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2012-12-26T09:50:00+01:00

¡ESOS PAPIS!

Publicado por El mundo de Ana Pascual

2012-07-09-16.38.34.jpgMartes, 05/04/2012, 8:00 a.m. estoy en la cocina, sentada en una silla, con una taza de leche con cacao en la mano y mojando una de las magdalenas que hice ayer.

Me he puesto los vaqueros azul claro, son de los típicos que piensas, "me quedan bien, pero no son la leche", así que los dejas para el apartado de ropa para entresemana. La camisa me gusta, me ha dado por las camisas, frescas, cómodas y arregladas para trabajar.

"¡Qué sorpresa!" pienso, cuando descubro que se ha muerto un pez de la pecera. Ha batido el record. Nos ha durado 13 horas.

Estoy leyendo en el móvil el tiempo para esta semana. Suben las temperaturas de nuevo, ya no tengo casi ropa de entretiempo, a veces, llevo la rebeca puesta en el trabajo por hacer uso de ella, pero ya no me hace falta. O ropa de invierno o de verano. Nos hemos cargado el planeta.

Oigo a el agua caer del lavabo, mi marido se ha levantado, le caliento el café, hoy haré una excepción ya que siempre lo hace él, incluso mi desayuno, pero hoy he madrugado más. Estoy un poco nerviosa, aunque no se de que me sorprendo, es algo innato en mí.

Baja con una sonrisa en la cara, me da un beso y los buenos días, me pregunta que tal el tiempo, sabe perfectamente que me encanta anticiparme a los planes mirando el tiempo a diario. Le digo que hoy calor, y que el aire acondicionado del salón no funciona. Tampoco el del coche.

"¿Oíste anoche a la nena? Pidió agua así como 30 veces" me dice con cara de pena. "¡Jajaja! pues para pedirla 30 veces, tú sólo has ido una" le contesto yo.

Estoy repelando las últimas gotas de chocolate de mi taza cuando oigo a mi hija:

"¡¡Mamááááá, me he despertaooooo!!", se ha levantado y reclama un millón de besos así que mi marido y yo subimos corriendo las escaleras compitiendo para ver quien se lleva el primer beso del día de nuestra princesita.

Gano yo. (Aunque creo que me ha dejado ganar).

Hoy le voy a poner un vestido de talla 12 meses pero al ser ancho, todavía le viene con casi 21 meses, le viene minifaldero, como a mí me gusta. Es delgadita por eso le está tan gracioso. Con el tema de las tallas, estoy peleada. Igual lleva una de 24 meses que una de 9, depende del sitio donde lo compre, igual que la talla de zapatos, compré una 21 en Garbalín y una 21 en Zara online. La de Zara le durará hasta los 18 años...

Me he dado cuenta también de que la mitad de zapatos de invierno todavía le vienen, los tengo que guardar, algunos se los ha puesto una vez, pero para el invierno que viene, imposible que le vengan. "Una pena" pienso, pero me alegra verle los deditos al aire con las sandalias.

Tengo que guardar  toda la ropa de invierno,  nunca más se la pondrá, que penita me da. Con lo mona que va con su abrigo beige.

Esta mañana he madrugado más de la cuenta, me he duchado, vestido, desayunado, pintado y recogido por encima la casa, ahora voy a darle de desayunar a la nena mientras mi marido hace la cama.

Me llaman, por trabajo. Contesto mientras le pido a mi hija que no llore, ni hable, ni grite durante mi llamada, con un simple gesto. No funciona. Me toca dar explicaciones. "Sí, sí, es mi hija, estoy con ella, ¡claro! es que aún no son las 9 y todavía estamos preparándonos para ir al cole, 20 meses, sí habla mucho. Y volviendo a la conversación, ¿qué problema hay con el auto de adjudicación?, tengo que consultarlo en el despacho, sí en una hora máximo le llamo, hasta luego, buenos días". Me giro y mi hija que todos los días desayuna como un verdadero angelito. Lleva toda las mangas, cara y vestido llenos de galletas con leche. ¿Me río? ¿Me cabreo? Mejor me río. Pero sin que me vea. Está más graciosa con la cara repleta de galleta. ¿Me la como a besos? No mejor no, no crea que ha hecho bien.

Subo a cambiarla. En ese momento, me pregunto si algún día crearan un babero que cubra a los niños de cuello a pies. También me pregunto si habrá nata para hacer un tiramisú. Creo que no. Después de trabajar compraré. El resto de ingredientes, hummm, sí. Los compró Néstor el  sábado.

