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Posts con #maternidad categoría

2013-11-07T15:37:00+01:00

MI VIDA ES UN CIRCO

Publicado por La ventana de Ana Pascual

 

Como siempre el título de mis posts, tienen que ver con lo que os cuento en él, pero en este no os voy a hablar de domadores, ni elefantes, ni funambulistas, no. Os voy a hablar de las vivencias en el día a día en familia, de cómo llevarlo lo mejor posible, siempre de forma general pero con mi vivencia personal.


En conclusión, diría que las mamis hacemos magia. Sí. Magia.

 

maga.jpgDefinitivamente,  hoy en día todas las madres de familia somos magas, tanto con la economía, como con la organización de nuestras vidas y cuando digo "vida" incluyo (hijos, marido, casa, trabajo, familia, amistades, extras).

 

Hace dos semanas, hablando con una amiga en el parque, me preguntó que de dónde sacaba tiempo para todo lo que hacía.

 

La verdad que le dije que de donde no lo tenía, y en parte era cierto, ojalá los días fueran de 35 horas, icono-reloj-blanco-y-negro.jpgsiempre voy con la lengua fuera, jajaja, pero la culpa es mía por querer abarcar tantas cosas, y además aunque tuvieran 35 horas seguro que las llenaría con algo. (Y me da, que la gran mayoría de mamis, haríamos lo mismo).

 

Como a todas las que somos mamás, adoro pasar tiempo con mi hija y últimamente que su papi trabaja mucho, pasamos más tiempo solas y reconozco que he cogido una dependencia total y absoluta hacia ella, hasta alejarme de ella durante las horas del cole, me "duele".

 

Todas adoramos pasar tiempo con nuestros maridos e hijos. Adoramos pasar tiempo con nuestros padres y  familia al completo. Y con los amigos. Yo adoro pasar tiempo en mi casa, cocinando, limpiando... (bueno, limpiando no. Lo que me gusta es el resultado cuando se queda todo limpio como la patena), o simplemente, tirada en el sofá viendo una serie o leyendo. Hay otras mamis que no aguantan tres horas seguidas en casa, yo podría tirarme días, la faena en casa es infinita, siempre encuentras algo que hacer o pendiente, podría estar entretenida por días y días, me encanta estar en mi hogar. 

 

Adoro todo lo que hago, evidentemente, si no, no lo haría, ir a clases, el trabajo, el deporte, ir al parque con la peque, las quedadas con amigas entre semana, todo esto me da un aliciente increíble, que hace que no me importe que llegue el lunes, adoro muchas cosas. Por tanto, necesito una agenda exhaustivamente organizada para poder llegar a todo, soy así de planificadora y calculadora, toda mi vida he sido así. Y por ello, porque no quiero renunciar a ninguna de estas cosas, acabo sintiendo que lo que más adoro es el momento que me dejo caer en la cama por la noche, que a menudo,  no sé ni a qué hora es, porque suelo perder  hasta la noción del tiempo, ¿no os pasa?

 

mama_estresada.jpgQueremos levarlo todo al día y abarcarlo todo y aún así debemos hacer otro esfuerzo extra si queremos disfrutar de nuestro ocio. Tenemos que compaginar a veces, nuestras agendas con las del cole, abuelos, tíos, niños, extraescolares, somos unas verdaderas magas. TODAS. Porque me he dado cuenta que algunas madres que hacen exactamente lo mismo, se creen que son mujeres excepcionales y que merecen un premio continuo, no señoras, esto lo hacemos TODAS las mamis, y unas tienen más ayuda que otras, por tanto, las que no tienen ayuda, son las que sí merecen colgarse una medalla o mil.

 

 

Hago esta introducción que es lo que os suelo comentar siempre que sale el tema maternidad y familia, doy gracias a Dios todos los días, TODOS LOS DÍAS, por tener tiempo para dedicar a cosas que me gustan, paso tiempo de calidad con mi hija, jugando, leyendo, pintando, viendo dibus,  no me despego de ella, paso tiempo con mis amigas todas las semanas, paso tiempo en casa haciendo mis tareas domésticas que no son pocas, trabajo 8 horas diarias, voy a clase y luego hago mis deberes y estudio y mínimo hago tres horitas de ejercicio todas las semanas, entre todas las cosas que conlleva casa, niña, marido... Vamos, nada que no haga otra madre normal y corriente. Pero reconozco que me costó bastante encontrar el equilibrio entre todo esto.

 

images-copia-5.jpgTengo una amiga más joven que yo, que tiene tres niñas y un niño ¡Cuatro hijos! Los tres pequeños casi seguidos. Y tiene tiempo hasta de ir a campeonatos de pádel y lo practica con asiduidad. ¡¡Imaginaos si se organiza ella bien!! Y no tiene más ayuda que la suya y de su marido. 

 

Respecto al tema económico, me he dado cuenta que la carencia agudiza el ingenio, y ahora mismo no está de más, ahorrar lo mínimo.

 

Hace una semana, una tarde  iba con mi marido paseando por mi ciudad y de repente apareció  en una esquina, una señora,  iba pidiendo limosna sin quitar los ojos del suelo y le dije a Néstor: "Pobrecilla, no mira ni a los ojos a la gente, que pena", y me dijo él: "¿sabes por qué?, porque en el suelo puede encontrar más cosas materiales que en los ojos de la gente..." y es verdad, me fijé e iba como "rastreando", buscando si encontraba alguna moneda, o algo que comer... me dio muchísima pena. Pero es lo que haríamos cualquiera en esa situación... Ese caso es extremo, (bueno, hoy día no tanto) pero si es verdad que si tienes de todo en la vida, no te molestas en buscar, pero y ¿si no tienes? Seguro que nos sorprenderíamos con muchas historias...

 

El  sábado, comentándole a mis amigas el tema, empezamos a hablar de cómo economizar en casa y cada una tiene sus truquillos. Recopilé mentalmente los trucos de todas para ahorrar en casa, y me di cuenta que hay decenas de ellos, ya no sólo reciclando (qué hoy en día, todos sabemos reciclar), sino a la hora de comprar, o gastar menos.

 

A continuación os voy a enumerar dichos trucos los cuales la mayoría,  he llevado a la práctica.

 

Por ejemplo, y para empezar con el primer consejo en el que no todas estábamos de acuerdo. Yo sigo comprando en las tiendas de mi barrio de toda la vida, donde compraba mi madre y compra. Me panaderia.jpgencanta el trato, la confianza, saludar a Encarnita y Manolo de la Carnicería, a Dani el de la tienda de ultramarinos, a Andrea la pescadera, y a Montse la panadera, además,  la fruta y la verdura la compro en el mercado de mi ciudad, tenemos los martes, los viernes y los sábados. Procuro no comprar en grandes superficies, aunque reconozco que por comodidad, porque a veces, mi horario no coincide con el de las tiendas pequeñas y acabo "muriendo" en los grandes supermercados. Pero por norma, intento hacer gasto en las tiendecitas de mi ciudad, es lo mejor, no tienes que comprar 7 filetes de ternera en bandeja, que tienes que acabar congelando o 9 filetes de pechuga de pollo que cuando los compras están hinchados y gorditos y una vez que los echas a la sartén se cuecen en su propia agua y se quedan en la mitad de un cuarto de lo que eran, yo juraría que les inyectan agua. Por no hablar de la calidad, recuerdo que compré en uno de estos supermercados una vez unas chuletas de cerdo en el mostrador, por tanto se suponía que estaban recién cortadas, al día siguiente por la noche se pudrieron, un olor nauseabundo en el frigorífico. Qué desilusión el ir a hacérmelas y ver que estaban malas.  Por no hablar de la fruta que no sabe prácticamente a nada, insípida. No quiero echarles más tierra encima, simplemente creo en el pequeño comercio, donde si quieres un filete de pechuga o dos medallones de merluza, te los ponen, no tienes que comprar un kilo, donde hay un trato cercano, casi familiar, el dependiente te pregunta cómo le va a la peque el cole y que tal la última excursión, donde mi hija tiene la libertad y CONFIANZA           de subirse a la barra o entrar a la trastienda a ver al padre del tendero y encima que le regale unos gusanitos cada vez que vamos, muchos días se junta con 3 o 4 bolsitas de gusanitos y otra de olivas sin hueso, entre la carnicera, la kiosquera, el tendero y el de la tienda de encurtidos. La cuestión es que ahí viene el ahorro, comprando la cantidad justa, ahorras dinero y mejoras en calidad y el trato es maravilloso, para mí y para la peque es como ir de excursión cada vez que hago la compra una tarde por semana, nos lo pasamos pipa.

 

Segundo consejo,

Croquetas-de-cocido.jpgen casa no se tira nada. No se tira la comida, porque la comida se puede reciclar, el cocido puede pasar a ser unas deliciosas croquetas. La mayonesa con los huevos duros, pueden pasar a ser una sabrosa ensaladilla. Y la comida se puede congelar... ¡cuántas veces no hago yo unas lentejitas o un arroz de los tres puñaos... y congelo lo que sobra y me sacan de muchos apuros con la peque! Otra cosa (esto lo he aprendido de mi suegra). Ten siempre caldo congelado.  Te puedes hacer unos fideos, una sopa de arroz, un consomé, cualquier cosa que te saca de un apuro y luego con cualquier filetito de lo que sea o companaje vas apañada.

 

Tercer consejo,

Como-lavar-correctamente-tu-ropa.jpga la hora de lavar la ropa, nos encanta que salga limpia y perfumada. Sí. Pero cuando vas al supermercado y ves que te cuesta el detergente casi diez euros  no quieres malgastarlo y aunque vale su dinerito, tampoco quieres comprar uno malo, porque luego te toca volver a lavar la ropa o te la estropea más. Pues bien, yo descubrí cuando empecé a lavar la ropita de bebé de mi niña, que el detergente para prendas delicadas, no tengo ni idea de por qué, pero este detergente vale menos de la mitad de cualquier otro detergente normal. ¿Y qué hago? Pues los trapos de limpiar, los trapos de la cocina, toallas, albornoces, sábanas, pijamas... las pongo con este detergente. Puede que no sea demasiado bueno, pero yo no tengo queja, realmente cuando a algún trapo le queda alguna mancha que no salta, lo sustituyo por otro, y las toallas, etc... salen estupendas, el detergente "normal", lo dejo para la ropa de diario.

 

Cuarto consejo,

indice-copia-1.jpglas marcas blancas, yo digo lo de siempre, si la marca blanca tiene más o menos la misma calidad que la marca y encima es más barata, ¿porque me voy a gastar más? Miro por mi bolsillo, lo que no puede ser es que por ejemplo una fuet de Casa Tarradellas te cueste  2 euros y medio y la de Hacendado que viene de la misma casa, lleve 50 gramos más y te cueste casi la mitad. Me quedo con la de Hacendado sin dudarlo. Si las marcas las rebajaran un poco, seguro que las compraría, pero si ellos no se bajan los pantalones, yo no puedo hacer más.

Os paso una enlace de los supermercados que trabajan con marcas blancas, para que veáis de donde vienen.

http://marcasblancas.wikispaces.com/

 

Quinto consejo,

1indice.jpgNo por norma, pero una vez por semana o en alguna ocasión que vayas apurada, puedes comprar comida casera cocinada en establecimientos de confianza. El otro día no me dio tiempo a cocinar por la noche y tuve que ir a trabajar muy temprano, me apuré un montón, total que decidí ir a un sitio de comidas preparadas para comprar un pollo asado o algo, y veo que una ración de arroz y costra me costaba 2 euros y os puedo asegurar que de esa ración comimos mi hija y yo y aún sobró.  ¡¡Si me gasto cinco veces más, comprando yo la carne y todo lo que conlleva para que comamos los tres...!! Así que ahora cuando me veo apurada, voy a este sitio y vamos probando cada vez una comida distinta, no es como la de casa claro está, pero está bastante buena.

 

Sexto consejo,

outdoor.jpgel sábado en el café, una amiga nos comentó que se había tirado toda la semana discutiendo con su pareja porque él se quería apuntar al gimnasio y ella decía que era una gasto que no podían asumir, que ya tenían como "extra" el ADSL y los teléfonos móviles en casa, como para querer añadir otro gasto más... Total que después, cuando coincidimos de nuevo y sacando ella el tema de nuevo para ver que opinábamos mi marido y yo, les dije que podían hacerse tablas de ejercicio en casa, salir a correr, a andar, salir con la bici, jugar al tenis en las pistas municipales que salen muy baratas. Todo esto no supone ninguna cuota mensual ni gasto extra (él tiene bici, claro). Yo siempre he sido chica de gimnasio (la cinta de correr y la elíptica eran mis íntimas) hasta que tuve a mi hija, y la verdad no me puedo ceñir a unos días y a unos horarios en concreto, pierdo tiempo aparcando, cambiándome y luego duchándome allí, prefiero estar en casa y salir a hacer deporte pero volver cuanto antes a estar con mi princesa, además gracias que tengo mi "personal training" o sea, mi marido que fue profe de taekwondo y ha sido deportista toda su  vida, hace mis tablas y hago tanto ejercicio aeróbico, como anaeróbico, cuando estoy en casa y no puedo salir por cualquier circunstancia. Cuota mensual = cero euros. Sólo hay que poner voluntad. Y tampoco, porque para mí el deporte es un vicio sano, si no lo practico con asiduidad me entra el "mono" y no puedo para de pensar en el momento que pueda ponerme a ello.

 


Séptimo consejo,

pañales-toujours-Lidl Blogmodabebe-sorteocompara diversos productos de distintas marcas, compara productos de las mismas marcas en diferentes supermercados, puedes ahorrarte mucho dinero. Por ejemplo, cuando Martina usaba pañal, probé prácticamente todas las marcas, las que no le hacían rozaduras, hacían que se le saliera el pipi, las únicas que le iban bien era Dodot, cómo los Activity eran los más caros (unos 25 € por paquete) y eran con los únicos que por la noche no se mojaba ni se le salía el pipi, compraba Dodot etapas (13 € paquete) y esos se los ponía durante el día o Dodot básico (10 €) y por la noche sólo usaba los Activity, pero un día una amiga me dijo que la Federación Española de Familias Numerosas recomendaba encarecidamente los pañales que vendían en el Lidl, tanto los pañales como las toallitas (que hoy día las sigo comprando) "Toujours" tienen prácticamente la misma calidad que los Activity y salen por unos 7 € el paquete de 50 pañales, ¡¡¡Bendito descubrimiento!!! La calidad igual o mejor, lo único diferente, la estética, pero me daba igual. Lo malo es que lo descubrí y a los dos meses dejó de usar pañal, ¡¡antes que los hubiese descubierto!!

 

18336789-vector-eset-moda-elegantes-chicas-en-ropa-de-abrig.jpgOctavo, toda la vida los hermanos pequeños han heredado muchas de las cosas de los mayores, ¿por qué no? si hay cosas que se quedan nuevas, claro que sí, pero no sólo de pequeños, ¿tenéis hermanas, buenas amigas? ¿o hermanos? madres... ¿porque no hacéis un intercambio de ropa?, es decir,(con la ropa debidamente etiquetada ;) para que luego no haya confusiones...) cuando llevamos tiempo sin comprarnos ropa y alguna necesita cualquier cosa hacemos un barrido de armario y nos dejamos ropa mutuamente, yo me siento como si estrenara ropa nueva. 

 

rebajas-de-enero-2014.jpegNoveno, aprovechad las rebajas, las tiendas de Outlet, aunque saquen ropa de invierno en pleno Julio, da igual, se que da pereza comprar cosas de lana en pleno verano, pero y el gustazo que da comprarlo a mitad de precio y luego cuando haces el cambio de armario ver que tienes ropa esperando para estrenarla. A mí me encanta la sensación de pensar que tengo ropa por estrenar. Por ejemplo, el año pasado, fui a una de las franquicias de Inditex, en pleno invierno sacaron vestidos que valían desde 29 hasta 59 euros los habían rebajado desde 3 euros hasta máximo 15 euros. Me apañé la primavera-verano de este año, con un vestido para cada día de la semana.

