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2012-05-20T20:40:00+02:00

¿PARA CUANDO EL SEGUNDO?

Publicado por El mundo de Ana Pascual

images--23-.jpgLa vida tiene diferentes etapas importantes que si se te olvidan, ahí está la gente para recordártelas, decidme si no, las veces que habéis oído lo típico... Cuando te echas novio, si te has comprado casa, si llevas años con tu novio, que para cuando la boda, cuando te casas, para cuando los niños y cuando tienes el primero, luego la gente te pregunta que para cuando el segundo, creyendo que por narices hay que tener un segundo...

 

Desde hace un par de meses, la pregunta constante de: ¿Para cuándo el próximo? o ¿Cuando vais a ir a por el chico? Se ha convertido en una rutina constante en mi vida, en la peluquería, en la panadería, en clase, en el parque, en el café, en la escuela infantil, en el trabajo, en la familia, en los amigos...

 

No se si es porque ven a mi hija más mayor, aunque para mí sigue siendo un bebé de 20 meses, pero como dice mi madre, la seguiré viendo un bebé con 18 años...

 

El caso es que hablando con mi marido del tema, nos dimos cuenta que si decidiéramos darle un hermanito/a a Martina, si nos pusiéramos en verano, casi se llevarían tres años cuando el pequeño/a naciera, pero después de hablarlo, empezamos a reír como locos...

 

Ser madre y padre es maravilloso, realmente es lo mejor que te puede pasar en la vida, ya he dicho muchas veces la de sentimientos increíbles e inesperados que te crea, pero también implica mucho esfuerzo, dedicación y sufrir.

 

images--26-.jpgHace poco, estaba hablando con mi amiga Arantxa, a la que hago referencia porque me ha dado permiso, ella espera su segundo hijo (un niño, Unai), su hija mayor (Nekane) tiene 11 meses y Arantxa está embarazada de casi 5 meses. Recuerdo que me pareció increíble cuando me lo dijo y mis palabras tras darme la noticia fueron: “¡Te admiro! porque yo sería incapaz de criar a dos hijos tan seguidos”. Le dije que no sabía si decirle loca o valiente.

 

Es evidente, que todas las mujeres salimos adelante con lo que nos echen y se que si mi embarazo gemelar hubiera llegado a término por completo, hubiera salido adelante con las dos, pero dos hijos, tan seguidos por elección propia, NO, yo no lo haría.

 

Hablando con ella de los pros y los contras, ella veía más pros que contras y yo lo veía al contrario.

 

Me dijo que si los criaba juntos, crecerían juntos, jugarían juntos... que se quitaría de encima el criarlos de golpe, que si se esperaba, le daría pereza volver a empezar con los años, que no se quería tirar toda la vida criando, que deseaba viajar y al ser de Vizcaya prefería que se llevaran poco tiempo para poder hacerlo pronto, ya que tiene a sus padres y familia allí y suele ir a menudo. Sus planteamientos los vi muy respetables, pero yo, no estaba en absoluto de acuerdo. Y ahí nos surgió el debate.

 

Está claro, que cada una tenemos nuestra vida, nuestros planes, nuestra organización y nuestros proyectos de futuro, al menos a corto plazo. Nos la planteamos de manera que sea práctica y sobretodo feliz. La edad influye muchísimo a la hora de tomar decisiones, porque si eres joven te puedes permitir el lujo de pensarte las cosas con más calma, pero cuando estás más cerca de los 40 que de los treinta, no hay demasiado tiempo para planteárselo. Y por ello, entiendo perfectamente a las mamás más mayores que deciden tener hijos muy seguidos.

 

El primer hijo te cambia todo, te rompe esquemas en el corazón, en casa, en la familia, es como un huracán que lo cambia todo. Pero hablando con unas amigas deduje que no sólo el primer hijo te lo cambia todo, cada hijo lo cambia todo, es un nuevo miembro que llega a la familia que modifica todo y al que tenemos que recibir con todo el amor, tiempo y dedicación del mundo, es decir, que todos los componentes de la familia viven ese cambio y todos deben estar preparados para ello. Sobretodo los padres. Todo lo que estaba en orden se vuelve a desajustar, eso sí, pasado un tiempo un poco duro, deduje que todo vuelve a la “normalidad”.