Mi marido baja, hoy saca él al perro. Como casi todos los días. En realidad le encanta. A mí también, pero no me gustan las obligaciones "extra" y él asume que el perro es responsabilidad suya.

Esperamos en la terraza a que vengan,  mientras regamos las plantas, aunque Martina siempre se las apaña para regarse los pies. La menta y el romero han sobrevivido al invierno, y los ficus también, hay uno que está volviendo a echar hojas, me alegro.  He tenido 4 en 3 años, pero creo que estos sobrevivirán al verano, me dan buenas vibraciones.

Llega Néstor con Nano,  lo deja, cojo los libros para las clases de la tarde, la maleta para el trabajo, la mochilita de la nena y a la nena, claro. Néstor  nos da un beso, nos montamos cada uno en nuestros respectivos coches y vamos a llevar a la peque a la escuela infantil. ¡Qué placer!. Me encanta esa escuela, rodeada de las palmeras del Palmeral, de césped recién regado. Huele a infancia. Creo que el año que viene cuando la deje. Lloraré. Me encanta ese ambiente. Ese olor a inocencia, el personal siempre sonriendo. Maravilloso. Martina entra en brazos de su padre. Hoy ha decidido que le toca a él.

Nos vamos al trabajo. Hoy coincidimos. Nos vamos juntos. Me encanta salir con Néstor a trabajar. Me he acostumbrado a su compañía y a sus bromas en horario laboral y es una pasada.

Ese mismo día durante el trayecto en coche, empezamos a recordar y hablar de cuando nació Martina, nos reímos un montón, sobretodo yo, pero claro, recuerdas mil anécdotas y son todas graciosísimas, eso sí, ahora. En su día, no recuerdo haberme reído mucho, la verdad...

"¿Te acuerdas en las clases pre-parto que no paraban de decirnos, escucha a tu cuerpo, escúchate a ti misma, sabrás que es lo mejor para ti y tu familia?, pues una vez nació la niña, una voz interior me decía constantemente: Pon a la niña en un armario insonorizado y vete a la cama, ¡jajaja!."

¡Y qué bonito e inolvidable es criar a un hijo!

45054_442228475844438_1169332795_n.jpgAquí es donde empieza mi artículo realmente. Hace un año aproximadamente, escribí sobre mi experiencia con la maternidad. Maravillosa y dura. Pero sin duda, lo mejor que me ha pasado en la vida. Ahora lo veo desde una perspectiva más lejana y supongo que más sabia y así seguirá conforme pasen los años. Pero la voy a escribir, basándome en esos papis maravillosos, que acaban aprendiendo a hacer coletitas y combinando medias y falditas, contando cuentos de princesas, cuando a ellos lo que les va es el heavy o las carreras de motos...

Me he dado cuenta de tantas y tantas cosas que tenemos en común todos los que somos padres. Madre mía, parece que nos cortan con un patrón. La de fallos que cometemos, histerias, nervios, que no tienen mucho sentido cuando lo ves desde la lejanía y experiencia. Pero la verdad que cuando lo vives por primera vez, no es fácil.

 

Vivimos en una sociedad en la que todo se exige para ayer, en la que todo aquello que suponga un esfuerzo excesivo o una recompensa demasiado pequeña tiende a ser rechazado.

En este círculo vicioso, hemos cambiado la caminata hasta el trabajo, por el coche, los libros, por las películas, el café de cafetera, por uno encapsulado, los pañales lavables, por pañales de usar y tirar, la esponja, por toallitas, el cocido por los congelados, el Fairy por el lavaplatos… y hablo en términos generales.

 

1233158598_0.jpgY no me digáis que en estas, ese padre que se planta en Prenatal (o similar) y les dice con una sonrisa de oreja a oreja que va a ser padre, así, lleno de orgullo y satisfacción, y que vienes a comprar lo necesario y lo mejor para tu hijo.

 

La lista es sorprendente: El colchón de tres ruedas, la cuna calienta pañales, el body para calmar los cólicos, el receptor emisor para la otra habitación con capota desplegable, la mochila con aroma que induce al sueño, la esponja con cierre de seguridad,… una cantidad de tonterías interminable.

 

Y un buen día llega tu bebé y te das cuenta, poco a poco, de que has hecho el “panoli” (hablo en general, aunque dudo que ninguno de vosotros no haya comprado algo, que luego, nunca usó).