 

prescindir_de_tarjetas_de_credito.jpgDécimo, olvidad las tarjetas de crédito, pueden convertirse en una perdición. Siempre duele más gastar el dinero en metálico y por eso se tira de tarjeta, pero recordar que ese dinero lo cobran al mes siguiente y se puede convertir en el pez que se muerde la cola...

 


Como veis todo está en organizarse el tiempo y la cartera...

 

Todas tenemos nuestros truquitos de ahorro en dinero y en tiempo, porque queremos lo mejor para nuestra familia y nos sentimos muchas veces responsables de la felicidad de la misma y como dije en mi artículo de "Mommy´s "free" time"  link si dedicas tiempo a hacer lo que te gusta, te sentirás mejor contigo misma y por tanto, mejor con tu familia, desprenderás positividad que es lo que hay que tener.

 

 

Se puede ser mamá sin desfallecer por el camino, sin verte superada por el estrés, sólo tienes que ser optimista. E intentar ver el lado bueno de las cosas siempre. Debes autoconvencerte de que puedes con lo que te propongas, porque es fácil, los hijos sacan lo mejor de las madres, nos llenan de un amor infinito, nos hacen más sensibles (en mi caso es algo que roza lo sobrenatural), pacientes...

 

Nosotras que queremos a nuestras parejas y debemos decírselo. Nos preocupamos por nuestros padres y se lo debemos demostrar. Hablamos con nuestras amigas si no por whatsapp por teléfono e-mail o mediante quedada cara a cara que es lo mejor (Aunque estemos 3 meses para cuadrar las agendas nuestras, de niños y maridos para poder tener un rato para nosotras). Hacemos todo lo que cualquier madre hace. Llevar a los niños al cole, a extraescolares, al parque.... Y aunque resulte agotador, no hay que desfallecer, al menos hasta que caes en la cama. Todas podemos tener malos ratos, es evidente que no siempre podemos estar con la sonrisa en la cara, y el pensamiento positivo 6xz20p1x8il1erdj_v1_.pngen la frente. Somos humanas. Es que no os levantáis muchas mañanas que os queréis morir, os miráis al espejo y pensáis: "¿Y esta cara? ¿De dónde han salido estas ojeras??!! NOOO!!" Como diría mi madre :" Hija de mi vida, bastante bien que has dormido 5 horas y con sobresaltos de "Mami, pipiii, mami aguaaaa". Nada que no pueda solucionar una buena ducha, un buen corrector y un buen maquillaje. Todas las mamás nos cansamos, entonces, para los días más complicados, esos en los que el trabajo se te acumula, y no puedes abarcar todo, mi truco es sencillo, PRIORIZA.

 

La maternidad nos dota el don de poder hacer treinta cosas a la vez, cuantas no hacéis la compra de memoria o como yo con la lista escrita en una hojita minúscula con una niña intentando escapar de mi mano, metiéndose en la cesta del supermercado encima de todos los huevos o intentando saltar del carro en marcha por coger unos cereales. Y si no cuando me descuido un minuto y me veo la cesta llena de latas, bolsas, botellas o cualquier verdura o cosa que se le haya ocurrido coger. Y no te digo nada si me encuentro con alguna amiga o conocida con la que tengo que mantener una pequeña conversación, durante ese minuto mi hija es capaz de dar ciento treinta y siete vueltas alrededor nuestra. O en el parque que mientras hablas estás atenta de que no salga disparada del tobogán o lanzada en el columpio. Pero ¿a que todas lo hacemos y no morimos en el intento? Porque somos unas magas. Unas equilibristas.

 

Aún así y como os decía antes, hay días que la paciencia se agota. Aunque todo depende en la clase como-evitar-que-tu-hijo_323x216.jpgde hijo que tengas, más o menos nervioso, la mía es muy nerviosa, y con el tiempo he aprendido a canalizar esos nervios, y no puedo quejarme de niña es un nervio pero aunque suene feo decirlo, muy buena y obediente, no tengo queja alguna de ella, excepto que nunca ha dormido bien, a sus tres añitos todavía le cuesta dormir una noche entera, pero me levanto sin pensarlo, le hago compañía, le doy lo que necesita y lo hago con todo el amor del mundo, porque ese amor me da fuerza para aguantar eso y más, que me lo digan su primer año y medio de vida sin dormir prácticamente  tres horas seguidas, por lo demás, entre sus nervios, los de su padre y los míos, no entendemos los tres.

 

A menudo y porque llevamos tantos tajos, hay cambios de planes, yo eso reconozco que no lo llevo nada bien, no me gusta que me trastoquen la agenda, pero bueno, me dura cinco minutos, en el momento que se reorganiza la cosa, me relajo, en mi familia concretamente, hace falta el orden y la organización, si no sería un caos, somos tres pero a veces, creo que somos siete con los líos que organizamos. Llevamos muchas tareas todos y todos queremos abarcar todo.

 

Con mi hija he aprendido a negociar, y me encanta concretar y cerrar los tratos con mil besos y abrazos, ¿Qué sería de nosotros sin decirnos cincuenta veces al día "TE QUIERO" o darnos mil abrazos?. Martina desde que empezó a balbucear siempre le he preguntado: "¿Cuánto te quiere la mamá?" Y siempre responde: "¡Con toda su almaaaaaa!" Una de las frases que quedarán para la posteridad y que espero que aún siendo adulta la recuerde.

 

Somos unas magas, intuimos, adivinamos y pronosticamos posibles futuros virus... "Uy, que ojitos tiene, que carácter más tranquilo, Martina está incubando algo" a los dos días fiebre y cualquier cosita. Adivinamos con besar su frente si tienen fiebre. Si tienen sueño, si han hecho cualquier trastada. O si necesitan más amor que de costumbre por cualquier problema. Pronosticamos posibles caídas o accidentes... "No pises ahí que te vas a caer" ¡¡pataplán!! caída del quince.

 

nic3b1a-risa.jpgSomos magas, sabemos qué decir para hacerlos reir hasta el dolor de barriga, cualquier gritito, salto, baile, canción con un tono grave, contarles cuentos poniendo voces a los protagonistas, todo eso lo hacemos TODAS yo he aprendido a dibujar princesas y casas con tejadito rojo, con una montaña de fondo, un río y una chimenea humeante. Podemos ser magas, equilibristas y payasillas, podemos montar nuestro propio circo en casa. ;) Dominamos el arte de la improvisación, inventamos canciones, contamos historias fantásticas y absurdas para que no se duerman en el coche, o convertimos nuestros dedos en marionetas.

 

Todas nos equivocamos, con los hijos, con los maridos, con la familia, en el trabajo, en casa, con los amigos, es un proceso de aprendizaje en la vida, caerte y volverte a levantar con más fuerza si cabe.

Intentamos llevar mil cosas en mente y a veces hasta las cosas más tontas, como donde guardaste las pilas nuevas para el mando de la televisión, se te olvidan. A veces, nos cabreamos porque la mayoría de nosotras va a un ritmo superior que nuestras parejas, lo tengo visto y comprobado, por ejemplo, yo hay días que me voy a hacer ejercicio o a tomar una café con amigas y mi peque se queda con mi marido (o sea, su padre) en casa, cuando vuelvo, muchas veces me encuentro el salón como si messy-room-escape-2.JPGhubiesen rodado ahí la Trilogía del Señor de los Anillos, con cuevas, ladrillos y muñecos por todas partes, y los dos escondidos para darme un susto o revolcándose en el suelo partiéndose de risa. Me llena de alegría ver lo bien que se lo pasan, pero eso es lo que ha hecho mi querido amor, estar en primera línea de batalla campal con mi hija sin recordar que hay otras obligaciones en casa, me explico, cuando es al contrario, mi hija juega igual, pero yo muchas veces en ese tiempo, he puesto lavadoras, planchado, preparado comida del día siguiente y cena y guardo un rato para jugar con ella. Así que él aprovecha más el tiempo con la peque, pero no en casa. No sé si me explico. Cuando hay que limpiar en general, los dos vamos a una y repartimos, pero en el día a día, no sé si los vuestros, pero el mío no cae en si hay que poner una lavadora o tender la ropa o poner las patatas a hervir por su propia iniciativa. Aunque no me quejo porque esos ratitos se los lleva él y mi nena. Yo reconozco que por falta de tiempo dedico menos tiempo a jugar, pero sí más tiempo a otras cosas. En fin, que nosotras vamos a un ritmo bastante más acelerado porque queremos abarcar como he dicho anteriormente, mucho más que ellos. Dejamos nuestras cosas para el final, y nos tiramos el día cerrando cajones y armarios, recogiendo cosas del suelo... Así que a veces, nos enfadamos con ellos por tonterías porque estamos agotadas y ellos son los que tenemos más cerca y con los que hay confianza para poder desahogarse. Pero chicas nunca nunca debemos tirar la toalla, porque entre otras cosas, nos tocaría recogerla a nosotras también. ;)

 

indice-copia-2.jpgCuando te conviertes en madre de familia, te das cuenta que puedes ir más allá de tu límite, y del límite de tu límite, y del límite de tu límite, y esto te hace sentirte extremadamente poderosa, infinitamente capaz de cualquuier cosa más, pero también exhausta y fatigada. Y por mal que suene, empiezas a descubrir  el placer y el VALOR de los momentos de silencio, de una ducha caliente al final del día, una tacita de café con una amiga, una película en casa con tu pareja, una noche de sueño profundo... y disfrutas a fondo cada uno de esos instantes. Aunque creas que te has quedado sorda. y  a veces te remueva la conciencia. jajaja.

 

1016044_10201470895994555_1771053361_n.jpgNo cambiaría por nada mi vida. Intento buscar los ratitos de felicidad a diario, porque para mi, en eso consiste ser feliz, y aunque a veces caigo, esto me ayuda para valorar los ratos de amor, compañia y arrumacos que me ha concedido la maternidad y el amor de mi pareja.

 

Me emociona pensar que  1+1 suman 3.

 

¡FELICIDADES A TODAS LAS MAMIS, POR SABER DIRIGIR Y MANTENER SU PROPIO CIRCO EN CASA!

 

¡FELIZ SEMANA!

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2013-07-29T10:00:00+02:00

MOMMY´S "FREE" TIME

Publicado por La ventana de Ana Pascual

verano.jpg¡Hola a todos!

 

Llevo todo el mes pensando en el blog: "Ahora en un rato escribo..." y como siempre, unas por otras la casa sin barrer, el verano con sus miles de planes... cuando pasa un tiempo y no publico artículo, siempre hay gente que me pregunta por ellos ya que los echa en falta, desde aquí agradeceros esa fidelidad.

 

En primer lugar aunque parezca repetitiva, este artículo trata de nuevo sobre la maternidad, que es (como habéis podido comprobar) de los temas que más me apasionan. Como iba diciendo, en primer lugar, quisiera homenajear a todas las madres, porque aunque todos "valoramos" su amor y esfuerzo, cuando eres madre te das cuenta de todo el trabajo y dedicación que suponen los hijos y que, a veces, sobretodo en la adolescencia, no se valora.

 

indice.jpgÚltimamente, sólo veo un bombardeo constante en las redes sociales de lo importante que es pasar tiempo de calidad con los hijos. DE CALIDAD. (Porque puedes estar 24 horas con ellos, pero si no juegas, si los sientas frente a la tele, o los tienes en casa todo el día sin estimularlos o sin dedicarles tu tiempo no tiene sentido pasar tiempo con ellos).

Realmente, a veces, veo gente con sus hijos y pienso que muchos de ellos tienen hijos porque es lo que toca en cierta época de la vida, y los tiene porque es lo que hay “estipulado” en la sociedad, uno no sabe los compromisos, responsabilidades y tiempo de requiere un hijo.

 

images1.jpgEn cierta ocasión, estuve hablando con una amiga a la que no le gustan los niños, es así, no los soporta, quizá le hagan gracia diez minutos pero no más, yo lo respeto todo y como es mi amiga, aunque no comparta ese sentimiento o pensamiento, intento empatizar con ella e intentar entenderla. Entiendo que no quiera hijos, hay gente que le dice que es egoísta, pero sinceramente, yo vería más egoísta tener hijos sin querer tenerlos, esas criaturas no se merecerían una madre amargada y depresiva, lamentándose cada día de haberlos tenido. Ella vive volcada en su trabajo, en su pareja (que tampoco quiere niños) y sus mascotas... Gracias a Dios hoy en día, se puede elegir si quieres ser padre o no y todo es respetable si eres consecuente con tus pensamientos y actos.

 

Cuando decides ser madre, lo decides con todas las consecuencias y cualquier madre o padre normal, quiere hacerlo bien con sus hijos, puede que luego salga mejor o peor pero todos lo hacemos de corazón e intentando llevarlos por el camino correcto.

 

apoyo-mama.jpgPero hay un GRAN PERO, con frecuencia, las mamis, nos preocupamos demasiado de cuidarlos, de su vuelta al cole, libros, ropa, de las ofertas que hay en todos lados para ahorrar un dinerito, de su alimentación, revisiones... Está genial y cualquiera que tenga conocimiento sabe reconocer el esfuerzo que hacemos las madres A DIARIO. A menudo, cuidamos tanto a nuestros hijos, a nuestro marido, a nuestros padres, amigos, familiares, a los compañeros de trabajo, al jefe, somos un hombro en el que mucha gente se apoya. Pero ¿cuando vamos a aprender a cuidarnos nosotras un poquito más en serio?

 

deporte.jpgLas mamis de hoy en día, llevamos muchos tajos, y un consejo importante y que os doy desde la experiencia es que tenemos que mantenernos en forma, es decir, hay que dedicar un rato a diario a andar, hacer footing, correr, ir en bici, jugar al paddel, al tenis o subir y bajar escaleras, eso ayuda a tener “fondo” y es muy importante para los quehaceres diarios, en serio, y más, si tenemos hijos nerviosos, la mía es más nerviosa de lo normal y yo tengo que agotar la energía de mi hija a diario y no es fácil porque ¡¡no para un minuto quieta!!

 

Por todo ello, me gustaría haceros una pregunta, ¿qué no habéis podido disfrutar esta semana?

 

 

Si reflexionamos un poco, veréis que hay muchas cosas. Algunas las dejamos sin hacer, porque nos acostumbramos a decir el típico “mañana porque hoy no me da tiempo a eso”, y en ocasiones, son cosas tan básicas como: respirar a diario tranquilamente 10 minutos, parar a comer saboreando con paz y tranquilidad, ir a comprar esos zapatos que tanto nos gustan y que vamos aplazando para cuando lleguen masajje.jpgrebajas ó cuando le compremos al peque los suyos o convenciéndonos de que no estará nuestra talla, también el hecho de quedar a charlar con alguna amiga mientras degustamos con ella un café, o sentarnos en un banco a leer tranquilamente, elegir los pendientes que mejor nos conjuntan hoy con la ropa, pintarnos un poquito (aunque ésto reconozco que lo cumplo a "rajatabla", jeje), siempre digo que si te sientes bien por fuera, ayuda a sentirte bien por dentro... Pero sin desviarme del tema hay cientos de cosas que podemos hacer las mamis y que nos merecemos, estudiar idiomas, bailar con nuestro chico, pintar cuadros, visitar más a los tíos y parientes que también te cuidaron a ti de pequeña… Siempre hay cosas que hacer por y para ti.

