihuela, sacaban a pasear a sus hijos a la Glorieta con los juguetes nuevos, que eran del tipo "Nancy patinadora", "Chabel", una bici, coche teledirigido con cable y el que tenía suerte alguna moto de batería.., los amigos de mis padres entonces, eran hombres y mujeres muy viejas y sabias. Vie-jas. Fumaban Ducados, conducían coches y se apoyaban en la barra del bar (Teodomiro, Samoa, La Esperanza…) a beber cervezas los domingos antes de comer.

Ellas iban juntas a la confitería (al "Carmen" o a “el Ángel”) a por dulces para el postre. Después, en alguna mesa hablaban de cosas de mayores frente a las cervezas, las patatis y los boquerones en vinagre. Bla bla bla bla. Yo  trasteaba con mi hermano con algún juguete nuevo para evadirme, porque mi mundo no era ese, ese mundo de viejos: los padres. Pero la realidad es que aquellos señores y señoras de color beige eran tipos jóvenes. El tergal, los pantalones de pana, el seat Panda, el cruzado mágico y el bigote les hacía “padres”. Y sólo tenían cuarenta.

Desde hace un tiempo, hay un programa en la tele, concretamente en Cuatro, que me  recuerda esa sensación. A los concursantes de First Dates (es un espacio de citas para quedar, cenar y ligar) les ponen junto a la foto la edad en la pantalla. En el nombre nunca me fijo, en el número sí. Y me genera una incertidumbre, una cantidad de sentimientos encontrados, una desazón: ¿yo estoy así?, ¿así me ven?... Me parecen todos mayores, hasta que de pronto aparece en la pantalla el rótulo del diablo: Eloísa, 35. Paco, 37. Mercedes, 34. Marta, 39. Amaro, 42.

Los miro y me creo que son todos mayores que yo. Pero es una ficción creada por mi cabeza porque la realidad es que somos de la misma quinta. Ahí radica mi desasosiego como espectadora. Si yo estoy viendo a esos concursantes de mi edad con aspecto de ser mis padres, algo pasa. Dilema. O la luz del programa es mala, cosa que dudo porque está muy bien hecho, o mi cabeza ya ha empezado a actuar como cuando era niña y la madurez la tengo en Sebastopol.

Estos días de Navidad en los que he estado en la casa de campo con toda mi familia, me vi  una noche frente a la televisión diciéndole a mi madre: “Mamá, ¿tú me ves así? Esa chica tiene mi misma edad”. Ella me dijo que no. Que yo estaba mejor. Que dónde iba a parar. Pero su objetividad… que os voy a contar… Sin embargo, me contó que mi abuela andaba por la vida como una treinteañera hasta pasados los ochenta. Las vecinas viejas de la plaza le parecían eso: viejas. Y consiguió morirse con la sensación de que todo el mundo era mayor que ella. La genética debe haberme inoculado el virus de la ficción, porque ando igual. Los de mi quinta me parecen mayores y los veo de otra galaxia. Qué pena.

Me temo que esto no me pasa a mí sola, de hecho, creo que le pasa a todo el mundo, aunque no lo digan en voz alta. Esto es un ejercicio de autoconciencia y reflexión. Apuesto a que no soy la única que ve que sólo crecen los demás. Y lo peor de todo es tengo dos hijos que son los que me dan el bofetón de realidad cuando miro sus fotos de recién nacidos y los miro ahora, que sí Ana, que los años pasan, las arrugas de expresión te lo demuestran y el hecho de que a mí también me gusten las cañas, los boquerones, los aperitivos y las tardes de café que duran horas… menos mal que no voy de pana.

¡Esta casi “viejoven” os desea un feliz año y feliz vuelta a la realidad!

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Pilar 01/10/2018 11:18

Queremos otro artículo ya!!

Eva 01/09/2018 11:54

Lo de la edad es tan subjetivo, hay quien tiene 70 y siente que tiene 20 y hay quien tiene 20 y siente que tiene 70, todo está en como vivas la vida, lo importante es disfrutar de lo que tienes y sentirte siempre bien con lo que te toca vivir.

Esther 01/09/2018 11:05

Ha sido super divertido leerte.

Isab 01/08/2018 18:04

Ay Anica, nos hacemos mayores

Veronik 01/08/2018 12:37

Q risas me he pegado, es cierto q nadie asume del todo su edad, aunq he d decirte q unos lo llevamos mejor q otros, vamos q hay que saber la edad q uno o una tiene y actuar en consecuencia con sus actos y vestimentas, porq hay cada cromo por ahí de elegancia nula q se piensa q tiene 15 años, sigue con ese buen humor en tu camino q esperamos el próximo con impaciencia, saludos desde la Vega Baja.