 

Ha nacido en el siglo XXI, un bebé que no sabe si está en el maravilloso y moderno mundo en el que vivimos o bien en la época del Paleolítico.

 

cubata-de-whisky1.jpgY tú, mi querido padre novel, acostumbrado a hacer tu vida, a vivirla con placer, a dar y recibir en igual medida (o a recibir más de lo que das), te ves de repente en la situación de tener que dar, dar, y dar y en el momento, sin posibilidad de espera. ¡Jajajaja! Qué curiosa es la inexperiencia e ignorancia, pero es que es así, hasta que no lo vives en primera persona, no te puedes hacer una mínima idea. Es cómo lo que querer a un hijo, nadie puede experimentarlo hasta que no lo tienes.

 

Te das cuenta de que los mil inventos que has comprado, son, más bien, poco útiles, que el colchón de la cunita le “quema” y que acaba siempre en vuestros brazos (invento barato de resultado infalible), aunque uno intente no cogerlo demasiado por la costumbre, pero al final acabamos cayendo.

 

Y resulta que se despierta cuando tú empiezas a coger el sueño, se duerme cuando te has desvelado y se vuelve a despertar en el momento en que sueltas el primer ronquido. Y así un día tras otro...

 

Entonces todo el mundo se ve en la "obligación" de ayudarte,  y te dan mil y un consejos contradictorios "cógelo que crecen muy rápido y luego no se dejarán, no lo cojas o cuando quieras descansar en casa, llorará y llorará y lo tendrás que coger porque se habrá acostumbrado..." y de repente, vuestras queridas y agotadas mujeres os piden que ayudéis más en casa, porque el bebé está todo el día al pecho y requiere mucha atención,  y ese padre, que esperaba seguir viviendo, más o menos como antes, con ligeros cambios, ve que de ligeros tienen poco.

 

Te dicen que si mama tanto es que tu mujer no tiene leche, o que la leche no es buena. El pediatra dice que no, que es normal que mame tanto porque es un recién nacido, pero la enfermera dice que si se queda con hambre que tome leche artificial. Un no parar de incongruencias.

 

Y llora, y todos los días a la misma hora y lo bañáis antes de dormir porque se supone que se va a relajar, pero en cambio parece que el tuyo es diferente, que se pone como una “moto”, y lo vestís y llora, y os dais cuenta de que estando todo el día en brazos llora menos, pero viene la suegra (ambas) y dice que lo cogéis demasiado en brazos (o al contrario, que lo cojáis  más) y que lo vais a malacostumbrar, como si no lo supieras, o como si fuera ella la que lo tiene que aguantar día y noche mientras llora.

 

papa-y-bebe.jpgY es, cuando te das cuenta de que no es tan fácil. Tú esperabas a una personita en pequeñito, que entendiera tu inexperiencia y te otorgara un tiempo prudencial para ir aprendiendo poco a poco de él (y viceversa) y te das cuenta a golpes de martillo que tu bebé es, ni más ni menos, un animal mamífero.

 

Eso significa que necesita la seguridad del contacto, del calor y del mecimiento. El alimento de manera casi continua, el olor de su madre, los cuidados y la disponibilidad constante.

 

Y ves que tú vida ha girado 180º, que no puedes hacer nada de lo que hacías antes, ni tú ni ella. Y ahí es donde debes decidir, o me tomo un paréntesis como persona y me dedico a mi bebé, a mi mujer y a mi casa, o querré abarcar tanto que al final no haré ni una cosa ni otra.

 

Lo siento, alguien tenía que decirlo. No es fácil . Tener un bebé es una gran responsabilidad. Es un ser dependiente en su totalidad y os necesita A LOS DOS más que a nada.

 

Necesita que sepáis renunciar a muchas cosas durante un tiempo y que aprendáis a hacer de tripas corazón y de ojeras esperanza porque es una etapa, un tiempo, hasta que los pequeños crecen y se van desprendiendo poco a poco hasta convertirse en las pequeñas personas que esperabais.