 

Está claro, y yo lo hago la mayoría de veces, que hay que compartirlo todo con los hijos, yo si hago un viaje de más de una noche fuera, ella va con nosotros, a cenas, comuniones, bodas, al máximo de salidas, excursiones, cafés... siempre me gusta ir con ella, pero no siempre hay que ir con ellos a todas partes, a veces hay que desconectar, y si sales a cualquier lado a hacer algo de ocio sin ellos, cero culpabilidad, porque ellos a la larga, también lo agradecen, es bueno que estén con otros familiares, que se "hagan" a todo el mundo, mi hija igual se queda con los tíos, con abuelos, con tíos abuelos y nunca, nunca se enfada, siempre me dice: "Vale mami, adios mami", besito y abrazo y hasta que vuelvas a por mi, porque eso sí, siempre que me voy se lo digo, (nada de salir a escondidas) siempre le digo el tiempo aproximado que voy a tardar, con quien va a estar y que va a hacer. No quiero que se agobie con la incertidumbre y eso ayuda muuucho.


1003731_10201674198516991_343303791_n.jpgSeguro que os suenan algunas de esas cosas que os he mencionado antes, que os gustaría hacer y que no hacéis, entre tanta prisa y rutinas, cuando todo el mundo duerme en casa, nos acostamos pensando en todas las cosas que tenemos que hacer al día siguiente, en el trabajo, en casa, con l@s peques (creo que eso lo hacemos todas las madres sin excepción) y cuando frenas y reflexionas un poco, a veces, de repente, un pequeño bajoncillo, bien por el cansancio físico o bien por el psíquico, y aunque tengamos lo que siempre soñamos, una familia propia, algunas dedicadas al cien por cien, otras al cien por cien menos el tiempo del trabajo, sientes que no terminas de hacer todo lo que quieres y en el caso de que no lo quieras pensar, ahí están las amigas sin hijos que te recuerdan lo que antes hacías, lo que antes te gustaba y lo que ahora no puedes disfrutar, pero no importa, porque te compensan los besos de tus hijos, los de tu familia, te compensa tu trabajo, ver como se comen tu comida y te dicen que eres la mejor cocinera y la mejor madre del mundo y te llenas de satisfacción al limpiar tu casa y verla recogida y ver como tus niños se crían a tu manera, de la mejor forma que una piensa, por supuesto, y están sanos y son los más listos del mundo y los más guapos, vamos lo que todas las madres pensamos (también sin excepción)... que como los nuestros, ninguno.

 

Y un día, te enfadas, y no es enfado, es madre_enfadada.jpgtristeza disfrazada de enfado y en un momento puntual que tu hij@ o tu marido tiren algo al suelo por tercera vez, tú explotas porque sientes ese enfado, notas que te alteras, al fin y al cabo, que te estresas. Y en ocasiones, se hace un silencio, y te sientes mal porque no quieres ser un comandante en casa, pero si no es así, no se puede... y a veces, no puedes más. A veces, los hijos o los maridos nos comprenden, pero a veces no, y nos sentimos mal. Y reñimos a los peques, más de lo que nos gustaría y es cuando en ese momento, te paras a pensar porque estás reaccionando así y es en ese momento cuando hay que coger la raqueta e irte a desfogarte jugando al tenis, o a desfogarte con un café y una amiga, o a desfogarte en ese miniviajecito con tu pareja o amigas o a desfogarte y comprarte los puñeteros zapatos que piensas que no te vienen ...

 

No es egoísmo, es por pura salud mental.

 

 Y hoy me he preguntado a mí misma y os pregunto a vosotras mamás, ¿A qué habéis renunciado no sólo esta semana, sino todos los meses y todos los años que sois mamis?


Seguro que la lista puede repetirse a la que he mencionado antes e incluso aumentar. En fin, mamis, creo que renunciamos a muchos ratitos independientes, y ya es hora de dejar de ir “al trote” o “volando” para que disfrutemos de más momentos para nosotras.


paradise.jpgCuidemos ese trocito de vida donde nuestros sueños se hagan realidad (aunque uno de ellos que es la familia se haya cumplido). Ese paréntesis que llenas de todo lo que te encanta a ti y que, si un día falta alguien, siempre podremos acudir a él. Esas citas sagradas con… ¡contigo misma!

Lo digo porque yo lo necesito y lo practico desde que dejé de darle el pecho a mi hija, porque yo necesito mi tiempo, mi espacio, yo necesito ser yo, y cuando tengo esos paréntesis, cuando labro esas parcelitas de mi vida, soy una madre más feliz aún si cabe, y sé, por experiencia, que mi hija es más feliz, sé que le dejaré la mejor herencia mi hija: la alegría, el entusiasmo, la vitalidad y el gozo de vivir. En resumidas cuentas, FELICIDAD.


Y es cierto que me encanta cuidar de los míos como si nadie más pudiese o supiese cuidar de ellos. Es cierto y reconozco, que me gusta sentirme imprescindible para mi marido y sobretodo para mi hija. Pero tenemos que saber ser prescindibles en determinados momentos.


padre-y-el-nino-abrazando-al-aire-libre-madre-activa-pixmac.jpgLes hemos dado la vida, somos estupendas y estamos bendecidas ya por el hecho de tenerlos en nuestras vidas. Pero vamos a intentar dedicarnos ese tiempo que merecemos, porque os aseguro que es para bien, para nuestro bienestar y el de nuestra familia. Todo eso nos une más. Seguiremos estando todos unidos y además, tendremos más anécdotas e historias que contar, en resumidas cuentas, será un TIEMPO DE CALIDAD. Porque a veces necesitamos "echarnos un poquito de menos" y retomar con más fuerza si cabe, los quehaceres diarios de la vida, nos sentiremos realizadas, sin tristeza ni añoranza de lo que podrías estar haciendo o no.


¡MAMÁS, VUESTROS HIJOS OS AMAN, Y OS QUERRÁN MÁS SI OS VEN FUERTES, LIBRES, INDEPENDIENTES Y ENTREGADAS!


Eso sí, quiérete TÚ TAMBIÉN y dedícate el tiempo que mereces.


Por cierto, PAPÁS, esté artículo también va por vosotros ;)

 

¡Un abrazo a todas, de una mami que lo intenta a diario!


¡FELICES VACACIONES!

 

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2013-06-03T09:22:00+02:00

¡CÓMO DUELE CRECER!

Publicado por El mundo de Ana Pascual
Perdón por mi demora en escribir, pero por motivos personales (positivos), me ha sido imposible acudir a mi cita mensual con vosotros.
 
Comienzo desde el principio advirtiendo, que este post, va dirigido a madres y a padres, puede que no todos entiendan parte de dicho post, pero cómo siempre digo, escribo desde el corazón, y con la sinceridad que me caracteriza.

verano.gifYa llega el verano, ¡qué bien!, la verdad que apetece, los días interminables y otras tantas cosas que ya escribí en su día en mi post, (http://elblogdeanapascual.over-blog.es/article-viva-el-verano-78654460.html), el ánimo se sube, pero últimamente el mío lo notaba más decaído que de costumbre y no tenía ni idea de que me pasaba, pero hace una semana descubrí el porqué. Y os lo voy a contar, me he levantado hoy con la vena melancólica.
 
 
Como os decía, hace una semana, estaba en la Escuela Infantil esperando a recoger a mi hija a las 5, y se me acerca una mamá de un compañero de Martina y me dice: "Estoy "casi" con depresión de ver que acaban ya aquí, que tienen que dar el "gran paso" de empezar el cole, aquí que tienen tan marcados los horarios de todo, comidas, meriendas, sueño... que quieren tanto a su seño, educadoras y compañeros, llevan así sus dos o tres primeros años de vida y ahora viene el cole de mayores. Qué rápido ha pasado todo esto, que pena tengo".
 
guarderia-infantilY ahí me quedé yo, en medio de toda la algarabía de padres, madres y niños, pensando... y era verdad, me di cuenta que esa semana acababan las siestas en la Escuela, y que nunca volverían a dormir allí. Quizás suene ñoño, quizás sea porque soy madre de una hija y no tengo más (ya que hay otra mami, que tuvo, tiene y tendrá hijos en la escuela y no le ha dado tiempo a sentir nostalgia). O quizá es, porque estoy siendo consciente de que el tiempo ha pasado demasiado rápido.
 
guarderia.jpgCuántas veces me quedo pensando en el día que nació, en los primeros meses, tan duros y a la vez tan maravillosos. Y pienso que soy una privilegiada porque tengo una hija sana y como la que tengo (qué voy a decir yo que soy su madre). Cuántas veces recuerdo su primer día de guardería, su padre y yo salimos con un huevo que nos moríamos y ella se quedó tan feliz de ver que estaba rodeada de tantos niños y juguetes. Y me sorprendo, y no dejo de sorprenderme, al ver que va a entrar al colegio, me cuesta asimilarlo.
 
Decidí escribir este artículo, porque aunque hay mamis de todo tipo, yo me considero una persona sensible, más aún, desde que soy madre y me consta que, más de una, lo estamos pasando regular con ésto de que dejen la escuela infantil (o guardería), supongo que el cambio de tiempo, la primavera y el ver cómo crecen afecta.
 
En cierta ocasión escuché, que "crecer duele" y no lo entendí, ahora lo entiendo, ahora entiendo porque que los hijos crezcan, a veces, duele. Y aunque cada época y cada edad, tiene algo bonito y especial, una quisiera que fueran pequeños toda la vida.
 
Siento que me quedan muchísimas cosas que vivir en el tema de la maternidad y me apasiona, y cuando vienen los cambios, es cuando te das cuenta lo que sufre una madre por sus hijos. Sólo piensas en cómo le afectarán. Y en ocasiones, da rabia, no poder frenar el tiempo, que se quedase quieto, ver como tus hijos son pequeños, ver que tus padres no envejecen. Sería perfecto.
   
ninos-riendo.jpg
Aún con toda esta melancolía, no hay tristeza que no consiga paliar, una sola de sus sonrisas o un simple gesto que me hace olvidarlo todo por un momento y ser feliz con su presencia. Estaría abrazada a ella de por vida, hay que ver el poder curativo de los besos de una madre y de los abrazos de un hijo, nos sanamos recíprocamente.
 
Muchas veces cuando son pequeñitos que dependen tanto de nosotros pensamos: "¿Cuándo crecerán y se harán más independientes?" Pero es precisamente es esa independencia a la que tanto temo. No quiero ni pensar en que probablemente llegará el día en el que no pasemos un montón de tiempo juntas, abrazadas y demostrándonos tanto cariño. El día en el que ella no me necesite, (aunque una hija siempre necesita a su madre). Qué no me necesite "tanto".
 
Hace poco presencié una escena que realmente me dio rabia y pena. Una mamá fue a recoger a su hija pequeña a la escuela, iba con su hijo mayor (de unos 9 años) y de repente, su madre le dio un beso. El niño se pasó la mano por la cara y gritando, le pidió a su madre que no le besara delante de nadie. Son cosas de la edad, me consta, pero son cosas que pueden doler, a mí me dolería... A veces, por mucho que les inculques amor, besos, por mucho que intentes luchar contra eso, "ese día" llega y te puede chafar...
 
El tiempo vuela y yo no me quiero perder ni un momento de su vida. Quitando mis clases procuro estar con ella todo el tiempo, hasta me compré un "carricoche todoterreno" para irme con ella a hacer deporte.
 
Quiero sentirme orgullosa en un futuro de los pasos de mi hija, de sus logros, del alcance de sus metas. Pero sé que echaré de menos a la que un día fue mi “pequeña del alma”.
 
¿También a vosotros os da pena que vuestros peques crezcan?
 
 
Con los años, se aprende a ser padre y madre y (desde mi experiencia) te das cuenta que ser madre, consiste en tener el corazón a punto, preparado siempre para cualquier contingencia. Da igual la hora, el trabajo o el estado de ánimo. Y siempre con la voluntad dispuesta a sortear lo que sea. Ahí estás; ¡preparada, lista, ya! Atenta a levantarte del sofá como un rayo, a dejar el libro que llevas entre manos y leer en sus ojos la preocupación de tu hijo/a.

Es un amor de guardia las 24 horas del día, siempre pendiente del menor detalle, sin retroceder un paso. "Apaga la luz y deja el cuento, los dientes, recoge los juguetes...".

Y esa fiebre, ¡ay esa fiebre! que abrazas y que besas en su frente y que desearías que con ese beso todos sus dolores y males pasaran a tí automáticamente.

"Cuéntame mi amor, ¿Qué has hecho hoy en la escuela?. ¿Porqué te estás riendo?". Y eres feliz en su mirada, y vas viendo cómo se inauguran sus vidas y cómo crecen tan deprisa. El corazón se encoge de nostalgia.
16043374-madre-e-hija-mirando-por-la-ventana-de-invernadero.jpgPero hay que seguir, seguir, seguir. Crecer con ellos, ganar altura y perspectiva. No hay que perder de vista su ingenuidad o sus primeras mentiras, y hablar muy claro de todo lo que está bien o mal.

Ser madre (o padre) es creer en tus hijos, y que ellos crean en ti. Que te cuenten todo, las dudas, las risas. Y por supuesto, no todo son obligaciones y deberes, pero hay que repasar la lección de la vida, día a día, con sus virtudes y esfuerzos, con sus amores y sueños. Mostrarles la felicidad de lo inmaterial. Y la libertad de su espíritu. Asomarse con ellos a la ventana y como quien no quiere la cosa, hablar de la belleza, de las montañas, de Dios, de la brisa.

Hablarles de ti, de lo que piensas, escuchar juntos un cuento o hacer de una conversación intrascendente algo único en sus vidas. (Esto lo he vivido con mis padres y me ha pasado). Me gustaría que fuese igual con ella, que cuando pase el tiempo me diga: “Mamá nunca podré olvidar aquellas rosas del paseo, o el batido de naranja y fresa que nos tomamos después de tumbarnos en el césped de casa”.

Ser padre es darles a los hijos sorpresas. Algo como: “Calla, calla, ¿no has oído? Calla y escucha”. “Mamá, no se oye nada”. “Calla, shhh…, es el silencio, la única manera de escucharte por dentro”. "El sonido de la paz, de la tranquilidad". 
 
Sorpresas de amor. “Ven hija, por favor”. “¿Qué?”. “Necesito un besito”. Y ese beso dura toda una vida. Y hasta puede que los hijos de tus hijos se sorprendan también con el recuerdo de ese silencio o de ese beso.

Cuántas veces no hemos dicho nosotros mismos... “Mamá ¡qué cosas tienes!”. Los hijos esperan siempre de un padre lo inaudito, la disciplina, la verdad y el cariño. Yo sé que le encanta, le vuelve loca de alegría, que su padre sea compinche, espía y aliado. (Aunque no sé a cuál de los dos le gusta más).

A los hijos les gusta que les provoques, que les exijas, que les perdones y que escuches con ellos esa música cualquiera, de cualquier parte.

padres-e-hijo.jpgSer PADRES, en definitiva, es sentirse todavía HIJOS. Y mostrarnos como somos, sin disimulos. Y no darse por vencidos. NUNCA.
   
¡Cómo duele y apasiona verlos crecer!
 
"Para un padre o una madre que ama, no hay nada imposible", by me.
  
¡FELIZ SEMANA HIJOS Y PAPIS!