 

images--22--copia-2.jpgDesde mi punto de vista, y SÓLO desde mi punto de vista y de mi forma de ver la vida, pienso que cada hijo merece un tiempo de protagonismo, no importa cuanto, merece toda nuestra atención y dedicación. Si llega pronto un hermanito, al “mayor”, lo hacemos muy mayor sin merecerlo, porque Nekane (por hablar del ejemplo de mi amiga) tiene un plazo de cuatro meses para aprender a andar, comer solita, comunicarse medianamente bien e incluso ir al baño solita, ya que viene un hermano detrás al que hay que dedicar muuuucho tiempo y si las mamás vamos a tope con un bebé, (porque Nekane es un bebé todavía) con dos tan pequeñitos pienso que no le daríamos el protagonismo individual que cada uno merece. Normalmente los bebés absorben mucho tiempo de las mamás, sobretodo si damos el pecho y aunque esté el papá apoyándonos todo el tiempo, es imposible dedicarle el tiempo que le dedicábamos al mayor, cuando llega el nuevo miembro. Si Arantxa incluso me comentaba, que hay veces que está tan absorbida por la nena, ¡qué incluso olvida que está embarazada! Dice que no lo vives igual que el primero "la dulce espera", dice que se le han pasado los cinco meses volados y que no se ha enterado. No puede descansar como en el primer embarazo porque la pequeña es demasiado pequeña y reconoce que a veces tiene miedo de afrontar lo que se le viene encima.

 

images--21-.jpgSi tu hijo mayor crece unos años, va al cole, tiene sus rutinas y horarios de clase y clases extraexcolares, se viste solito, come solito, va al baño solito, es autónomo en las tareas básicas, aprende a hacerlo todo, en su debido tiempo y sin presiones, pienso que es menos complicado la llegada de un hermanito, ¿porqué? Porque la mamá no tiene que estar tan encima de él como cuando es absolutamente dependiente de ella.

 

Luego también depende de la edad, una de mis amigas con las que comenté esto, tiene dos hijos que se llevan 7 años, el primero lo tuvo con 28 y el segundo con 35 y dice que la maternidad se vive de manera completamente diferente, con 35 te pilla más madura, no tienes ese ansia de salir que tienes siendo más joven, lo ves todo desde una perspectiva diferente, lo vives con más calma... y además, aunque recuerdas muchas cosas, es como volver a vivir una primera maternidad ya que han pasado muchos años desde que hubo un recién nacido en casa...

 

images--27-.jpgEs cierto, que en los aspectos prácticos ya sería experta y eso me facilitaría mucho las cosas. Por ejemplo, con el paso del tiempo te das cuenta que con un primer hijo se cometen errores, sabemos que para un segundo bebé se necesitan menos de la mitad de las cosas que compramos en el primer embarazo y las que se quedaron en casa están listas para ser reutilizadas. Tenemos experiencia en saber manejarnos con la ayuda que nos dan, (la deseada y la no deseada). Conocemos los parques al dedillo, las zonas infantiles y espectáculos. Estamos inscritas en todas las páginas de internet, referentes a bebés. Tenemos un imán en la nevera con el teléfono de todas las urgencias y casi somos amigos ya, del pediatra de nuestro hijo mayor. Sabemos que siempre que el bebé llora, no es por hambre o por el pañal, si no porque quiere arrumacos o estar en bracitos. Madre mía, lo que se aprende con la primera maternidad. Y la verdad que todos estos conocimientos adquiridos con el tiempo nos tranquiliza a la hora de plantearnos un segundo bebé. Mucha de la energía que ponemos a la hora de ser padres primerizos, no la tendremos que poner con un segundo hijo, ya que tenemos recorrido ese camino. Está claro, que la experiencia es un grado.

 

Pero aún así y mirándolo todo desde todas las perspectivas, es decir, si se llevan más o menos años, tampoco me obsesiona el hecho de darle un hermano a mi hija, no suelo pensar en el futuro a largo plazo, quiero decir que esto lo hemos hablado mi marido ahora por la famosa típica pregunta de: ¿para cuando el próximo?, es como si la gente quisiera levantar el país a base de tener hijos... ¡Si casi me siento embarazada todavía de mi primera hija, como me voy a poner a pensar en un segundo! ¡¡¡Si todavía la miramos mi marido y yo a diario y no nos creemos, no asimilamos que tenemos una hija, que tenemos a esa maravillosa nena que corretea por casa, que no para de hablar, de preguntar, que nos llena de besos, abrazos y alegría y no para ni un segundo!!!