 

Recordad estas dos palabras, FRUSTACIÓN Y PACIENCIA, descubriréis sin lugar a dudas, los límites de ambas. Al principio dedicaréis tiempo (tú o tu mujer) en preparar una comida, para ver como tu querido retoño la esparce por el más preciado de tus sillones, tras una jornada de 8 horas de trabajo, según mi marido es una experiencia multisensorial de primera magnitud. Nada que te hayan contado puede superarlo. Es imposible, que alguna vez no grites o lo que sea. Lo único que puedes hacer en estos casos es tratar de aprender. Con el tiempo, sabrás afrontar este tipo de situaciones frustrantes y sabrás qué no debes hacer para que se hagan aún peores. Poneos en su lugar, si ha tirado la comida, o si da guerra para bañarse, pensad en qué motivo tiene para comportarse así. Esto a veces ayuda a poner las cosas en perspectiva. Eso sí, no pretendas que ellos te comprendan a ti.

 

La falta de sueño. Sobre todo al principio puede ser algo complicado si eres especialmente dormilón. Siempre tendrás la sensación de que no duermes lo suficiente. No hay que alarmarse, el cuerpo está perfectamente adaptado a esta situación, aunque no lo creas, serás capaz de dormir 4-5 horas e ir a trabajar. Mi hija con casi 28 meses, sigue despertándose por la noche alguna vez. Y eso sí,  siempre la acuesto a la misma hora. Las 9. Pero aunque alguna vez la haya acostado más tarde. Ella a las 7.00h siempre, siempre está despierta, días laborales y fiestas de guardar. Lo dicho, paciencia y ESPERANZA. Algún día dormirá 12 horas seguidas.

 

Es así, ser padre o madre es algo para lo que nadie nos prepara. Básicamente por dos motivos, todos venimos “de serie” preparados para ser padres y cada uno somos distintos.

 

imagesCA2X1GY1.jpgY para terminar, me gustaría dar unos pequeños consejitos para esos padres primerizos que quieren "dar la talla" al menos durante la espera.

Trata de acompañar a tu mujer a las citas con el médico, no hay nada más maravilloso que hacer el seguimiento del bebé con nuestra pareja, es algo que se disfruta muchísimo.

Comprende que debido a los cambios hormonales, tu pareja puede tener algún leve cambio de humor así como unas cincuenta veces al día. Piensa que es algo temporal. No se lo tengas en cuenta.  

Acompáñala a las clases de preparación para el parto. Si decides presenciar el parto, podrías ser testigo de una experiencia inolvidable y le ofrecerás un gran apoyo a la mamá, que en ese momento, os aseguro que os necesita. No hay experiencia más terrenal, más mágica, que ver nacer a un hijo.

Y después del parto, lo dicho, paciencia. Paciencia con las visitas, con las suegras (ambas), con tu mujer, con el bebé. PACIENCIA. Todo se irá "normalizando" y ya os iréis adaptando a esa nueva vida.

Yo doy fe, y puedo decir, que mi marido, ha estado desde el minuto cero conmigo, no perdió una sola visita a la matrona, tocólogo, médico, ginecólogo, ni siquiera se perdió una sola clase de preparación al parto (las cuales recomiendo, porque haces amistades, conoces mujeres y hombres en tu misma situación, aprendes muchísimo de cara al parto y al postparto...). Estuvo cada minuto que duró el parto a mi lado. Lo vivió al mil por mil, intentó ayudarme a cada contracción. Y ha sido (siendo un saco de nervios como es) la persona más paciente y buena que podría tener a mi lado. Me siento súper afortunada.

 

Dia-del-padre.jpg"Sólo el que tiene hijos entiende que el deber de un padre no acaba jamás", Rubén Blades.

 

¡FELIZ AÑO NUEVO PAPIS Y FUTUROS PAPIS TAMBIÉN!

 

Os dejo una canción de un padre a un hijo.

Jose Luis Perales, "Canción a mi hijo" --> http://www.youtube.com/watch?v=WwnBSE4bycg

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2012-12-01T12:02:00+01:00

UNA NUEVA NAVIDAD

Publicado por La ventana de Ana Pascual

 

75969_521071077916717_413141935_n.jpgCon la llegada de Diciembre llega la Navidad, las felicitaciones, la lotería, los miles de anuncios de juguetes, regalos y perfumes. Me encanta Diciembre y la Navidad.

Hoy voy a hablaros de la ilusión que me hace, que llegue esta época tan bonita para mí.