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2013-01-29T14:19:00+01:00

CONFESIONES DE UNA MADRE IMPERFECTA

Publicado por El mundo de Ana Pascual

Ayer, mientras iba a recoger a mi hija a la escuela, me encontré con un amigo, que acababa de recoger a los dos suyos. Se llevan 3 años y están casi iguales, e iban "peleándose" todo el camino, que si ahora te empujo, ahora hecho una carrera, ahora salto a una sola pierna, ahora lanzo la mochila al aire. El caso es que su padre, no paraba de advertirles que se estuviesen quietos, que se iban a hacer daño, que se iban a caer. Justo cuando fuimos a cruzar un paso de cebra que estaba un poco mojado, uno de ellos hizo cómo que patinaba y se cayó al suelo, con la consecuencia  de rozadura en la rodilla y llanto posterior. Su padre lo miró y siguió andando, mientras decía: "Te lo advertí, así la próxima vez no te pasa y escarmientas".

chisme-criticando-nueva-seccion.jpgApenas cinco segundos después, pasaba una pareja de unos cuarenta años, que conozco de vista y que sé que no tienen hijos por elección propia. Ella le espetó a su pareja: "Mira que mal padre, se ha caído su hijo y lo ha dejado tirado en el suelo". A los dos minutos de escuchar esto y de camino a recoger a mi hija, me puse a reflexionar y pensé; "¡Qué bonito es juzgar cuando jamás te puedes poner en el lugar!" Primero que cada uno elige educar a sus hijos como mejor considera y segundo que ellos jamás sabrán la capacidad de sacrificio que llega a desarrollar un padre por un hijo, la paciencia... no saben si el niño lleva más de quince minutos haciendo el payasillo, desobedeciendo a su padre, ¡a saber!, porque lo que si tengo claro, es que esa escena la ve cualquier otra persona que es padre o madre, y sí la entendería, o al menos quiero pensar que no la criticaría de esa forma. Pero es lo de siempre, si no eres padre, te dedicas a decir cómo se debe educar a un hijo, como imponer disciplina, la poca paciencia que tienen algunos, lo poco tolerantes que son, uno se dedica a sugerir continuamente como mejorar el comportamiento, que haría uno u otro, hasta que te conviertes en padre, entonces te preguntas a donde se han ido todas las respuestas.

 

untitled.pngEn una ocasión, estando embarazada de ocho meses, estaba en la cola del  centro de salud con mi marido, para pedir cita, delante nuestro había una niña con su madre, monísima, pequeñita y súper graciosa, la niña no paraba un segundo, anduvo de puntillas, corría, la madre se tenía que salir de la cola y pedir disculpas a la gente porque la niña se subía al ascensor, a las escaleras, cogía el bolso de las señoras que había sentadas, todo eso en un período de tiempo de 3 minutos. A mí me entró una mezcla de sentimientos en el cuerpo en ese momento indescriptible y me emocioné, no sabía por qué, sólo miraba a la niña tan bonita, tan pequeña, tan curiosa, que me puse a llorar (Lo sé, de locos, es la maravilla de las hormonas). Cuando miré a la madre, la madre tenía la pobrecita una cara, ojeras hasta el suelo, cara de cansada a más no poder. Y le dije a mi marido:"¿ Mira a su mamá, cómo no puede estar sonriendo con la preciosidad de hija que tiene, qué es súper graciosa?" Porque la verdad que la gente se reía con la niña, pero a la madre no le salía ni una leve sonrisa... Bueno, pues ahora, después de ser madre. De pasar los primeros quince meses de la vida de mi hija sin dormir prácticamente 3 horas seguidas. Ahora que lo he vivido, que lo he sufrido en mis carnes. Ahora, no se me ocurriría ni plantearme el porqué una madre, a veces, está agotada, cansada, tiene ganas de desconectar un breve tiempo en el día, incluso un día, o dos. ¿Por qué no? ¿Una es peor madre por ello? ¿Soy una mala madre por querer dedicarme un poco de tiempo a mí y a mi ocio, cuerpo o vida social.? ¿Es preferible estar todo el tiempo agotada sin desconectar o prescindir de mil cosas que completan nuestra felicidad sólo por estar 24 horas con nuestros hijos? o ¿Es mejor tener una vida completa, dedicar el tiempo que merece a todo y todos (siempre que a una le apetezca) y estar contenta y completa y el tiempo que una está con sus hijos, estar al cien por cien?.

 

Yo jamás he dudado seriamente de que soy una buena madre, cómo supongo la mayoría, aunque hay alguna vez que una se siente culpable por dedicar una parte de tu tiempo a "sus cosas" pero ¿por ello soy peor madre, soy mala por querer dedicar una pequeña parte de mi tiempo libre a estudiar (por poner un ejemplo) el cual también aprovechan las abuelas/os para disfrutar de su nieta? o para escribir en mi blog, o para tomarme una caña con mis amigas o hacer una escapada a solas con mi marido, (que la pareja lo agradece). Pienso que no deberíamos ni justificarnos.

 

Pienso que la maternidad no tiene porque impedirte escribir, ni viajar, ni salir a tomar unas copas, o salir a bailar, ni seguir siendo sexualmente atractiva o activa.

 

Muchas madres están todo el día poniéndose medallas por lo buenas madres que son, otras simplemente piensan que lo hacen lo mejor que pueden y otras están sintiéndose culpables todo el tiempo porque no les pueden dedicar el tiempo que merecen. ¿Son las primeras mejores madres que las últimas que he mencionado?

 

¿Qué es ser una buena madre? ¿Cuál es el patrón a seguir? ¡¿ALGUIEN LO SABE?!

 

A veces, se nos ponen los nervios de punta porque no nos da tiempo a lidiar con el trabajo, la compra, la colada, la visita al pediatra, los deberes de los niños... porque de la peluquería, ni hablemos, menos aún del gimnasio, qué yo no lo he pisado desde el embarazo... Y ¿porqué? Porque quiero abarcar todo lo que hacía antes, más una niña. Y cómo todavía no tengo el poder de convertir los días de 24 horas en 30, me he de dejar cosas por el camino, que en principio, para mí, no son prioritarias y porque  sinceramente, si encontrase el hueco para ir al gimnasio, creo que lo emplearía en dormir.

 

Sí, a veces, la mayoría de madres sentimos que el camino está lleno de obstáculos, si es así como te sientes de vez en cuando, BIENVENIDA AL CLUB DE LAS MADRES REALES. No somos las mejores, pero somos la mayoría.

 

Lo peor de todo esto es que la mayoría de las madres, piensan que no son lo suficientemente competentes. En este mundo de la maternidad, la realidad supera con creces a la ficción y os diré a la que se sienta peor, que debe saber que con un poco de sentido práctico y desidealizando este maravilloso mundillo y con humor, puedes sobrevivir sin cargo de conciencia alguno.

unt1itled.png¿Cuántas de vosotras no habéis podido desarrollar vuestra carrera y os habéis quedado estancadas en vuestro trabajo, pudiendo o teniendo los recursos suficientes para subir o ascender, por la maternidad?. ¿Cuántas no sentís en lo profundo de vuestro ser, la desigualdad en el reparto de roles, cuántas no os llenáis de dudas sintiéndoos malas madres frente a ese ideal de madre abnegada, eficientísima y siempre siempre feliz que nos quieren vender algunas madres un poco fantásticas o todos los medios de televisión, o la publicidad...?

¿Todas amamos a nuestros hijos por encima de cualquier cosa, quién es quién para decirnos qué o como criar a nuestros hijos o cómo actuar como madres perfectas? ¿Quién es quién para decirnos cómo debemos ser felices o que debemos hacer en nuestras vidas (si el que la lleva la entiende)? ¿Quién tiene las narices de creerse mejor que otras?

En su día escuché una frase con la que me sentí hiperidentificada: "Decir a una madre como criar o educar a su hijo, es un acto de guerra" y así es.

Somos madres imperfectamente reales, llenas de amor y de errores, con necesidades de ser soportadas y apoyadas muchas más veces de las que se piensa, con muchas certezas pero también llenas de muchas inseguridades.

¡BIENVENIDAS AL CLUB DE LAS MADRES IMPERFECTAS!

Yo no soy una madre perfecta, y probablemente, tampoco la que me esté leyendo. En la sociedad de hoy en día, es decir, del año 2013. Hay dos tipos de madres, la que decide quedarse en casa al cuidado único y exclusivo de sus hijos. Que para la sociedad eso es ser una madre hiperprotectora, un parásito que vive a expensas de otro, a espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida. Y luego está la madre trabajadora, que para la sociedad eres una madre que desatiende a sus hijos, nadie valorará que tengas que hacer malabarismos para compaginar la vida familiar y laboral.

Lo peor es la guerra fría que hay alrededor de todo esto, ya que unas madres acusan a otras y estas a las otras y viceversa, como si no tuviésemos bastante con aguantar los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas del sueño, periodistas, madres, suegras y cuñadas...

Hace poco leí que las madres de hoy, somos la fuente de todos los problemas de nuestros hijos porque las madres de hoy en día tenemos demasiada fuerza y les hemos robado la autoridad a los padres.

Si tu hijo tiene rabietas, es hiperactivo, se pelea en el coche, insulta, la culpa siempre es de la madre, por supuesto. ¿Porqué? Porque pasas demasiado tiempo con el niño y acabas consintiéndole todo, o bien, porque no le atiendes lo suficiente.

untit87led.png¿Y los padres? Nadie, nunca, cuestionará a un padre que viaja por trabajo, pero ¡ay! de una madre si lo hace, tendrá que estar aguantando el constante goteo de comentarios indirectos por parte de madre, suegra, hermana, cuñadas, madres de los compañeros del colegio de su hijo. Así que esa madre trabajadora y viajera tendrá que lidiar con el sentimiento de culpa mientras siga queriendo mantener el trabajo, y si no, no haber sido madre. ¿no?

Yo no soy una madre perfecta, trabajo fuera de casa, llevo a mi hija a la guardería desde que cumplió un año, voy a clase varias tardes a la semana, viajo a veces con mi marido y sin mi hija y tengo vida social cuando puedo. Pero cocino para mi hija, la acuesto, le leo cuentos, la visto, la baño, la educo, pago las facturas de mi hija (escuela, comida, ropa, juguetes, pediatra...) apenas duermo desde que nació, la llevo al colegio y la recojo todos los días, la llevo al parque cuando puedo, la lleno de amor a diario con mil besos, abrazos, frases, la cuido y protejo con mi vida, más aún si está malita, organizo sus celebraciones de cumple y santo, la disfrazo unas cinco veces al año y me ocupo de todo lo que conlleva, una larga lista que todas las que sois madres sabéis, y bueno, ocupa todo mi espacio mental todo el día. No se valora nada de lo que hacemos y para colmo de males, no tenemos derecho a quejarnos, que para eso elegimos ser madres.

En nuestra sociedad, se exigen modelos de madres perfectas, porque es una sociedad perfeccionista. Madres de brillantes sonrisas, silueta perfecta, triunfadoras en todos los ámbitos, adoradas por sus maridos, respetadas por sus jefes y madres de niños sanos y emocionalmente estables a la par que educados a la perfección. ¡Cómo no!.

Madre mía, esta sociedad está tan equivocada, tener un hijo implica renuncia y perspectiva, todo menos perfección.

¿A veces, no os sentís enfadadas, cansadas, hartas, hay días que lloras, y otros tantos días no estás en condiciones de dar lo mejor de ti misma.? Pues repito.

BIENVENIDAS AL CLUB DE LAS MADRES REALES.

Como madre imperfecta que eres, seguro que cuando nació tu hijo compraste todos los manuales para criar a un hijo. En ellos unos te ponían que practicar el colecho es lo mejor (aún a riesgo de aplastar a tu hijo durmiendo, o que durmieras en una constante tensión para no darle un codazo, eso sin nombrar que tu marido decida salir por patas a la habitación de invitados para poder dormir en paz...) porque no tienes que levantarte a darle el pecho a otra habitación o a cogerlo de la cunita, porque el niño nota el calor y el amor de su madre o lo peor que el niño se acostumbre y tenga 7 años y siga en la cama durmiendo.

En otros que no cojas al bebé en brazos o lo cojas aún a expensas de saber que se pueda convertir en un llorón crónico.

Luego lo de las tomas, con horarios o a demanda, así que la madre que se esfuerza por ser la madre perfecta, escucha a varios pediatras que cada uno le da una opinión desacreditando la capacidad profesional del otro y una acaba más perdida que un bebé en un campo.

La madre imperfecta que soy yo, jamás durmió con su bebé excepto cuando estuvo malita. La madre imperfecta que soy yo, cogió a su hija y la abrazó cada vez que lloró, a expensas de saber que se podría convertir en una llorona crónica. La madre imperfecta que soy, le dio teta hasta que ella quiso, osea, dieciocho meses, a sabiendas de que se podría convertir en una viciada crónica de la teta. A día de hoy diré que mi hija con dos años y medio, duerme  en su cama, solita, de un tirón, come como una lima y no necesita estar en brazos.

Y un leve consejo, no os fiéis de los médicos respecto a estos temas, que yo creo tan personales, todas sabéis los riesgos que estaríais dispuestas a asumir "si el niño se acostumbra a..." son decisiones personales. Es decir, sí, fiaros cuando sean temas médicos. Eso sí. Pero en estas cuestiones, fiaros de vuestro instinto de madre. Y ya digo que para mí, como el hecho de la lactancia, nada es criticable.

Luego está el tema de la igualdad. Yo en mi caso, no me puedo quejar, mi marido y yo nos repartimos muy bien las tareas con mi hija. Pero no hablo sólo del baño, acostarlos, etc... hablo de las reuniones del cole, de los cumples de los amiguitos, de organizar los cumpleaños, de las compras, diseño o cortar o coser el traje de la función escolar... y una larga lista que parece que nunca termina, así que no es extraño que cada día aumente más el número de mujeres que se niegan a tener más de un hijo. No es que renieguen de su instinto, es que aplican la lógica.

un258titled.pngAún así, la sociedad que nos quieren vender, no se enteran, esas revistas del corazón, (tipo Hola!) en las que salen las madres recién paridas con su talla 36 (sin advertirnos de la liposucción y la estricta dieta que son responsables del milagro), esas madres que viven en un cielo de algodón de azúcar en el que todo es ternura, paz y calma, toda ella drogada por una corriente de amor de ida y vuelta, que viene y va, y vuelve... hacia su hijo o trillizos y que la transforma en un ser espiritual, con eterna sonrisa, completamente ajena al dolor de los puntos, al llanto eterno del bebé, a los quehaceres terrenales. Parece que las palabras, mastitis, episiotomía, falta de sueño o cólico del lactante no vayan con ellas... Si creyéramos todo cuanto leemos en esas revistas, creeríamos que la maternidad es una experiencia religiosa. ¡jajaja!

Cuando uno elige ser padre, realmente, debe tener un conocimiento real de las consecuencias que ello conlleva, por ejemplo, y durante una buena temporada, renunciar a una vida de anuncio, es decir, salidas y juergas nocturnas, que la sociedad asocian a la juventud y a la felicidad. Implica también renunciar a tener tiempo libre para ti, a tener espacio propio, a la ropa de marca, al coche impoluto, a las resacas monumentales, a los vaqueros hiperceñidos de la 36, a las noches en blanco, pero también es cierto que si hemos sopesado y renunciado a todo eso, es porque nuestros niños nos compensan.

Ser madre implica luchar, defenderse, sacar tiempo de donde no lo haya y tener los pies en la tierra, es un trabajo duro y agotador a tiempo completo. La que avisa no es traidora. Pero el amor de una madre a un hijo es lo mejor y de  un hijo a una madre, ellos te devuelven multiplicado por mil el amor que tú les das.

Una vez que asumamos que ser padres es una tarea dura y no reconocida, nuestra vida resultará más fácil.