 

images--25-.jpg¿Y qué pasa si me quedo con mi niña y punto? Cuando me preguntan la conocida cuestión, como por ahora no lo pienso, digo que me planto. Y no os podéis imaginar la cara que se le queda a la gente, la de cosas que tengo que oír, pero como siempre digo cada uno tiene sus circunstancias y yo soy de las que piensa que cada uno es libre de elegir hacer lo que quiera mientras no dañe a nadie, y respeto tanto al que no desea tener hijos, como a la que desea tener uno o la tribu de los Brady, yo en esas cosas no me meto, porque cada cual sabe lo que siente y lo que quiere. Como se dice por mi zona “el que lo lleva, lo entiende”. Y realmente, a día de hoy, no me importa para nada el hecho de tener o no tener más hijos, mis necesidades maternales las tengo cubiertas al 100 % con mi hija desde el primer día que la tuve en mis brazos y la veo tan pequeña y tan frágil, que le quiero dedicar a ella exclusivamente todo mi tiempo y amor y aunque se que si viniese otro hijo, el amor se multiplicaría, por ahora ni me lo quiero plantear. No tengo prisa, la vida es muy larga, yo ahora tengo muuucha libertad y tengo cero ganas de volver a empezar de nuevo a criar. Puede que parezca egoísta pero también me gustan mis rutinas, mis proyectos, por lo tanto, no me apetece cambiar nada, quiero seguir adelante con mi vida, tal y como está, que para mí, está perfecta. Pero como ya digo es como pensamos mi marido y yo hoy en día, quizá de aquí a unos años, nos entra la morriña de volver sentir como huele la casa a bebé, pero eso todavía no lo echamos de menos, porque todavía tenemos un bebé en casa. O igual nos acomodamos y nos plantamos. Prefiero dejar a la vida fluir y que venga lo que tenga que venir según nuestros proyectos y pensamientos.

 

Me dicen que conforme se haga mayor, me acomodaré y no querré tener más, pues bien, ¿Y? Mi hija es feliz, tiene amiguitos, tiene primos a los que quiere mucho y también tendrá primos en el futuro a los que querrá como hermanos porque ya nos encargaremos mis hermanos y yo de que así sea y no creo que eche en falta un hermano porque no se puede notar el vacío de algo que nunca has tenido. Si no sabe lo que es querer a un hermano ¿Cómo lo va a echar de menos? Me baso en las conversaciones que he tenido con 2 amigas que son hijas únicas y que son y han sido super felices.

 

Aún así, como he dicho en alguna ocasión se puede querer más a un primo que incluso a un hermano (en mi caso es así, mi hermano, mis primos y yo, somos como hermanos). Incluso hay familias, en que los hermanos dejan de tener roce o hay peleas o desavenencias, porque la verdad, aunque una madre ponga toda su buena y santa voluntad en criarlos en amor y armonía, en el futuro, cuando son adultos, ya no se puede controlar que puede pasar. Así que no es algo que me preocupe. Hay veces que tener hermanos es maravilloso (como es mi caso) y otras en las que tener hermanos, no sirve absolutamente para nada. Todo depende del carácter de cada uno y como siempre, de las circunstancias.

 

parejadinkssinhijos.jpgAhora que mi bebé está más mayor, que ha decidido por ella misma dejar la lactancia hace dos meses, que se queda tan a gusto tanto en casa de sus abuelos como de la madrina, que tengo más libertad para salir a tomar copas, a platicar horas con mis amigas, a escaparme con mi marido, ahora que he vuelto a irme de vez en cuando las tardes-noches de entresemana para unas cañas con las amigas o a dedicar mi tiempo a todo lo que me gusta, porque a parte de ser MADRE, también soy MUJER y tengo mil inquietudes más, me daría pereza pensar en volver a empezar..., me encanta ser madre pero también quiero VIVIR MI JUVENTUD A TOPE. Creo que ya nos hemos acomodado un poco, mi marido y yo tenemos nuestra vida tal y como queremos respecto a todo. No queremos frenar nuestro ritmo de vida que nos encanta y frenar muchos proyectos que por ahora no queremos ni pensamos dejar aparcados. Estamos felices así. Y mientras mi marido y yo pensemos igual. No tengo problema alguno en esperar hasta que vuelva a concienciarme o a esperar a que me vuelva a nacer ese instinto maternal que nada ni nadie puede frenar, pero por ahora ya digo que el instinto lo tengo concentrado en mi nena.