Aunque todas las Navidades me han gustado siempre porque me encantan los villancicos, el ambiente que se crea en todas partes, las calles iluminadas, las vacaciones, la cantidad de gente que sale a pasear, los niños pegados a los escaparates de las jugueterías, los belenes, el frío, las chimeneas, las reuniones familiares, los dulces caseros de estas fiestas, las comilonas, las reuniones con amigos, las salidas, las comidas o cenas de empresa, de compañeros de clase, de amigas, los regalos, los amigos secretos... ¿qué esto final suena materialista? Pues sí, puede ser, es más, la mayoría de cosas que he dicho lo son, pero aparte de lo superficial que pueda sonar, la Navidad también supone, unión, solidaridad, generosidad, amistad, amor, familia, alegría... Pero tengo que decir que me encanta recibir regalos, incluso comprarlos. ¿A quién no?

navidad-triste.jpgHabrá a quien no le guste, es evidente, todos tenemos motivos, hemos perdido seres queridos y no es fácil estar sin ellos, más aún, cuando ves a toda la familia junta y están esos huecos que quedaron vacíos que nadie podrá volver a llenar. Y hay algo que no me gusta tampoco de la Navidad, el consumismo que crea, que si por los empresarios del sector fuera, tendríamos hasta las paredes empapeladas de árboles de Navidad. Y bueno, lo peor de todo, son las personas que lo pasan mal económicamente, las que están solas. Eso es lo más triste, pero esta sociedad, bastante frívola, nos empuja a no querer ver la realidad, a cerrar los ojos para poder estar feliz, pero lo que está claro es, que la ve quien quiere y quiero dejar claro que estoy muy concienciada y lo veo todo perfectamente, es más, veo que muchísima gente está bastante concienciada con todo esto, pero bueno, este es un tema del que hablaré en algún próximo artículo.

Aún con todo eso, a mí, siempre me ha gustado la Navidad y este año me muero de emoción al pensar que este año hay una personita en casa, que va a vivir todo esto con una inocencia y alegría incomparable.

can-stock-photo_csp10080711.jpgDe pequeña, fui súper inocente hasta, creo que hasta casi cuando hice la comunión, luego recuerdo que lo tenía tan grabado a fuego en la mente, que me costó asimilar "la verdad" de la Navidad. Y me alegro haberlo sabido tan tarde.

Toda mi vida y mi infancia, recuerdo las Navidades en Elche, donde vive mi familia, el día de Nochebuena mis padres, mi hermano y yo, nos íbamos temprano por la mañana y nos tirábamos el día jugando con mis primos, a mediodía iba con mi madre a comprar un pollo asado y después de la siesta, por la tarde, mi yaya y yo, íbamos a por castañas a la plaza, había una castañera que se ponía todos los años en el mismo sitio, de hecho hoy en día cuando paso en alguna ocasión, aún la veo y me emociono al pensar esos ratitos que se te quedan tan dentro del corazón. Por la noche, nos juntábamos todos en casa de mi yaya para cenar, TODA LA FAMLIA, no faltaba ni un primo, ni un tío. Nadie. Siempre hemos sido una familia súper unida, creo que también tiene que ver el hecho de que somos una familia pequeñita, ya que a mi padre se le murió su madre y su hermana teniendo sólo cuatro añitos y por parte de mi padre, sólo conocí a mi abuelo que murió hace muchos años. Así que tengo a la familia de mi madre, que no cambiaría por nada del mundo. Entre mis primos y yo, nunca ha habido un roce, es decir, serio, si que  ha habido alguna pelea y eso, pero siempre lo hemos solucionado, porque nos queremos un montón y nos llevamos genial, somos como hermanos, y la verdad, no conozco hermanos que nunca se hayan peleado. En mi familia, las únicas nietas somos mi prima María y yo, así que nos hemos criado siendo las únicas chicas de la familia y no sé si será por eso pero estamos súper unidas, somos hermanas, siempre lo decimos.

navidad.jpgEl caso es que esa noche era súper especial. Después de cenar y que mis tías y mi madre se fueran a "fregar los platos de la cena". Nos poníamos a comer las castañas, nueces, dulces y a cantar villancicos con una zambomba y unas panderetas que tenía mi yaya. Luego los nietos hacíamos una obra de teatro en la que yo siempre era la directora, (no se porque será...) Y de repente, oíamos un golpe fuerte, nos partíamos de risa de los nervios, de repente, mi yaya decía que creía haber oído un ruido en su dormitorio y allá que íbamos todos los primos como locos corriendo, chillando, fuera de sí y ¡¡allí estaban todos los regalos!!!!. Nos partíamos de la risa, nos revolcábamos por la cama, nos tirábamos al suelo, abríamos los regalos del de al lado, todo con unos gritos y nervios exagerados. De hecho aún vemos algún que otro video y nos seguimos riendo. Incluso en más de una ocasión mi primo Joaquín y mi hermano, vieron a Papá Noel y sus renos volar por el cielo. ¡¡Qué época tan feliz y maravillosa!!