Luego la sociedad de hoy en día no sólo nos exige a nosotros, les exige a los pequeños también. A mi alrededor veo madres que saturan de tareas escolares y extraescolares a sus peques, se les exige saber idiomas con 3 años, sacar mejores notas, se les castiga, no se les atiende a sus llantos, todo el día frente a videoconsolas, o con los móviles de sus padres que no suelen llevar contenido muy apropiado para menores de 18, "es que la vida es muy dura hijo", madres que si sus hijos se revuelcan por el suelo se tiran de los pelos, "nene no te manches, nene no toques eso, nene, nene, nene..". ¿Infancia feliz? No lo tengo yo muy claro...

untigftled.pngLo de las buenas notas me hace gracia, más aún en la edad de mi hija que son simbólicas, en plan de "aprende hábitos de higiene", "muestra una actitud muy comunicativa y sociable", "es autónoma", vamos algo informativo. Pero por muy ridículo que os suene, el día de las notas, las madres corren por los patios de la escuela como gallinas sin cabeza intentando echar un vistazo a los boletines de los compañeros para ver si el hijo o hija quedaba en mejor o peor lugar. Es un no parar de comparar, "¿tú hijo anda ya? ¿va al váter sólo? ¿lee? ¿cuántas palabras dice en inglés? ¿y cuántas canciones se sabe ya?" ¡Madre mía!, a veces pienso que las madres usan a sus hijos para demostrar su valía como madres, cuanto más sabe el niño o más listo es, mejores madres son ellas. Y bueno ese argumento es ridículo a más no poder, porque no he visto madre más luchadora, más entusiasta y cariñosa que una amiga que tiene un hijo con síndrome de Down, y evidentemente, el niño no es el más listo del cole, aunque seguro que es el más simpático...

Todos los niños tienen derecho a ser niños, a jugar y a no sentir que están todo el día bajo la presión de hacerlo todo perfecto. Y los adultos tenemos el deber y la obligación de que así sea, de proporcionarles una infancia feliz.

Y para ir terminando, diré que enrealidad lo único que nos debe importar en la vida, es que nuestros hijos se sientan queridos, porque lo demás ya vendrá rodado. Si se sienten queridos, se sentirán fuertes.

madres-e-hijas-L-ygQlb1.jpgHace poco salíamos mi hija y yo de mi portal de casa y nos cruzamos con una vecina, mi hija llevaba un bolsito de Minnie que le regalé por su cumple. Y mi vecina le dijo:"Uy que bolsico más bonico ¿quién te la ha comprado?" y dice Martina "mi mami" y dice la vecina:"¿Y por qué te lo ha regalado?" y mi hija contestó:"Porque me quiere mucho", yo creía que le iba a decir "por mi cumple", y sin embargo, dijo "porque me quiere mucho". Y le dice la vecina: "¿Y por qué te quiere mucho?" y ella contestó: "Porque es mi mami".

¡Faltaría más! De lógica, lógica aplastante, mi hija sabe que no la quiero porque sea guapa o sea buena, o recoja los juguetes, sabe que la quiero porque soy su madre y la quiero incondicionalmente y para siempre. Y si no le enseñas ésto a un hijo, buscará toda su vida, esa fuente de amor y dependerá emocionalmente siempre de alguien. Sacrificará trabajo, amistades, cualquier cosa que represente ese amor que siempre le faltó. ¿Qué tienen en común las personas inseguras, victimistas, prepotentes, exhibicionistas, ultratímidos, neuróticos, obsesivos, politoxicómanos o empastillados? Una falta de afecto que llevan arrastrando toda su vida.

 

En definitiva, siempre que sientas que es un sol. Díselo, abrázalo, bésalo. Tiene que sentir tu amor, no sólo saberlo. Hazle ver que los abrazos, el contacto con sus padres y seres que amas, no es motivo de ridículo ni ahora ni cuando tenga 15 años. Debe ser algo del día a día. Y achúchalo igual tenga 3 meses, que 12 años.

Y si ves que no tienes tiempo para dedicar a tus hijos, intenta llenar el que tienes de calidad, es decir y bajo mi propia experiencia, cuando estoy con mi hija, que es varias tardes a la semana y todas a partir de las 7, más los findes (no me puedo quejar y es por decisión propia de "madre imperfecta" que renuncia alguna tarde a estar con su hija). Pues bien, en mi casa, hago cosas para compartir con ella mi tiempo y hacerlo de calidad, porque a veces la cantidad no es todo y hay horas que se quedan vacías. Yo he desterrado la tele, a no ser que yo necesite tiempo para hacer cualquier tarea, en la que ella no pueda colaborar, en ese caso, los videos de Disney son elimagesCA4HUSR9.jpg pan nuestro, cada vez que enchufamos la tele. Y si son en idioma original, mejor que mejor. Y por supuesto, la tele yo la veo cuando mi hija está durmiendo.

Cuando tengo que hacer la cena o recoger los platos, le pido que colabore conmigo, dentro de sus posibilidades y ella disfruta cuando le digo lo bien que lo hace o lo que me ayuda.

 

imagesCA6HZK4D.jpg

Y sí, me ducho con mi niña. Gano tiempo y tranquilidad, juego con ella, me río y además ahorramos agua, ¡jajaja!

 

Y para terminar, dejaré una lista de herramientas de las que se debe armar un padre para que todo vaya o pueda ir todo más fácil, eso sí, con mucho tiempo, esfuerzo y tenacidad. Y repito, es mi opinión. Cada uno hace lo que considera. Faltaría.

untitlefgsdd.pngLa verdad y la sinceridad, la motivación, la buena comunicación, dar ejemplo, la empatía, la santa paciencia, el buen humor, las rutinas, el juego, la solidaridad, enseñar a evitar peligros, usar su imaginación, darle libertad de elección (siempre bajo tu supervisión), dejar que se expresen, dejar que se manchen, no obligarlos a comer si no quieren, no les pegues, si se enrabieta, relájate y disfruta entrenando la filosofía zen ;) enséñales que nadie es perfecto, ni tú, que eres mi hijo, ni yo, que soy tu madre. Y sé firme cuando tomes una decisión.

Todo esto es lo que he ido aprendiendo en el larguísimo y apasionante camino que es la maternidad y en el cual yo siento que acabo de empezar, así que cómo veis es un curso en el que aprendes a pasos agigantados. Y sé que con el tiempo aprenderé más y conforme mi nena crezca.

FELICIDADES A TODAS LAS MADRES SUPERWOMEN E IMPERFECTAS, PERO REALES, AL FIN Y AL CABO, SER MADRE ES UN VERDADERO PLACER.

 

¡FELIZ SEMANA!

 

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2012-12-26T09:50:00+01:00

¡ESOS PAPIS!

Publicado por El mundo de Ana Pascual

2012-07-09-16.38.34.jpgMartes, 05/04/2012, 8:00 a.m. estoy en la cocina, sentada en una silla, con una taza de leche con cacao en la mano y mojando una de las magdalenas que hice ayer.

Me he puesto los vaqueros azul claro, son de los típicos que piensas, "me quedan bien, pero no son la leche", así que los dejas para el apartado de ropa para entresemana. La camisa me gusta, me ha dado por las camisas, frescas, cómodas y arregladas para trabajar.

"¡Qué sorpresa!" pienso, cuando descubro que se ha muerto un pez de la pecera. Ha batido el record. Nos ha durado 13 horas.

Estoy leyendo en el móvil el tiempo para esta semana. Suben las temperaturas de nuevo, ya no tengo casi ropa de entretiempo, a veces, llevo la rebeca puesta en el trabajo por hacer uso de ella, pero ya no me hace falta. O ropa de invierno o de verano. Nos hemos cargado el planeta.

Oigo a el agua caer del lavabo, mi marido se ha levantado, le caliento el café, hoy haré una excepción ya que siempre lo hace él, incluso mi desayuno, pero hoy he madrugado más. Estoy un poco nerviosa, aunque no se de que me sorprendo, es algo innato en mí.

Baja con una sonrisa en la cara, me da un beso y los buenos días, me pregunta que tal el tiempo, sabe perfectamente que me encanta anticiparme a los planes mirando el tiempo a diario. Le digo que hoy calor, y que el aire acondicionado del salón no funciona. Tampoco el del coche.

"¿Oíste anoche a la nena? Pidió agua así como 30 veces" me dice con cara de pena. "¡Jajaja! pues para pedirla 30 veces, tú sólo has ido una" le contesto yo.

Estoy repelando las últimas gotas de chocolate de mi taza cuando oigo a mi hija:

"¡¡Mamááááá, me he despertaooooo!!", se ha levantado y reclama un millón de besos así que mi marido y yo subimos corriendo las escaleras compitiendo para ver quien se lleva el primer beso del día de nuestra princesita.

Gano yo. (Aunque creo que me ha dejado ganar).

Hoy le voy a poner un vestido de talla 12 meses pero al ser ancho, todavía le viene con casi 21 meses, le viene minifaldero, como a mí me gusta. Es delgadita por eso le está tan gracioso. Con el tema de las tallas, estoy peleada. Igual lleva una de 24 meses que una de 9, depende del sitio donde lo compre, igual que la talla de zapatos, compré una 21 en Garbalín y una 21 en Zara online. La de Zara le durará hasta los 18 años...

Me he dado cuenta también de que la mitad de zapatos de invierno todavía le vienen, los tengo que guardar, algunos se los ha puesto una vez, pero para el invierno que viene, imposible que le vengan. "Una pena" pienso, pero me alegra verle los deditos al aire con las sandalias.

Tengo que guardar  toda la ropa de invierno,  nunca más se la pondrá, que penita me da. Con lo mona que va con su abrigo beige.

Esta mañana he madrugado más de la cuenta, me he duchado, vestido, desayunado, pintado y recogido por encima la casa, ahora voy a darle de desayunar a la nena mientras mi marido hace la cama.

Me llaman, por trabajo. Contesto mientras le pido a mi hija que no llore, ni hable, ni grite durante mi llamada, con un simple gesto. No funciona. Me toca dar explicaciones. "Sí, sí, es mi hija, estoy con ella, ¡claro! es que aún no son las 9 y todavía estamos preparándonos para ir al cole, 20 meses, sí habla mucho. Y volviendo a la conversación, ¿qué problema hay con el auto de adjudicación?, tengo que consultarlo en el despacho, sí en una hora máximo le llamo, hasta luego, buenos días". Me giro y mi hija que todos los días desayuna como un verdadero angelito. Lleva toda las mangas, cara y vestido llenos de galletas con leche. ¿Me río? ¿Me cabreo? Mejor me río. Pero sin que me vea. Está más graciosa con la cara repleta de galleta. ¿Me la como a besos? No mejor no, no crea que ha hecho bien.

Subo a cambiarla. En ese momento, me pregunto si algún día crearan un babero que cubra a los niños de cuello a pies. También me pregunto si habrá nata para hacer un tiramisú. Creo que no. Después de trabajar compraré. El resto de ingredientes, hummm, sí. Los compró Néstor el  sábado.

Mi marido baja, hoy saca él al perro. Como casi todos los días. En realidad le encanta. A mí también, pero no me gustan las obligaciones "extra" y él asume que el perro es responsabilidad suya.

Esperamos en la terraza a que vengan,  mientras regamos las plantas, aunque Martina siempre se las apaña para regarse los pies. La menta y el romero han sobrevivido al invierno, y los ficus también, hay uno que está volviendo a echar hojas, me alegro.  He tenido 4 en 3 años, pero creo que estos sobrevivirán al verano, me dan buenas vibraciones.

Llega Néstor con Nano,  lo deja, cojo los libros para las clases de la tarde, la maleta para el trabajo, la mochilita de la nena y a la nena, claro. Néstor  nos da un beso, nos montamos cada uno en nuestros respectivos coches y vamos a llevar a la peque a la escuela infantil. ¡Qué placer!. Me encanta esa escuela, rodeada de las palmeras del Palmeral, de césped recién regado. Huele a infancia. Creo que el año que viene cuando la deje. Lloraré. Me encanta ese ambiente. Ese olor a inocencia, el personal siempre sonriendo. Maravilloso. Martina entra en brazos de su padre. Hoy ha decidido que le toca a él.

Nos vamos al trabajo. Hoy coincidimos. Nos vamos juntos. Me encanta salir con Néstor a trabajar. Me he acostumbrado a su compañía y a sus bromas en horario laboral y es una pasada.

Ese mismo día durante el trayecto en coche, empezamos a recordar y hablar de cuando nació Martina, nos reímos un montón, sobretodo yo, pero claro, recuerdas mil anécdotas y son todas graciosísimas, eso sí, ahora. En su día, no recuerdo haberme reído mucho, la verdad...

"¿Te acuerdas en las clases pre-parto que no paraban de decirnos, escucha a tu cuerpo, escúchate a ti misma, sabrás que es lo mejor para ti y tu familia?, pues una vez nació la niña, una voz interior me decía constantemente: Pon a la niña en un armario insonorizado y vete a la cama, ¡jajaja!."

¡Y qué bonito e inolvidable es criar a un hijo!

45054_442228475844438_1169332795_n.jpgAquí es donde empieza mi artículo realmente. Hace un año aproximadamente, escribí sobre mi experiencia con la maternidad. Maravillosa y dura. Pero sin duda, lo mejor que me ha pasado en la vida. Ahora lo veo desde una perspectiva más lejana y supongo que más sabia y así seguirá conforme pasen los años. Pero la voy a escribir, basándome en esos papis maravillosos, que acaban aprendiendo a hacer coletitas y combinando medias y falditas, contando cuentos de princesas, cuando a ellos lo que les va es el heavy o las carreras de motos...

Me he dado cuenta de tantas y tantas cosas que tenemos en común todos los que somos padres. Madre mía, parece que nos cortan con un patrón. La de fallos que cometemos, histerias, nervios, que no tienen mucho sentido cuando lo ves desde la lejanía y experiencia. Pero la verdad que cuando lo vives por primera vez, no es fácil.

 

Vivimos en una sociedad en la que todo se exige para ayer, en la que todo aquello que suponga un esfuerzo excesivo o una recompensa demasiado pequeña tiende a ser rechazado.

En este círculo vicioso, hemos cambiado la caminata hasta el trabajo, por el coche, los libros, por las películas, el café de cafetera, por uno encapsulado, los pañales lavables, por pañales de usar y tirar, la esponja, por toallitas, el cocido por los congelados, el Fairy por el lavaplatos… y hablo en términos generales.

 

1233158598_0.jpgY no me digáis que en estas, ese padre que se planta en Prenatal (o similar) y les dice con una sonrisa de oreja a oreja que va a ser padre, así, lleno de orgullo y satisfacción, y que vienes a comprar lo necesario y lo mejor para tu hijo.

 

La lista es sorprendente: El colchón de tres ruedas, la cuna calienta pañales, el body para calmar los cólicos, el receptor emisor para la otra habitación con capota desplegable, la mochila con aroma que induce al sueño, la esponja con cierre de seguridad,… una cantidad de tonterías interminable.

 

Y un buen día llega tu bebé y te das cuenta, poco a poco, de que has hecho el “panoli” (hablo en general, aunque dudo que ninguno de vosotros no haya comprado algo, que luego, nunca usó).

 

Ha nacido en el siglo XXI, un bebé que no sabe si está en el maravilloso y moderno mundo en el que vivimos o bien en la época del Paleolítico.

 

cubata-de-whisky1.jpgY tú, mi querido padre novel, acostumbrado a hacer tu vida, a vivirla con placer, a dar y recibir en igual medida (o a recibir más de lo que das), te ves de repente en la situación de tener que dar, dar, y dar y en el momento, sin posibilidad de espera. ¡Jajajaja! Qué curiosa es la inexperiencia e ignorancia, pero es que es así, hasta que no lo vives en primera persona, no te puedes hacer una mínima idea. Es cómo lo que querer a un hijo, nadie puede experimentarlo hasta que no lo tienes.