 

images--28-.jpgTambién digo que como desde el minuto uno que tuve conciencia de ser mujer, he querido tener una HIJA y gracias a Dios, ya la tengo, quizá si hubiera sido un niño, no me costaría tanto plantearme de nuevo la maternidad, lo digo porque tengo alguna amiga con hijos de la edad de Martina que quieren volver a intentarlo para ir a por la nena y eso es lo que más les anima a volver a quedarse embarazadas, también tengo una amiga a la que al tener un chico ya mayorcito el papi se lo lleva a hacer "planes de chicos" como jugar al fútbol y esas "cosas de chicos" como le dicen y ella siente que necesita algo más... pero bueno cada una hace su vida como considera y en mi caso, todo se verá con el tiempo.

 

9209121-atractiva-mujer-embarazada-y-madre-senior-mirando-c.jpgLa verdad que respecto al sexo de nuestros hijos, (Y dejando claro, desde el principio que lo principal es que venga sano, sea del sexo que sea), creo que casi todas soñamos con tener una princesita a la que cuidar, vestir y educar. Y soñamos con más adelante, tener una “amiga” de por vida con la que podrás contar para todo y que acudirá a ti desde el minuto cero, en la pubertad, a la hora de hablar de chicos, de cosmética y esas cosas de las que hablamos las chicas, pero sobretodo en la edad adulta, es evidente que todas tenemos una conexión y unión especial con nuestras madres (siempre hay excepciones, claro) ya que a la hora de casarnos, quedarnos embarazadas, tener hijos, problemas y alegrías durante nuestra vida, todas nosotras nos apoyamos en nuestras madres, la mayoría (no hay que generalizar) de los chicos son más independientes a la hora de los sentimientos. Yo sé, que en el futuro, lo último que me importará será el sexo de mi bebé, mi marido piensa igual, al quedarme embarazada creyó todo el tiempo que era un chico y se hizo a la idea, pero ahora que tiene a su nena, no la cambiaría por nada, tienen una química especial, básicamente la que tenemos todas las chicas con nuestros papis... Así que ahora sí que me daría igual tener otra chica, por que sé lo maravillosas que son o un chico que seguro que también son maravillosos, pero de los que no puedo opinar ya que no tengo ninguno. Pero no hay prisa, para que venga otro bebé, aún queda mucho tiempo, quizá infinito...


 

386115 2939761493347 1240451399 33299142 1452477801 nAún así después de ver las cosas como las veo hoy en día, no niego que el embarazo y parto de mi hija fueron tan buenos, que a veces, me entra nostalgia de lo bonito que es crear una vida dentro de ti. Es lo más hermoso e increíble que le puede ocurrir a una mujer en toda su vida. Es un milagro. Por eso no cierro la puerta, sólo la entorno...

 

¡FELIZ SEMANA!

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2012-05-06T21:02:00+02:00

OS ECHO DE MENOS

Publicado por La ventana de Ana Pascual

Quizá os sorprenda un poco este artículo, ya que no tiene nada que ver con los treinta y pico anteriores, debido a que este es un poco triste, pero tenía muchas ganas de publicarlo.

 

Os dejo un enlace por si lo queréis escuchar mientras lo leéis, es una composición musical que me encanta. Primavera - Ludovico Einaudi → http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IYCL8ONwH5M#!

 

 

OS ECHO DE MENOS

 

images--3--copia-1.jpgTengo un millón de buenos recuerdos de usted, siento una alegría inmensa de pensar que para mí y sus siete nietos ha sido la mejor abuela del mundo, tengo que dar gracias a Dios todos los días porque me permitió la dicha de tener a mi abuela a mi lado 23 años. Pero aún a día de hoy, no puedo evitar emocionarme cuando hablo de usted, necesitaría hojas y hojas para escribir las sensaciones que me trae el pensar en usted, las vivencias, incluso su vida que no fue nada fácil, empezando por el hecho de su adopción. Pero ya le dije en su día, que escribiría un libro sobre su vida, porque fue una vida increíble, y aunque sea para tenerlo en la mesita noche. Lo haré.  

 

Hace tanto que ya no estamos abrazadas, hace tanto que no oigo su voz, hace tanto que no escucho los cuentos que me contaba por las noches, hace tanto que no la veo, que no me arropa en mi cama... es muy duro, lo peor fue al poco de irse, necesité muchísimo tiempo e incluso ayuda profesional para asimilar que no la volvería a ver nunca más.