He de decir que a mi hermano y a mí, en Nochebuena, nos traían regalos la familia de Elche, pero no mis padres, así que nunca pedíamos nada, siempre eran regalos sorpresa, ya que mis padres (y yo ahora), preferimos celebrar los Reyes Magos debido a que es nuestra tradición y entran dentro de nuestra religión.

 

 villancico-cascabel-g.jpgEsa noche dormíamos en casa de mi yaya y al día siguiente nos levantábamos y desayunábamos chocolate con churros y después de estar toda la mañana subiendo y bajando a casa de mis primos, ya que mis tías y mi yaya vivían en el mismo edificio, mi tía Mari y mi yaya en en 3º y mi otra tía Juani en el 4º, así que teníamos siempre un trajín por el edificio, subiendo y bajando escaleras de piso en piso... que recuerdo que salían las vecinas y decían "¡Ya han llegado los nietos de Orihuela de la señora María!" Y nos llamaban para darnos un beso y decirnos lo mayores que estábamos. A mediodía poníamos la mesa, ¡¡¡ocupaba casi todo el salón!!! Y estábamos histéricos porque por fin íbamos a comer las famosas "pelotas de la yaya" que sólo las hacía una vez al año, por el trabajo que llevaban, la pobre se tiraba una semana preparando y comprando y encargando cosas para el cocido y ese día se levantaba a las 5 de la mañana para hacer cerca de 60 pelotas ¡¡en una pedazo de olla que podías meter un caballo!!  Recuerdo que me levantaba por la mañana y allí estaba la mujer con su delantalico puesto y friendo churros para que desayunáramos los nietos y haciendo el cocido para todos.

Como me gusta recordar el olor de la casa de mi yaya y más ese día, como me gusta recordar como mi hermano y yo hacíamos un castillo humano para llegar a la estantería de las chocolatinas en el armario de la cocina y como mi yaya siempre nos pillaba y nos daba ella el trocico de chocolate. Siempre recordaré esa época con alegría, emoción y nostalgia también, porque ella y mi tía ya no están con nosotros. 

Ahora el testigo de las pelotas lo ha cogido mi madre, desde que murió mi abuela se encargó mi tía Mari, pero sólo pudo hacerlas un año porque al año siguiente murió. Tenemos otra tía mayor que mi madre, pero no le gusta mucho la cocina así que mi madre cogió el testigo gustosa. Así que ahora toda mi familia espera que llegue Navidad para las pelotas de la tía Pepi.

imagesCA2JHEDUEl día de Reyes, era súper emocionante también. En Reyes, todos los años mi madre me convencía de que los Reyes no podían traerme lo que pedía y yo como tonta, caía. Esos días después de la cabalgata, nos íbamos lanzados a casa a preparar todo para la llegada de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente a casa. ¡Qué ilusión llegar por la noche y poner las zapatillas de estar por casa en el balcón!, ponerles paja para los camellos que previamente habíamos cogido en casa de María y Pascual (un primo de mi padre, en la Campaneta), y habíamos dejado 3 copas de coñac, que con el tiempo se convirtieron en vasos de leche para los Reyes, porque mi madre me decía que si todos los niños del mundo les ponían una copa de coñac, acabarían borrachos... (creo que el que acababa borracho era mi padre)... que el pobre se los tenía que beber.

    Esa noche  nos íbamos a dormir súper temprano, al día siguiente, a las 6 de la mañana íbamos a la cama de mis padres para que salieran ellos "por si los Reyes aún no se habían ido" y salíamos cual gacelas  a abrir los regaloescanear0001-copia.jpgs como cosacos. Siempre y gracias a Dios, me he sentido muy afortunada porque me traían lo que pedía, que básicamente eran muchas cajas de pastillas Juanolas (tenemos una relación estrechísima desde que era pequeña, de hecho creo que el dueño de las pastillas, levantó o su imperio gracias a mí, tengo testigos que lo pueden corroborar, jajaja) Algunas chocolatinas y tres o cuatro  juguetes que pedía porque veía por la tele, pero aparte me traían algún regalo más sorpresa. Después desayunábamos chocolate con roscón y más tarde, nos íbamos de ruta por casa de mis tías de Orihuela y luego a la Glorieta a pasear mis juguetes nuevos. De hecho, esto aún lo hago con mi hija.