 

Te das cuenta de que los mil inventos que has comprado, son, más bien, poco útiles, que el colchón de la cunita le “quema” y que acaba siempre en vuestros brazos (invento barato de resultado infalible), aunque uno intente no cogerlo demasiado por la costumbre, pero al final acabamos cayendo.

 

Y resulta que se despierta cuando tú empiezas a coger el sueño, se duerme cuando te has desvelado y se vuelve a despertar en el momento en que sueltas el primer ronquido. Y así un día tras otro...

 

Entonces todo el mundo se ve en la "obligación" de ayudarte,  y te dan mil y un consejos contradictorios "cógelo que crecen muy rápido y luego no se dejarán, no lo cojas o cuando quieras descansar en casa, llorará y llorará y lo tendrás que coger porque se habrá acostumbrado..." y de repente, vuestras queridas y agotadas mujeres os piden que ayudéis más en casa, porque el bebé está todo el día al pecho y requiere mucha atención,  y ese padre, que esperaba seguir viviendo, más o menos como antes, con ligeros cambios, ve que de ligeros tienen poco.

 

Te dicen que si mama tanto es que tu mujer no tiene leche, o que la leche no es buena. El pediatra dice que no, que es normal que mame tanto porque es un recién nacido, pero la enfermera dice que si se queda con hambre que tome leche artificial. Un no parar de incongruencias.

 

Y llora, y todos los días a la misma hora y lo bañáis antes de dormir porque se supone que se va a relajar, pero en cambio parece que el tuyo es diferente, que se pone como una “moto”, y lo vestís y llora, y os dais cuenta de que estando todo el día en brazos llora menos, pero viene la suegra (ambas) y dice que lo cogéis demasiado en brazos (o al contrario, que lo cojáis  más) y que lo vais a malacostumbrar, como si no lo supieras, o como si fuera ella la que lo tiene que aguantar día y noche mientras llora.

 

papa-y-bebe.jpgY es, cuando te das cuenta de que no es tan fácil. Tú esperabas a una personita en pequeñito, que entendiera tu inexperiencia y te otorgara un tiempo prudencial para ir aprendiendo poco a poco de él (y viceversa) y te das cuenta a golpes de martillo que tu bebé es, ni más ni menos, un animal mamífero.

 

Eso significa que necesita la seguridad del contacto, del calor y del mecimiento. El alimento de manera casi continua, el olor de su madre, los cuidados y la disponibilidad constante.

 

Y ves que tú vida ha girado 180º, que no puedes hacer nada de lo que hacías antes, ni tú ni ella. Y ahí es donde debes decidir, o me tomo un paréntesis como persona y me dedico a mi bebé, a mi mujer y a mi casa, o querré abarcar tanto que al final no haré ni una cosa ni otra.

 

Lo siento, alguien tenía que decirlo. No es fácil . Tener un bebé es una gran responsabilidad. Es un ser dependiente en su totalidad y os necesita A LOS DOS más que a nada.

 

Necesita que sepáis renunciar a muchas cosas durante un tiempo y que aprendáis a hacer de tripas corazón y de ojeras esperanza porque es una etapa, un tiempo, hasta que los pequeños crecen y se van desprendiendo poco a poco hasta convertirse en las pequeñas personas que esperabais.

 

Recordad estas dos palabras, FRUSTACIÓN Y PACIENCIA, descubriréis sin lugar a dudas, los límites de ambas. Al principio dedicaréis tiempo (tú o tu mujer) en preparar una comida, para ver como tu querido retoño la esparce por el más preciado de tus sillones, tras una jornada de 8 horas de trabajo, según mi marido es una experiencia multisensorial de primera magnitud. Nada que te hayan contado puede superarlo. Es imposible, que alguna vez no grites o lo que sea. Lo único que puedes hacer en estos casos es tratar de aprender. Con el tiempo, sabrás afrontar este tipo de situaciones frustrantes y sabrás qué no debes hacer para que se hagan aún peores. Poneos en su lugar, si ha tirado la comida, o si da guerra para bañarse, pensad en qué motivo tiene para comportarse así. Esto a veces ayuda a poner las cosas en perspectiva. Eso sí, no pretendas que ellos te comprendan a ti.

 

La falta de sueño. Sobre todo al principio puede ser algo complicado si eres especialmente dormilón. Siempre tendrás la sensación de que no duermes lo suficiente. No hay que alarmarse, el cuerpo está perfectamente adaptado a esta situación, aunque no lo creas, serás capaz de dormir 4-5 horas e ir a trabajar. Mi hija con casi 28 meses, sigue despertándose por la noche alguna vez. Y eso sí,  siempre la acuesto a la misma hora. Las 9. Pero aunque alguna vez la haya acostado más tarde. Ella a las 7.00h siempre, siempre está despierta, días laborales y fiestas de guardar. Lo dicho, paciencia y ESPERANZA. Algún día dormirá 12 horas seguidas.

 

Es así, ser padre o madre es algo para lo que nadie nos prepara. Básicamente por dos motivos, todos venimos “de serie” preparados para ser padres y cada uno somos distintos.

 

imagesCA2X1GY1.jpgY para terminar, me gustaría dar unos pequeños consejitos para esos padres primerizos que quieren "dar la talla" al menos durante la espera.

Trata de acompañar a tu mujer a las citas con el médico, no hay nada más maravilloso que hacer el seguimiento del bebé con nuestra pareja, es algo que se disfruta muchísimo.

Comprende que debido a los cambios hormonales, tu pareja puede tener algún leve cambio de humor así como unas cincuenta veces al día. Piensa que es algo temporal. No se lo tengas en cuenta.  

Acompáñala a las clases de preparación para el parto. Si decides presenciar el parto, podrías ser testigo de una experiencia inolvidable y le ofrecerás un gran apoyo a la mamá, que en ese momento, os aseguro que os necesita. No hay experiencia más terrenal, más mágica, que ver nacer a un hijo.

Y después del parto, lo dicho, paciencia. Paciencia con las visitas, con las suegras (ambas), con tu mujer, con el bebé. PACIENCIA. Todo se irá "normalizando" y ya os iréis adaptando a esa nueva vida.

Yo doy fe, y puedo decir, que mi marido, ha estado desde el minuto cero conmigo, no perdió una sola visita a la matrona, tocólogo, médico, ginecólogo, ni siquiera se perdió una sola clase de preparación al parto (las cuales recomiendo, porque haces amistades, conoces mujeres y hombres en tu misma situación, aprendes muchísimo de cara al parto y al postparto...). Estuvo cada minuto que duró el parto a mi lado. Lo vivió al mil por mil, intentó ayudarme a cada contracción. Y ha sido (siendo un saco de nervios como es) la persona más paciente y buena que podría tener a mi lado. Me siento súper afortunada.

 

Dia-del-padre.jpg"Sólo el que tiene hijos entiende que el deber de un padre no acaba jamás", Rubén Blades.

 

¡FELIZ AÑO NUEVO PAPIS Y FUTUROS PAPIS TAMBIÉN!

 

Os dejo una canción de un padre a un hijo.

Jose Luis Perales, "Canción a mi hijo" --> http://www.youtube.com/watch?v=WwnBSE4bycg

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2012-09-17T13:57:00+02:00

MI HIJA, MI MAESTRA.

Publicado por El mundo de Ana Pascual

tarta-Martina-copia-1.jpgHace tres semanas fue el cumpleaños de mi hija. Hizo dos añitos. ¡Ya!. Como pasa el tiempo. Hace dos días no hablaba, no podía siquiera mover a su voluntad ni los bracitos... Desde luego que crece rápido y cada edad es una aventura, es algo nuevo, cada edad tiene su encanto y me encanta (valga la redundancia) vivir minuciosamente cada etapa de su crecimiento.

En estos dos años, he aprendido de mi hija tantos valores, cualidades y lecciones de lo que jamás hubiese imaginado. He podido observar  como el ser humano desde bien pequeño, nace libre de prejuicios, de maldad, nace puro. Es tan bonita la infancia, hay tanta imaginación, hay tanta alegría en un niño. Da igual la madre que tenga, todos estamos programados para amarla sea como sea. Y eso, ya de por sí, es una gran lección.

En estos dos años, he aprendido muchísimo de los niños en general  y de mi hija en particular. Cualquier madre que lea este artículo creo que se sentirá identificada, que sentirá exactamente lo mismo que siento yo y que verá lo mismo que veo yo.

Lo más importante, a mi parecer, para entender a un hijo, es empatizar con él. Es decir, ponernos en su lugar, hacer un regreso al pasado, intentar acordarnos de cuando éramos unos niños, como veíamos a los adultos, la vida... tampoco hace tanto que éramos unos críos ¿no?

Digo lo de empatizar, porque alguna vez, los adultos, nos contradecimos con lo que intentamos enseñar a nuestros hijos y nuestro comportamiento. Por ello, los podemos confundir y por eso, debemos ponernos en su lugar. A partir de esto que digo, os voy a poner varios ejemplos para que me entendáis.

images-copia-4.jpgMi hija me ha enseñado que es una buena persona.

Cuando una mujer dice que su marido es muy bueno, probablemente sea un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... Pero, si una madre dice "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos de todo menos bueno). O es que no hemos oído miles de veces la frase de típica de madre de: "¡Qué bueno es... cuando duerme!".

Por eso, porque la sociedad no se pone en el lugar de los niños, vemos como los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se dice que cualquier cosa que hace un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice, ni siquiera en un sólo medio de comunicación que nuestros hijos; incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes. Que nuestros hijos corran, salten, trepen por la ventana, que griten, que liberen energía, que se despierten por la noche pidiendo mimos, que lloren, no debe suponer ningún problema, son cosas normales de la infancia, y a veces, oyes a algunas madres, abuelas, cuidadoras, a las que todo eso les supone un problema tras otro...

 

compartir-copia-1.jpgMi hija me ha demostrado que es generosa.

Martina estaba jugando este verano en la playa con su cubo de princesas, su pala rosa y su rastrillo. Un niño un poco más pequeño que ella se acercó a ella, se sentó a su lado y, sin mediar palabra (no parecía que supiera hablar aún) se apoderó del rastrillo, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Martina decidió que en realidad el rastrillo era mucho más divertido que el cubo y lo quiso recuperar corriendo, quitándoselo al niño. Ni corto ni perezoso, el otro niño se levantó y se puso a jugar con el cubo y la pala. Martina (a la que yo observaba sin quitar ojo, para ver su reacción) se puso a mirarlo, en ese momento creo que comenzó a preguntarse si su decisión habría sido la correcta. ¡El cubo parecía ahora tan divertido!

En ese momento pensé: "Algo no estoy haciendo bien, porque mi hija, la que antes daba todo, ahora no sabe compartir". Pero en seguida me di cuenta, que el rastrillo y el cubo eran las más preciadas posesiones de mi hija en ese momento, como para mí, pues no sé, mi reloj, mi coche... Y que unos minutos son para ella una eternidad. Imaginé en ese momento, que yo llegaba con mi coche a la playa, me bajaba de él y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. Sólo porque he dejado de utilizarlo un momento. ¿Cuántos segundos hubiese tardado en empezar a gritar y a llamar a la policía? Por eso, definitivamente, nuestros hijos, y que no nos quepa la menor duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

 

DESINTERES.jpgMi hija me ha demostrado lo desinteresada que es.

En una ocasión, una noche de invierno, yo estaba super cansada, había tenido un día muy atareado y bueno, recuerdo que Martina acababa de mamar; no tenía frío, no tenía calor, no tenía sed, no le dolía nada... pero no paraba de llorar. Y me preguntaba, ahora, ¿qué más quiere?

 Pues sí, lo averigüé. Me quería a mí. Porque no me quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. Mi hija me quiere a mí, como persona. ¿En realidad, no preferiría que me llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? porque entonces querría  decir, que sólo me llama por interés.

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. Hay estudios que demuestran que  incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres. Aunque desde luego estos padres no lo merezcan.

 Un amor tan grande a veces nos asusta. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces, más de una vez, bien porque estamos distraídos, ocupados, o simplemente cansados, hacemos oídos sordos cuando sólo dicen "mamá" o "papá". Creo que por eso muchos niños se dedican a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se dedican a eso porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", la mayoría no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién? Nadie me puede negar que alguna vez no ha hecho oídos sordos.

 

VALIENTE.jpgMi hija me demuestra lo valiente que es.

Por ejemplo, si en un hipotético caso, yo estuviera en la cola del banco y de repente, entrara un atracador con un pasamontañas y una pistola. Y gritara: "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!". Seguro que todos los que estuviéramos allí, sin rechistar, lo haríamos. ¿Creéis que un niño de dos o tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, el niño llorará más fuerte.

Los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. No hace mucho leí, que hace unos 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso, la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los padres.

 

PERDONA.jpgMi hija sabe perdonar.

No hace mucho, Martina estaba en el baño y cuando empecé a lavarle el pelo, de repente se echó a llorar, se enfadó, no quería que le echase champú en el pelo. Al final, pensé en dejarla, pero terminé el baño. En el momento que salimos por la puerta del aseo (o sea, cuando desapareció la amenaza, tras sorber los últimos mocos y cuatro congojas), Martina de repente estaba como nueva. Saltaba, corría, se reía, ¡¡hasta me hacía la pelota!!. ¿Será posible, lo teatrera que es?, era todo cuento...

Pues no, luego lo pensé, no era cuento. Martina, se enfadó mucho, muchísimo, más incluso que yo, pero me demostró que ella, sabe perdonar más rápidamente. Ella no es nada rencorosa. El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato y leal.

 

CEDER-copia-2.jpgMi hija (los niños, en general) demuestran diariamente que saben ceder.

Voy a poner un ejemplo y poneros en antecedentes antes de deciros la lección que he aprendido.

Si nos damos cuenta y lo pensamos tranquilamente, nuestros hijos duermen en el dormitorio que nosotros sus padres, le hemos asignado, en la cama que le compramos, con el pijama y las sábanas que nosotros hemos elegido. Se levantan cuando les llamamos (aunque en el caso de mi hija, siempre es ella la que nos despierta a nosotros), se ponen la ropa que les indicamos, desayunan lo que le damos, se ponen el abrigo, se dejan abrochar y subir la capucha porque nosotras sus madres tenemos frío y se van al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escuchan cuando les hablan, hablan cuando les preguntan, salen al patio cuando les indican, dibujan cuando se lo ordenan, cantan cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra les diga que ya es la hora) iremos a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentados en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Mongochante", "la tontería que se agarra y es un poco repugnante" y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, cariño, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una tontería?" "¡Yo quiero un Mongochante, yo quiero, yo quiero...!". Ya tenemos rabieta.

 

Entonces, nosotras las madres, nos quedamos confusas, y una piensa "Vamos a ver, lo de menos son los 10 euros que cuesta el capricho este, pero ya le he dicho que no, ¿Si doy marcha atrás no será malo? ¿Tengo que permitir que se salga con la suya? ¿No dicen los libros, artículos, revistas, expertos, que es necesario mantener la disciplina, que tienen que aprender a tolerar las frustaciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya." ¡Madre mía!, tenemos y debemos ser un poco coherentes y pensar que porque le compres ese Mongochante, nuestro hijo no comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

 

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. (Ya hice referencia a esto en mi artículo de "Soy lactivista"). Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es algo bueno, ya que al menos, están reafirmando su personalidad. A mi parecer, claro.

 

SINCEROS.jpgMi hija es sincera.

Y voy a tratar esto con suma ironía, porque es lo que es.

Ay, a veces, ¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esta señora se pinta las cejas?" en un ascensor. (Dedicado a mi querida María, ¡Qué mal rato le hizo pasar a mi yaya!) o ¿Por qué ese señor es negro?".

 

 Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestras retóricas preguntas: "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?", o "¿Crees que se puede comer y ponerte hasta los ojos de salsa de tomate?"...