 

Ahí aprendí algo, que anteriormente no me dejaba ni dormir, respecto a mi culpabilidad de no haberla obligado a ir al médico antes, pero es cierto que “no podemos impedir, lo que no podemos predecir”, respecto a mi rabia de no haber denunciado al médico que la diagnosticó mal y respecto a asumir la pérdida que usted suponía en mi vida.

 

Gracias a mis creencias religiosas, tengo la esperanza de volverla a ver. Hace hoy 8 años que se fue y han pasado tantas y tantas cosas.

 

La vida está bien, la verdad que no puedo quejarme, pero la echo tanto de menos, tengo tantas cosas que contarle. Le daría tantos besos.

 

Recuerdo el día que la ingresaron por primera vez, yo estaba en la playa y mis padres en Praga de viaje y nadie quiso llamarlos para no preocuparlos hasta su vuelta, cuando me llamó el tete Juan y me dijo que estaba ingresada, creo que no tardé ni veinte minutos en llegar de Torrevieja al Hospital de Elche. La de besos y abrazos que le di cuando la vi en la cama del hospital. Ahí empezó la etapa más dura de mi vida, en la que las lágrimas iban a ser mis compañeras de viaje constantes.

 

Leyendo mi diario de ese tiempo, le escribí un millón de cartas, llené hojas y hojas en el diario durante su enfermedad, necesitaba desahogarme y mi madre estaba demasiado mal como para hablar con ella sobre ello. Ahora las leo y lloro, lloro porque recuerdo la sensación de impotencia, de no poder hacer nada, de ver como se consumía por el cáncer y ver que cada día se le iba un poco más la vida. Recuerdo una de ellas, a los tres días de morir que decía: A donde ha ido, ya no le puedo alcanzar. La muerte es un paso que hay que dar, pero ni ella nos separará jamás. Aunque pasen los años, siempre estará junto a mí. No quería que me dejara, pero no ha podido evitarlo y el dolor es tan grande que no me permite entenderlo. La querré toda mi vida. Su nieta. 30/04/2004”.


La llamaba todos los días y le decía lo que la quería, porque aunque me tiré toda mi vida diciéndoselo, sabía que no había mucho tiempo más para expresar lo que quería decirle mi corazón, recuerdo dos semanas antes de morir que le pregunté: “Yaya, ¿tiene usted miedo?” y me dijo "no hija, no". Usted no tenía miedo y eso me hizo admirarla aún más...Yo la miraba y recuerdo que me preguntaba: “¿Cómo puede tener una cosa tan maléfica dentro de ella con lo preciosa que es por dentro y por fuera?”. ¿Porqué una persona tan buena tiene que terminar su vida así? Nadie merece esta mierda, se la está comiendo por dentro y yo no puedo hacer nada.”

 

Hasta que llegó la noche, esa noche que me tocó quedarme con usted como otras tantas en su casa y de repente, a las 5 de la madrugada, (mi madre dormía en la habitación de al lado) mientras yo intentaba dormir en el sillón junto a su cama, lo sentí, un suspiro y de repente oí como dejó de respirar, como se le fue la vida, la sensación más horrible, la peor sensación que he tenido en mi vida, no podía creerlo, grité mil veces como una loca, intenté que reaccionara, la abracé, la besé, llamé a mi madre gritando desesperada, pero no sirvió de nada, había llegado el momento, y era irreversible, se había ido, para siempre, no podía creer que se hubiese ido y encima estando a mi lado... No me separé de su lado, ni siquiera aparté de usted mi mirada en todo el velatorio, no quería olvidar su cara, quería mirar su cara el mayor tiempo posible que me permitiera la vida. Por la mañana me dolían los ojos, estaba destrozada, TODOS estábamos destrozados, los siete nietos no teníamos consuelo, ni uno, los tetes con sus 2 metros y treinta y pico años llorando como niños desconsolados, un señor me dijo que sólo con ver como estábamos los nietos, sabía la clase de buena mujer que había sido usted... Recuerdo cuando la dejamos en Aspe, para siempre, yo le decía a mi padre, “Es que no podemos dejarla aquí, sola, este no es su sitio, no puede quedarse aquí, ¿Cómo nos vamos a ir y la vamos a dejar aquí, tan sola?”... Nunca, jamás, en mi vida, pensé que lloraría tanto como lloré durante los nueve meses de su enfermedad y su pérdida. Hasta ese día, fue el palo más duro que había vivido nunca...

 

Pero la vida, nos tenía otro palo aún más duro preparado...