reismagsEs una época maravillosa, que se pierde cuando se va la inocencia y todos crecemos y no hay niños por casa, pero este año, está mi nena, y ella, este año será consciente, así que voy a vivirlo todo de manera diferente y súper bonita. De hecho, ya llevo casi un mes, contándole la historia de cómo nació el niño Jesús y porqué venían los Reyes Magos a verlo, como van por el cielo siguiendo la estrella con los camellos y también que tenemos que escribir la carta para pedirles algún juguete. Supongo que al año que viene vendrán ya las amenazas tipo: "Si no te portas bien, ¡los Reyes te traerán carbón!". Pero por ahora, la estoy metiendo de lleno en este nueva "época" para ella. Me muero de ganas de ver su carita el día de Reyes o la noche de Nochebuena o cuando vea a Papá Noel salir del huerto de los abuelos. 

20330 519467598077065 1250604228 nLas cosas han cambiado mucho desde que era pequeña. El día de Nochebuena, lo celebramos en el campo de mis padres, junto a la chimenea y con toda la familia, la Nochebuena es sagrada y ese día se junta la familia sí o sí. De la cena nos encargamos mi madre, María y yo. Y después de cenar nos damos los regalos, nos duchamos y arreglamos y salimos a tomar copas. Pero este año, será diferente, no sé si saldré y me quedaré con la familia a comer castañas al lado de la chimenea, las cosas han cambiado y no me importa nada quedarme, más por mi nena, de hecho después de cenar pienso empezar ya (ya lo hice el año pasado pero no se enteraba mucho) a decirle que he oído un ruido...

480740_520765684613923_1418429698_n.jpgEl día de Navidad lo pasamos con mi familia política, vamos a una casita en la huerta que construyó mi suegro, es muy bonita y mi suegra prefiere reunirnos allí ese día, van todos sus hijos, nueras  y nietos, y antes de comer, llega  Papá Noel, que aparca el trineo en la vía del tren y viene andando a la casita y reparte los regalos a los peques y mayores. Luego por la tarde, volvemos al campo con mi familia para contarnos que tal el día y tomar los dulces navideños y por la tarde-noche salimos a dar una vuelta con los amigos.

recetas-navidad-ninos1.jpgHablando de dulces Navideños, ya me he hecho con todas las recetas de los dulces navideños, me encanta la repostería y este año voy a probar a ver qué tal me salen.

El día de Reyes haré todo lo que hacía de pequeña con mi niña. Creo que cualquier madre que tenga un niño pequeño e inocente todavía, puede ponerse en mi lugar y saber lo que quiero transmitiros, ese sentimiento de ternura, emoción, amor... me erizo al pensarlo, pondré las zapatillas en la terraza para que los Reyes sepan cuántos niños hay en casa, iremos a por un poco de paja para los camellos, llenaremos un barreño con agua y les dejaremos un vasito de leche a cada Rey Mago. Ya el año pasado me emocioné con ella al abrir los regalos, así que mi marido piensa que este año creo que saldré disparada por el techo de la emoción, yo creo que lo haré...

Calcetines-de-navidad.jpgQuiero escribir la carta a los Reyes (porque a Papá Noel, no le pedimos nada, trae sorpresas) quiero llevarla a ver los belenes, quiero contarle la historia de nuestra religión, quiero enseñarle a valorar todo lo que tiene, que es afortunada porque hoy en día hay muchos niños que no tendrán regalos. Quiero el primer sábado de Diciembre decorar mi casa con motivos navideños con ella y mi marido, y poner el árbol, montar el belén...  Quiero vivir la Navidad, porque gracias a ella, gracias a mi princesa, voy a vivir otra Navidad maravillosa y diferente.

 

Os dejo una versión de un villancico que siempre me ha gustado porque fue el primero que me enseño mi yaya--> http://www.youtube.com/watch?v=sH2-5WNCZg0

      

QUÉ PASÉIS UNAS FELICES FIESTAS CERCA DE LOS QUE MÁS OS QUIEREN. ELLOS SON EN REALIDAD LOS QUE MÁS MERECEREN LA PENA DE ESTAS FIESTAS.

 

¡FELICES FIESTAS!

 

 

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