 

Pero no lo tenemos. No tenemos hijos mentirosos, al menos mientras son niños, porque a los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

 

PREUICIOS.jpgMi hija no tiene prejuicios.

 Si observamos a nuestros hijos en el parque, pensad si algún día, alguna vez, se ha negado a jugar con otro niño porque es negro o chino,  o porque su ropa no es de marca o si tiene un cochecito viejo y gastado, ¿alguna vez les hemos oído decir "vienen en pateras y  vienen a quitarnos los columpios a los españoles?

Tardaremos unos años a enseñarles esas y otras lindezas.

 

COMPRENSIVOS.jpgMi hija (los niños sen general) son comprensivos.

Mi amiga Mari trabaja en un colegio de niños autistas, ella me contó no hace mucho, que conocía a una familia con varios hijos. El mayor sufre autismo. No habla. Durante años, ha tenido la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Dice que era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si nos fijamos, observaremos estas y muchas otras cualidades en nuestros hijos.

 

Leí hace poco y transcribo "Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita."

 

FIN.jpgDebemos educarlos, enseñarles el camino, ponerles límites, por supuesto, eso es lo principal, enseñarles lo que está bien y mal y que sus actos tienen consecuencias, pero no solo los malos actos, sino también los buenos, hay que castigarlos si hacen algo mal, porque tienen que aprender, pero siempre SIEMPRE, hay que decirles lo bien que hacen las cosas, hay que animarlos, motivarlos, incentivarlos, quererlos, abrazarlos, premiarlos, claro que sí. Son nuestros hijos, y a unos padres normales, seguro que les cuesta muy poco tener gestos de amor con ellos. Si os fijáis, observaréis que nuestros hijos tienen miles de cualidades, muchas más de las que he nombrado, sólo que hay esforzarse un poco en descubrirlas, hablarlo con amigos y familiares, incluso recordárselas cuando crezcan, ("¡De pequeña eras super madrugadora, no había día que no te levantases después de las 7!").

 

Para mi, la educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo. Eso es lo primero. Nuestro ejemplo.

 

Tenemos hijos maravillosos, seres inocentes, puros, fascinantes...sólo tenemos que amarlos y guiarlos.

 

Nuestros hijos, nuestros maestros.

   

¡FELIZ SEMANA!

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2012-05-20T20:40:00+02:00

¿PARA CUANDO EL SEGUNDO?

Publicado por El mundo de Ana Pascual

images--23-.jpgLa vida tiene diferentes etapas importantes que si se te olvidan, ahí está la gente para recordártelas, decidme si no, las veces que habéis oído lo típico... Cuando te echas novio, si te has comprado casa, si llevas años con tu novio, que para cuando la boda, cuando te casas, para cuando los niños y cuando tienes el primero, luego la gente te pregunta que para cuando el segundo, creyendo que por narices hay que tener un segundo...

 

Desde hace un par de meses, la pregunta constante de: ¿Para cuándo el próximo? o ¿Cuando vais a ir a por el chico? Se ha convertido en una rutina constante en mi vida, en la peluquería, en la panadería, en clase, en el parque, en el café, en la escuela infantil, en el trabajo, en la familia, en los amigos...

 

No se si es porque ven a mi hija más mayor, aunque para mí sigue siendo un bebé de 20 meses, pero como dice mi madre, la seguiré viendo un bebé con 18 años...

 

El caso es que hablando con mi marido del tema, nos dimos cuenta que si decidiéramos darle un hermanito/a a Martina, si nos pusiéramos en verano, casi se llevarían tres años cuando el pequeño/a naciera, pero después de hablarlo, empezamos a reír como locos...

 

Ser madre y padre es maravilloso, realmente es lo mejor que te puede pasar en la vida, ya he dicho muchas veces la de sentimientos increíbles e inesperados que te crea, pero también implica mucho esfuerzo, dedicación y sufrir.

 

images--26-.jpgHace poco, estaba hablando con mi amiga Arantxa, a la que hago referencia porque me ha dado permiso, ella espera su segundo hijo (un niño, Unai), su hija mayor (Nekane) tiene 11 meses y Arantxa está embarazada de casi 5 meses. Recuerdo que me pareció increíble cuando me lo dijo y mis palabras tras darme la noticia fueron: “¡Te admiro! porque yo sería incapaz de criar a dos hijos tan seguidos”. Le dije que no sabía si decirle loca o valiente.

 

Es evidente, que todas las mujeres salimos adelante con lo que nos echen y se que si mi embarazo gemelar hubiera llegado a término por completo, hubiera salido adelante con las dos, pero dos hijos, tan seguidos por elección propia, NO, yo no lo haría.

 

Hablando con ella de los pros y los contras, ella veía más pros que contras y yo lo veía al contrario.

 

Me dijo que si los criaba juntos, crecerían juntos, jugarían juntos... que se quitaría de encima el criarlos de golpe, que si se esperaba, le daría pereza volver a empezar con los años, que no se quería tirar toda la vida criando, que deseaba viajar y al ser de Vizcaya prefería que se llevaran poco tiempo para poder hacerlo pronto, ya que tiene a sus padres y familia allí y suele ir a menudo. Sus planteamientos los vi muy respetables, pero yo, no estaba en absoluto de acuerdo. Y ahí nos surgió el debate.

 

Está claro, que cada una tenemos nuestra vida, nuestros planes, nuestra organización y nuestros proyectos de futuro, al menos a corto plazo. Nos la planteamos de manera que sea práctica y sobretodo feliz. La edad influye muchísimo a la hora de tomar decisiones, porque si eres joven te puedes permitir el lujo de pensarte las cosas con más calma, pero cuando estás más cerca de los 40 que de los treinta, no hay demasiado tiempo para planteárselo. Y por ello, entiendo perfectamente a las mamás más mayores que deciden tener hijos muy seguidos.

 

El primer hijo te cambia todo, te rompe esquemas en el corazón, en casa, en la familia, es como un huracán que lo cambia todo. Pero hablando con unas amigas deduje que no sólo el primer hijo te lo cambia todo, cada hijo lo cambia todo, es un nuevo miembro que llega a la familia que modifica todo y al que tenemos que recibir con todo el amor, tiempo y dedicación del mundo, es decir, que todos los componentes de la familia viven ese cambio y todos deben estar preparados para ello. Sobretodo los padres. Todo lo que estaba en orden se vuelve a desajustar, eso sí, pasado un tiempo un poco duro, deduje que todo vuelve a la “normalidad”.

 

images--22--copia-2.jpgDesde mi punto de vista, y SÓLO desde mi punto de vista y de mi forma de ver la vida, pienso que cada hijo merece un tiempo de protagonismo, no importa cuanto, merece toda nuestra atención y dedicación. Si llega pronto un hermanito, al “mayor”, lo hacemos muy mayor sin merecerlo, porque Nekane (por hablar del ejemplo de mi amiga) tiene un plazo de cuatro meses para aprender a andar, comer solita, comunicarse medianamente bien e incluso ir al baño solita, ya que viene un hermano detrás al que hay que dedicar muuuucho tiempo y si las mamás vamos a tope con un bebé, (porque Nekane es un bebé todavía) con dos tan pequeñitos pienso que no le daríamos el protagonismo individual que cada uno merece. Normalmente los bebés absorben mucho tiempo de las mamás, sobretodo si damos el pecho y aunque esté el papá apoyándonos todo el tiempo, es imposible dedicarle el tiempo que le dedicábamos al mayor, cuando llega el nuevo miembro. Si Arantxa incluso me comentaba, que hay veces que está tan absorbida por la nena, ¡qué incluso olvida que está embarazada! Dice que no lo vives igual que el primero "la dulce espera", dice que se le han pasado los cinco meses volados y que no se ha enterado. No puede descansar como en el primer embarazo porque la pequeña es demasiado pequeña y reconoce que a veces tiene miedo de afrontar lo que se le viene encima.

 

images--21-.jpgSi tu hijo mayor crece unos años, va al cole, tiene sus rutinas y horarios de clase y clases extraexcolares, se viste solito, come solito, va al baño solito, es autónomo en las tareas básicas, aprende a hacerlo todo, en su debido tiempo y sin presiones, pienso que es menos complicado la llegada de un hermanito, ¿porqué? Porque la mamá no tiene que estar tan encima de él como cuando es absolutamente dependiente de ella.

 

Luego también depende de la edad, una de mis amigas con las que comenté esto, tiene dos hijos que se llevan 7 años, el primero lo tuvo con 28 y el segundo con 35 y dice que la maternidad se vive de manera completamente diferente, con 35 te pilla más madura, no tienes ese ansia de salir que tienes siendo más joven, lo ves todo desde una perspectiva diferente, lo vives con más calma... y además, aunque recuerdas muchas cosas, es como volver a vivir una primera maternidad ya que han pasado muchos años desde que hubo un recién nacido en casa...

 

images--27-.jpgEs cierto, que en los aspectos prácticos ya sería experta y eso me facilitaría mucho las cosas. Por ejemplo, con el paso del tiempo te das cuenta que con un primer hijo se cometen errores, sabemos que para un segundo bebé se necesitan menos de la mitad de las cosas que compramos en el primer embarazo y las que se quedaron en casa están listas para ser reutilizadas. Tenemos experiencia en saber manejarnos con la ayuda que nos dan, (la deseada y la no deseada). Conocemos los parques al dedillo, las zonas infantiles y espectáculos. Estamos inscritas en todas las páginas de internet, referentes a bebés. Tenemos un imán en la nevera con el teléfono de todas las urgencias y casi somos amigos ya, del pediatra de nuestro hijo mayor. Sabemos que siempre que el bebé llora, no es por hambre o por el pañal, si no porque quiere arrumacos o estar en bracitos. Madre mía, lo que se aprende con la primera maternidad. Y la verdad que todos estos conocimientos adquiridos con el tiempo nos tranquiliza a la hora de plantearnos un segundo bebé. Mucha de la energía que ponemos a la hora de ser padres primerizos, no la tendremos que poner con un segundo hijo, ya que tenemos recorrido ese camino. Está claro, que la experiencia es un grado.

 

Pero aún así y mirándolo todo desde todas las perspectivas, es decir, si se llevan más o menos años, tampoco me obsesiona el hecho de darle un hermano a mi hija, no suelo pensar en el futuro a largo plazo, quiero decir que esto lo hemos hablado mi marido ahora por la famosa típica pregunta de: ¿para cuando el próximo?, es como si la gente quisiera levantar el país a base de tener hijos... ¡Si casi me siento embarazada todavía de mi primera hija, como me voy a poner a pensar en un segundo! ¡¡¡Si todavía la miramos mi marido y yo a diario y no nos creemos, no asimilamos que tenemos una hija, que tenemos a esa maravillosa nena que corretea por casa, que no para de hablar, de preguntar, que nos llena de besos, abrazos y alegría y no para ni un segundo!!!

 

images--25-.jpg¿Y qué pasa si me quedo con mi niña y punto? Cuando me preguntan la conocida cuestión, como por ahora no lo pienso, digo que me planto. Y no os podéis imaginar la cara que se le queda a la gente, la de cosas que tengo que oír, pero como siempre digo cada uno tiene sus circunstancias y yo soy de las que piensa que cada uno es libre de elegir hacer lo que quiera mientras no dañe a nadie, y respeto tanto al que no desea tener hijos, como a la que desea tener uno o la tribu de los Brady, yo en esas cosas no me meto, porque cada cual sabe lo que siente y lo que quiere. Como se dice por mi zona “el que lo lleva, lo entiende”. Y realmente, a día de hoy, no me importa para nada el hecho de tener o no tener más hijos, mis necesidades maternales las tengo cubiertas al 100 % con mi hija desde el primer día que la tuve en mis brazos y la veo tan pequeña y tan frágil, que le quiero dedicar a ella exclusivamente todo mi tiempo y amor y aunque se que si viniese otro hijo, el amor se multiplicaría, por ahora ni me lo quiero plantear. No tengo prisa, la vida es muy larga, yo ahora tengo muuucha libertad y tengo cero ganas de volver a empezar de nuevo a criar. Puede que parezca egoísta pero también me gustan mis rutinas, mis proyectos, por lo tanto, no me apetece cambiar nada, quiero seguir adelante con mi vida, tal y como está, que para mí, está perfecta. Pero como ya digo es como pensamos mi marido y yo hoy en día, quizá de aquí a unos años, nos entra la morriña de volver sentir como huele la casa a bebé, pero eso todavía no lo echamos de menos, porque todavía tenemos un bebé en casa. O igual nos acomodamos y nos plantamos. Prefiero dejar a la vida fluir y que venga lo que tenga que venir según nuestros proyectos y pensamientos.

 

Me dicen que conforme se haga mayor, me acomodaré y no querré tener más, pues bien, ¿Y? Mi hija es feliz, tiene amiguitos, tiene primos a los que quiere mucho y también tendrá primos en el futuro a los que querrá como hermanos porque ya nos encargaremos mis hermanos y yo de que así sea y no creo que eche en falta un hermano porque no se puede notar el vacío de algo que nunca has tenido. Si no sabe lo que es querer a un hermano ¿Cómo lo va a echar de menos? Me baso en las conversaciones que he tenido con 2 amigas que son hijas únicas y que son y han sido super felices.

 

Aún así, como he dicho en alguna ocasión se puede querer más a un primo que incluso a un hermano (en mi caso es así, mi hermano, mis primos y yo, somos como hermanos). Incluso hay familias, en que los hermanos dejan de tener roce o hay peleas o desavenencias, porque la verdad, aunque una madre ponga toda su buena y santa voluntad en criarlos en amor y armonía, en el futuro, cuando son adultos, ya no se puede controlar que puede pasar. Así que no es algo que me preocupe. Hay veces que tener hermanos es maravilloso (como es mi caso) y otras en las que tener hermanos, no sirve absolutamente para nada. Todo depende del carácter de cada uno y como siempre, de las circunstancias.

 

parejadinkssinhijos.jpgAhora que mi bebé está más mayor, que ha decidido por ella misma dejar la lactancia hace dos meses, que se queda tan a gusto tanto en casa de sus abuelos como de la madrina, que tengo más libertad para salir a tomar copas, a platicar horas con mis amigas, a escaparme con mi marido, ahora que he vuelto a irme de vez en cuando las tardes-noches de entresemana para unas cañas con las amigas o a dedicar mi tiempo a todo lo que me gusta, porque a parte de ser MADRE, también soy MUJER y tengo mil inquietudes más, me daría pereza pensar en volver a empezar..., me encanta ser madre pero también quiero VIVIR MI JUVENTUD A TOPE. Creo que ya nos hemos acomodado un poco, mi marido y yo tenemos nuestra vida tal y como queremos respecto a todo. No queremos frenar nuestro ritmo de vida que nos encanta y frenar muchos proyectos que por ahora no queremos ni pensamos dejar aparcados. Estamos felices así. Y mientras mi marido y yo pensemos igual. No tengo problema alguno en esperar hasta que vuelva a concienciarme o a esperar a que me vuelva a nacer ese instinto maternal que nada ni nadie puede frenar, pero por ahora ya digo que el instinto lo tengo concentrado en mi nena.

 

images--28-.jpgTambién digo que como desde el minuto uno que tuve conciencia de ser mujer, he querido tener una HIJA y gracias a Dios, ya la tengo, quizá si hubiera sido un niño, no me costaría tanto plantearme de nuevo la maternidad, lo digo porque tengo alguna amiga con hijos de la edad de Martina que quieren volver a intentarlo para ir a por la nena y eso es lo que más les anima a volver a quedarse embarazadas, también tengo una amiga a la que al tener un chico ya mayorcito el papi se lo lleva a hacer "planes de chicos" como jugar al fútbol y esas "cosas de chicos" como le dicen y ella siente que necesita algo más... pero bueno cada una hace su vida como considera y en mi caso, todo se verá con el tiempo.

