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2013-06-03T09:22:00+02:00

¡CÓMO DUELE CRECER!

Publicado por El mundo de Ana Pascual
Perdón por mi demora en escribir, pero por motivos personales (positivos), me ha sido imposible acudir a mi cita mensual con vosotros.
 
Comienzo desde el principio advirtiendo, que este post, va dirigido a madres y a padres, puede que no todos entiendan parte de dicho post, pero cómo siempre digo, escribo desde el corazón, y con la sinceridad que me caracteriza.

verano.gifYa llega el verano, ¡qué bien!, la verdad que apetece, los días interminables y otras tantas cosas que ya escribí en su día en mi post, (http://elblogdeanapascual.over-blog.es/article-viva-el-verano-78654460.html), el ánimo se sube, pero últimamente el mío lo notaba más decaído que de costumbre y no tenía ni idea de que me pasaba, pero hace una semana descubrí el porqué. Y os lo voy a contar, me he levantado hoy con la vena melancólica.
 
 
Como os decía, hace una semana, estaba en la Escuela Infantil esperando a recoger a mi hija a las 5, y se me acerca una mamá de un compañero de Martina y me dice: "Estoy "casi" con depresión de ver que acaban ya aquí, que tienen que dar el "gran paso" de empezar el cole, aquí que tienen tan marcados los horarios de todo, comidas, meriendas, sueño... que quieren tanto a su seño, educadoras y compañeros, llevan así sus dos o tres primeros años de vida y ahora viene el cole de mayores. Qué rápido ha pasado todo esto, que pena tengo".
 
guarderia-infantilY ahí me quedé yo, en medio de toda la algarabía de padres, madres y niños, pensando... y era verdad, me di cuenta que esa semana acababan las siestas en la Escuela, y que nunca volverían a dormir allí. Quizás suene ñoño, quizás sea porque soy madre de una hija y no tengo más (ya que hay otra mami, que tuvo, tiene y tendrá hijos en la escuela y no le ha dado tiempo a sentir nostalgia). O quizá es, porque estoy siendo consciente de que el tiempo ha pasado demasiado rápido.
 
guarderia.jpgCuántas veces me quedo pensando en el día que nació, en los primeros meses, tan duros y a la vez tan maravillosos. Y pienso que soy una privilegiada porque tengo una hija sana y como la que tengo (qué voy a decir yo que soy su madre). Cuántas veces recuerdo su primer día de guardería, su padre y yo salimos con un huevo que nos moríamos y ella se quedó tan feliz de ver que estaba rodeada de tantos niños y juguetes. Y me sorprendo, y no dejo de sorprenderme, al ver que va a entrar al colegio, me cuesta asimilarlo.
 
Decidí escribir este artículo, porque aunque hay mamis de todo tipo, yo me considero una persona sensible, más aún, desde que soy madre y me consta que, más de una, lo estamos pasando regular con ésto de que dejen la escuela infantil (o guardería), supongo que el cambio de tiempo, la primavera y el ver cómo crecen afecta.
 
En cierta ocasión escuché, que "crecer duele" y no lo entendí, ahora lo entiendo, ahora entiendo porque que los hijos crezcan, a veces, duele. Y aunque cada época y cada edad, tiene algo bonito y especial, una quisiera que fueran pequeños toda la vida.
 
Siento que me quedan muchísimas cosas que vivir en el tema de la maternidad y me apasiona, y cuando vienen los cambios, es cuando te das cuenta lo que sufre una madre por sus hijos. Sólo piensas en cómo le afectarán. Y en ocasiones, da rabia, no poder frenar el tiempo, que se quedase quieto, ver como tus hijos son pequeños, ver que tus padres no envejecen. Sería perfecto.
   
ninos-riendo.jpg
Aún con toda esta melancolía, no hay tristeza que no consiga paliar, una sola de sus sonrisas o un simple gesto que me hace olvidarlo todo por un momento y ser feliz con su presencia. Estaría abrazada a ella de por vida, hay que ver el poder curativo de los besos de una madre y de los abrazos de un hijo, nos sanamos recíprocamente.
 
Muchas veces cuando son pequeñitos que dependen tanto de nosotros pensamos: "¿Cuándo crecerán y se harán más independientes?" Pero es precisamente es esa independencia a la que tanto temo. No quiero ni pensar en que probablemente llegará el día en el que no pasemos un montón de tiempo juntas, abrazadas y demostrándonos tanto cariño. El día en el que ella no me necesite, (aunque una hija siempre necesita a su madre). Qué no me necesite "tanto".
 