 

images-copia-3.jpgEsos dos años 2004 y 2005, fueron los peores años de mi vida, tanto que todavía los recuerdo por el gran impacto que sufrió mi corazón.

 

La tía se fue al poco que usted, (aunque ya lo sabrá, porque seguro que estáis junticas), nunca habéis podido estar separadas, 9 meses tardó usted, en trasladar a toda la familia desde Albacete a Elche a vivir, para estar junto a su hija cuando se mudó al casarse y 9 meses tardó ella en irse con usted cuando se fue para siempre.

 

También fue ESA enfermedad, se repetía la historia, y nadie, ninguno de la familia estábamos preparados para volver a pasar por lo mismo, era una pesadilla continua, mi tía... todos la necesitábamos, su alegría, sus bromas, sus nervios, sus gritos, “¡¡¡ Pero neeeeneesss, Maríiiiaaaaa, Joaquíiiin!!!” (o Coco como lo llamaba ella) sus histerias, sus cambios de humor tan graciosos, lo que nos reíamos por ello, su arroz y costra... Era una mujer maravillosa, buena, graciosa, comprensiva, servicial, divertida, entregada, honrada, cariñosa...

 

María y Joaquín y el tío, (tía, ellos te necesitaban tanto y te necesitan aún hoy) ellos vivieron de primera mano, todo lo duro que es ver como a una madre y esposa se le va la vida poco a poco, con la esperanza de un milagro, que no ocurrió... y de repente, una noche, se fue. Fue el momento más impotente de mi vida. No podía creerlo, no podía.

 

Me casé con Néstor pero no nos quedamos con la casa que le enseñé en planos, finalmente compramos un duplex que reformamos. En mi boda las eché tanto de menos. María se casó al año y medio de mi boda y también fue un día precioso, pero duro por vuestra falta, porque os fuisteis demasiado pronto, y bueno, casi a los dos años de mi boda nació Martina. La niña de mis ojos y de toda la familia, LO QUE DARÍA PORQUE LA HUBIESEIS CONOCIDO, hubiese sido tan increíble que la vierais, me moriría por veros juntas, a usted le hubiese hecho tantas preguntas. Echo tanto de menos esas charlas que me ayudaban tanto...

 

Intento no pensar demasiado para no sufrir, os tengo siempre dentro de mí, en mi corazón, en mi inconsciente, incluso, a veces, pienso que estáis muy cerca de mí, parece que os sienta, pero casi nunca hablo de vosotras, es muy duro, menos aún con María, quizá alguna anécdota graciosa, porque hablar de vosotras duele, así que tengo miedo de al no hablar de vosotras, se me olviden cosas que hemos vivido juntas. No quiero perder los recuerdos. Pero es que es tan duro no teneros.

 

Me muero de pena los días así, porque pienso en María y Joaquín, ellos que son tan importantes para mí, son dignos de toda mi admiración, porque desde que os fuisteis, han sido y son un ejemplo de entereza, de dureza, de superación, de todo. Es increíble tía, la mujer en la que se ha convertido María, estarías tan orgullosa de ella, todos los estamos. Y Joaquín, también estarías tan orgullosa de él, son dos personas maravillosas, no podría ser de otra forma, siendo tus hijos. Hiciste un trabajo perfecto con ellos, son buenos, nobles, honrados... Y puedes estar tranquila porque ellos tienen a su padre, que se muere por ellos y a nosotros (junto con mis padres), incondicionales. Somos como hermanos. Ya lo sabes.

 

Carlota, aún vive, sigue en casa de mi madre, es la reina de su casa, como en su día fue de la tuya...

 

Ahora las cosas están bien, el tío intenta hacer su vida, como cualquier persona que debe luchar por sus hijos y por intentar ser feliz dentro de lo posible sin ti, ya que dejaste un vacío tan grande...

 

Mis padres trabajando como siempre. Y bueno, en todas las cenas, comidas y eventos familiares os echamos de menos. Daría lo que fuera por echar una tarde en el salón de la yaya mientras cose una bufanda para algún nieto y nos cuenta como fue su vida para enseñarnos a valorar lo que teníamos y tú lees las revistas, mientras nosotros jugamos en la alfombra. Son tantas y tantas cosas las que echo de menos.

 

 

Os llevasteis un trozo de mi corazón, jamás podré llenarlo con nada. Os quiero.descarga-copia-2.jpg

  

 

 

 

 

Tears in heaven, Eric Clapton --> http://www.youtube.com/watch?v=gKlcuEdtGVo&feature=related

 

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