Hace poco presencié una escena que realmente me dio rabia y pena. Una mamá fue a recoger a su hija pequeña a la escuela, iba con su hijo mayor (de unos 9 años) y de repente, su madre le dio un beso. El niño se pasó la mano por la cara y gritando, le pidió a su madre que no le besara delante de nadie. Son cosas de la edad, me consta, pero son cosas que pueden doler, a mí me dolería... A veces, por mucho que les inculques amor, besos, por mucho que intentes luchar contra eso, "ese día" llega y te puede chafar...
 
El tiempo vuela y yo no me quiero perder ni un momento de su vida. Quitando mis clases procuro estar con ella todo el tiempo, hasta me compré un "carricoche todoterreno" para irme con ella a hacer deporte.
 
Quiero sentirme orgullosa en un futuro de los pasos de mi hija, de sus logros, del alcance de sus metas. Pero sé que echaré de menos a la que un día fue mi “pequeña del alma”.
 
¿También a vosotros os da pena que vuestros peques crezcan?
 
 
Con los años, se aprende a ser padre y madre y (desde mi experiencia) te das cuenta que ser madre, consiste en tener el corazón a punto, preparado siempre para cualquier contingencia. Da igual la hora, el trabajo o el estado de ánimo. Y siempre con la voluntad dispuesta a sortear lo que sea. Ahí estás; ¡preparada, lista, ya! Atenta a levantarte del sofá como un rayo, a dejar el libro que llevas entre manos y leer en sus ojos la preocupación de tu hijo/a.

Es un amor de guardia las 24 horas del día, siempre pendiente del menor detalle, sin retroceder un paso. "Apaga la luz y deja el cuento, los dientes, recoge los juguetes...".

Y esa fiebre, ¡ay esa fiebre! que abrazas y que besas en su frente y que desearías que con ese beso todos sus dolores y males pasaran a tí automáticamente.

"Cuéntame mi amor, ¿Qué has hecho hoy en la escuela?. ¿Porqué te estás riendo?". Y eres feliz en su mirada, y vas viendo cómo se inauguran sus vidas y cómo crecen tan deprisa. El corazón se encoge de nostalgia.
16043374-madre-e-hija-mirando-por-la-ventana-de-invernadero.jpgPero hay que seguir, seguir, seguir. Crecer con ellos, ganar altura y perspectiva. No hay que perder de vista su ingenuidad o sus primeras mentiras, y hablar muy claro de todo lo que está bien o mal.

Ser madre (o padre) es creer en tus hijos, y que ellos crean en ti. Que te cuenten todo, las dudas, las risas. Y por supuesto, no todo son obligaciones y deberes, pero hay que repasar la lección de la vida, día a día, con sus virtudes y esfuerzos, con sus amores y sueños. Mostrarles la felicidad de lo inmaterial. Y la libertad de su espíritu. Asomarse con ellos a la ventana y como quien no quiere la cosa, hablar de la belleza, de las montañas, de Dios, de la brisa.

Hablarles de ti, de lo que piensas, escuchar juntos un cuento o hacer de una conversación intrascendente algo único en sus vidas. (Esto lo he vivido con mis padres y me ha pasado). Me gustaría que fuese igual con ella, que cuando pase el tiempo me diga: “Mamá nunca podré olvidar aquellas rosas del paseo, o el batido de naranja y fresa que nos tomamos después de tumbarnos en el césped de casa”.

Ser padre es darles a los hijos sorpresas. Algo como: “Calla, calla, ¿no has oído? Calla y escucha”. “Mamá, no se oye nada”. “Calla, shhh…, es el silencio, la única manera de escucharte por dentro”. "El sonido de la paz, de la tranquilidad". 
 
Sorpresas de amor. “Ven hija, por favor”. “¿Qué?”. “Necesito un besito”. Y ese beso dura toda una vida. Y hasta puede que los hijos de tus hijos se sorprendan también con el recuerdo de ese silencio o de ese beso.

Cuántas veces no hemos dicho nosotros mismos... “Mamá ¡qué cosas tienes!”. Los hijos esperan siempre de un padre lo inaudito, la disciplina, la verdad y el cariño. Yo sé que le encanta, le vuelve loca de alegría, que su padre sea compinche, espía y aliado. (Aunque no sé a cuál de los dos le gusta más).

A los hijos les gusta que les provoques, que les exijas, que les perdones y que escuches con ellos esa música cualquiera, de cualquier parte.

padres-e-hijo.jpgSer PADRES, en definitiva, es sentirse todavía HIJOS. Y mostrarnos como somos, sin disimulos. Y no darse por vencidos. NUNCA.
   
¡Cómo duele y apasiona verlos crecer!
 
"Para un padre o una madre que ama, no hay nada imposible", by me.
  
¡FELIZ SEMANA HIJOS Y PAPIS!

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