 

9209121-atractiva-mujer-embarazada-y-madre-senior-mirando-c.jpgLa verdad que respecto al sexo de nuestros hijos, (Y dejando claro, desde el principio que lo principal es que venga sano, sea del sexo que sea), creo que casi todas soñamos con tener una princesita a la que cuidar, vestir y educar. Y soñamos con más adelante, tener una “amiga” de por vida con la que podrás contar para todo y que acudirá a ti desde el minuto cero, en la pubertad, a la hora de hablar de chicos, de cosmética y esas cosas de las que hablamos las chicas, pero sobretodo en la edad adulta, es evidente que todas tenemos una conexión y unión especial con nuestras madres (siempre hay excepciones, claro) ya que a la hora de casarnos, quedarnos embarazadas, tener hijos, problemas y alegrías durante nuestra vida, todas nosotras nos apoyamos en nuestras madres, la mayoría (no hay que generalizar) de los chicos son más independientes a la hora de los sentimientos. Yo sé, que en el futuro, lo último que me importará será el sexo de mi bebé, mi marido piensa igual, al quedarme embarazada creyó todo el tiempo que era un chico y se hizo a la idea, pero ahora que tiene a su nena, no la cambiaría por nada, tienen una química especial, básicamente la que tenemos todas las chicas con nuestros papis... Así que ahora sí que me daría igual tener otra chica, por que sé lo maravillosas que son o un chico que seguro que también son maravillosos, pero de los que no puedo opinar ya que no tengo ninguno. Pero no hay prisa, para que venga otro bebé, aún queda mucho tiempo, quizá infinito...


 

386115 2939761493347 1240451399 33299142 1452477801 nAún así después de ver las cosas como las veo hoy en día, no niego que el embarazo y parto de mi hija fueron tan buenos, que a veces, me entra nostalgia de lo bonito que es crear una vida dentro de ti. Es lo más hermoso e increíble que le puede ocurrir a una mujer en toda su vida. Es un milagro. Por eso no cierro la puerta, sólo la entorno...

 

¡FELIZ SEMANA!

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2012-02-16T21:16:00+01:00

LA LLEGADA DEL PRIMER HIJO. ¿Y AHORA QUÉ?

Publicado por La ventana de Ana Pascual

como-cuidarme-contra-las-estrias 

 

    Será por la edad que no paro de escuchar mil cosas relacionadas con futuros embarazos, embarazos, partos y bebés o niños, tengo a 6 amigas embarazadas, hace poquito han dado a luz dos amigas... el sábado por la tarde mi amiga Bea dio a luz. Voy a comenzar mi artículo con esta noticia tan bonita, para mí fue una alegría muy grande porque he vivido mucho su embarazo. Lunes por la tarde, fui al hospital a conocer a Gael. Madre mía, los sentimientos y recuerdos que sentí cuando lo vi, tan pequeñito, tan frágil..., parece que fue ayer cuando parí a mi hija y ya tiene un añito y medio, que sí, que sigue siendo un bebé de 18 meses, pero ha pasado tan rápido que casi no me he dado cuenta de lo mucho que ha crecido, es increíble, casi no da tiempo a asimilarlo. Cuando volví a casa, comencé a mirar fotos de mi pequeña recién nacida, de mi embarazo, de los primeros meses, que rápido pasa el tiempo, es cierto, el primer año de vida se pasa volado, pero a mí, los 3 primeros meses se me hicieron eternos...


Llevaba tiempo queriendo escribir un artículo sobre el postparto, ya escribí sobre mi embarazo, parto y lactancia, el caso es que quería hablar de todo lo que viene después que no es poco. Y antes de nada, decir que éste es MI CASO, tengo una amiga que es madre soltera, sin el apoyo de una pareja y es mucho más duro, vamos, que no tiene punto de comparación, hasta el hecho de bañar a un bebé sola, es increíble, aunque las mujeres nos adaptamos a lo que nos toca vivir. Te mando un besito muy grande E.C.


No voy a hablar de las depresiones post-parto ni nada de eso, simplemente del esfuerzo que supone y lo complicado que es, a veces, adaptarte a una nueva vida que cambia de un día para otro y sobre la cual tienes una gran responsabilidad y cero experiencia. Eso sí, como dice el refrán: "Palos a gusto, no duelen".


La mujer que me diga, que los primeros meses de maternidad, siendo primeriza, fueron perfectos, miente. Ninguna puede imaginar la magnitud de algo tan grande. Tener un hijo es maravilloso, es lo mejor que te pasa en la vida, pero también es lo que más cambios buenos y malos (porque sufres) va a crear en tu vida. Y no se pueden saber hasta que lo vives. Jamás en tu vida te planteas nada de esto. Hasta que vienen los hijos.


La vida después de ser mamá...


Como siempre, hablo desde mi experiencia como madre primeriza. A parte, los que me conocéis, sabéis que toda mi vida he sido un saco de nervios, hay mamis que son más tranquilas. Se perfectamente que con el primero se pagan las novatadas, lo pasas muy mal, eres muy inexperta . La gran sabiduría popular tiene un dicho que dice "los segundos se crían solos", claro, la experiencia es un grado, una vez que has pasado por diferentes situaciones, aprendes y no cometes los mismos errores. Supongo que si tuviese un segundo bebé, solventaría los problemas mucho mejor, pero bueno, por ahora quiero disfrutar de mi bebé unos añitos y en el futuro ya se verá, es algo que ahora mismo no me preocupa.


¿Y que pasa después del parto?, supongo que cada mamá es un mundo, las mamás a las que se les practica una cesárea tienen una recuperación un poquito más lenta por la operación y las que paren de forma natural tienen una recuperación bastante más rápida (yo el mismo día que saqué a mi nena del hospital, me fui a pasear). Pero como siempre digo, todo esto es relativo, depende de la mujer.

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Después del parto, te dejan ingresada un par de días, para ver como evolucionas, hacerle las pruebas pertinentes al bebé y descansar un poquito, por ello, las semanas antes de parir yo pedí expresamente que no viniese mucha gente al hospital, porque se como soy y prefiero estar con mi familia y amigos más íntimos a los que en un momento dado, puedo decir con toda la confianza, “iros que voy a dormir...” ¡jajaja! La verdad que no me puedo quejar, se me respetó muchísimo.

 

Durante la estancia en el hospital hacen las pruebas al bebé, te empiezas a adaptar a la alimentación del bebé, y empiezas a vivir, lo que tanto estabas deseando, yo no tuve problema con el pecho, lo único que la subida me dio a los 4 días de parir y mi niña salió del hospital pesando 2,800 kg. (perdió 300 gramos) pero es lo normal, al principio de la lactancia pierden peso.


Lo bueno de parir en verano, era que yo estaba en casa de mis padres, así que sabía que no tendría ningún problema a la hora de recibir visitas a casa, ya que disponía de toda la buena voluntad de mi madre para encargarse de preparar cafés y pastas, a todos los amigos y familiares restantes que venían a vernos.


Voy a enumerar las pruebas a las que se le somete al recién nacido después de parir:


Nada más nacer, les hacen el test de Apgar,este test consiste en valorar:

"Su frecuencia cardiaca.

La respiración.

El tono muscular.

La respuesta a estímulos.

test-de-apgar.jpgEl color de la piel. 
Es un examen físico del bebé que muestra su vitalidad y la necesidad o no de realizar una serie de maniobras de reanimación.

Cada uno de los cinco parámetros que se evalúa, se puntúa de 0 a 2 puntos, de modo que la puntuación global del test va de 0 a 10. A mayor puntuación, mejor estado de salud del bebé.

Una puntuación de 7 a 10 indica un bebé en buenas condiciones.

Entre 4 y 6 puede indicar que sean necesarias algunas maniobras para ayudarlo a respirar;

Una puntuación de 3 ó menos indica la necesidad de maniobras de reanimación o resucitación.

Martina obtuvo 9 puntos.

El test se aplica en el primer minuto de vida, a los 5 y a los 10 minutos. Una puntuación inicialmente baja no indica que existan riesgos a largo plazo para el bebé, mientras que las maniobras de reanimación sean eficaces y la puntuación se normalice a los 5 ó 10 minutos.

Después miran lo que pesa y lo que mide. y el perímetro de la cabecita.

Recordad que en los tres primeros días el niño pierde un 5 ó 10% de su peso. El recién nacido normalmente mide entre 48 y 52 centímetros y el perímetro de su cráneo es de unos 35. El peso entre 2,500 y 4,500 kg (por norma).

Nada más nacer se le ponen unas gotas oculares para prevenir la conjuntivitis por los gérmenes presentes en el canal del parto. También se le pone una inyección de vitamina K, que es necesaria para la correcta coagulación de la sangre. También os dirán el Grupo Sanguíneo.

Se aprovecha para comprobar la permeabilidad de las fosas nasales y la eliminación de meconio. Una vez realizados estos procedimientos y habiendo abrigado al bebé para evitar que se enfríe, es el momento del primer contacto con sus padres. Es muy recomendable ponerlo al pecho materno para que comience la succión, que entre en contacto con la piel de su mamá y que pueda escuchar las voces de sus padres, de las personas que le han acompañado durante el embarazo."

"El primer día de vida del bebé, el pediatra realiza una completa exploración física, que incluye, entre otras pruebas, la auscultación del corazón y los pulmones, la exploración del abdomen, las caderas y los genitales."


En este momento, el pediatra puede daros información sobre el estado del bebé, así como resolver vuestras dudas acerca de sus cuidados o las peculiaridades de su aspecto físico, a mí me aclararon algunas dudas.


Cuando el bebé tiene unos 5 días, le hacen la famosa "Prueba del talón", se trata de un análisis de sangre que obtienen al hacer una punción en el talón y apretar un poquito, yo en esta prueba me puse enferma, es muy impactante oír llorar de dolor a un bebé, más si es tu hijo. Pero al poquito se tranquilizan. El caso es que analizando esta gotita de sangre, se detectan enfermedades metabólicas que, si son tratadas desde los primeros días de vida, no dejan secuelas o evolucionan de manera más favorable. Hablo del hipotiroidismo, fenilcetonuria y la fibrosis quística del páncreas.


Antes de que os marchéis de alta de la maternidad, el pediatra vuelve a visitaros para ver cómo han ido las cosas en los primeros días de vida y explorar de nuevo al bebé.

Dibujos-para-bebes-recien-nacidos.jpg

 

Una vez abandonada la maternidad, vuestro pediatra de cabecera será quien se haga cargo del bebé. Deberéis visitarle por primera vez a los 15 días de vida del bebé, salvo en caso de que ocurra algún problema de salud u os surja cualquier duda importante. En esta primera visita, el pediatra volverá a pesar al bebé, lo explorará, le administrará la primera dosis de vacuna (si no la ha recibido ya en la maternidad) y os dará todo tipo de consejos sobre su alimentación y sus cuidados.



Después llegarán el resto de vacunas, que os indican en la "Cartilla de Salud Infantil" son 13 visitas, 9 de ellas antes del año y medio. La mayoría las cubre la Seguridad Social, pero las de la varicela, prevenar o rotavirus no son obligatorias, pero si recomendables, yo le he puesto todas y la única que le hizo reacción fue la del sarampión, le salieron unos puntitos rojos en todo el cuerpo, pero a los 5 días se le fueron. Las que no son obligatorias, tienen un coste de unos 80 euros cada una y tened en cuenta que alguna como la prevenar, son 3 dosis.


Las vacunas de la Seguridad Social se ponen a las siguientes edades:

vacuna_bebe.gifRecién nacido.

A los 2 meses.

A los 4 meses.

A los 6 meses.

A los 15 meses.

A los 18 meses.

A los 5 o 6 años.

A los 11 años.

A los 14 años.

Confiad en el pediatra y consultadle todas la dudas que tengáis acerca de la salud de vuestro hijo, en estas visitas, también aprovechan para hacerles la revisión.


El caso es que mi estancia en el hospital, debo decir que era público, fue excelente, la habitación prácticamente para nosotros solos y el trato del personal, fue increíble.


El primer día que salí con mi nena del hospital, mis padres nos recogieron y nos dirigimos a su casa (donde habíamos pasado el verano), la verdad que el primer mes fue maravilloso, entre visitas de familiares y amigos, y los cuidados de mi marido y mis padres, se me hizo muy fácil, yo estaba por y para mi nena y no tenía que hacer nada, sólo cuidar de ella y recuperarme, todo era a pedir de boca, no necesitaba más, pero el verano acabó y volvimos a casa...


Ahora nos reímos muchísimo de como lo pasamos, porque tenemos clarísimo que no nos volvería a pasar, pero hay que vivirlo, para aprender.


Voy a hablar de dos partes, de la mala (porque hay mala, no todo es perfecto) y de la buena (que también hay buena y por ella, pasarías un millón de veces por la mala).


Cuando nos instalamos en casa, empezamos nuestra "nueva vida" con muchísima ilusión y ganas, pero pronto empezaron las preguntas y las indecisiones, yo que soy una mujer super segura de lo que quiero y con las ideas muy claras, me tragué todo mi orgullo.

 

Cuando llegué a casa con la peque, me sentí insegura, me preguntaba constantemente, ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Seré una buena madre? ¿Esto es normal? ¿Y si..., y si...? Era un sinfín de dudas y preguntas. Nos vimos en casa sin el apoyo constante y físico de mis padres, con una casa de dos plantas y una niña recién nacida, vale, no somos unos críos, somos personas adultas y maduras, pero por más que una lea y se prepare psicológicamente para la llegada de un hijo, la práctica es diferente. Pero gracias a Dios, empezamos a confiar en nosotros, al ver que nuestra niña, se criaba feliz, la verdad que dejé atrás las dudas de los primeros días enseguida, con el apoyo de Néstor y sobre la práctica, todo empezó a mejorar, aunque al poco nos dimos cuenta, que los problemas básicamente venían porque yo no dormía nada, Martina nunca ha sido una niña dormilona, y claro, la revolución de hormonas y el no dormir, hacían que yo estuviese bastante nerviosa. Mi marido todos los días me sacaba una sonrisa, me ayudaba en todo lo que podía, pero claro también tenía que trabajar. Y allí me quedaba yo, encargándome de la casa y mi niña.

 

Recuerdo los primeros días, el despertar y ver a mi bebé al lado, en su cunita, era como un regalo diario, levantarme y tenerla ahí, después de tantos meses esperando. Me costó asimilarlo, yo MADRE, ella MI HIJA, sonaba muy fuerte, pero era cierto. Yo que me veía una cría, ya había tenido una hija. Increíble.


A los pocos días, fuimos a registrarla y recuerdo que fue super bonito leer su nombre completo, con nuestros apellidos. Me encantó.


amadecasa.gif¿Y qué pasaba cuando tenía que ir a hacer la compra diaria? Pues que tenía dos opciones, bajarme en coche, con lo que suponía, vestir a la nena y darle el pecho antes de salir, arreglarme yo, doblar y cargar el carro en el maletero mientras no le quitas ojo a la nena sentada en el maxi coxi. Todo esto con el bolso y los bolsos de la nena, colgados al hombro, que previamente había revisado para que contengan los pañales, las gasitas, las toallitas, una muda, la medicación para los gases, una mantita por si refresca, la mosquitera... después, coger a la nena, meterla en el coche, abrochar los cinturones, meter los bolsos y bolsas al coche. La otra opción era ir andando, pero eso suponía darle el pecho a la nena, arreglarme, vestir a la nena, revisar los bolsos del carrito para que no falte de nada, coger mi bolso y andar cerca de 1 kilómetro y medio en pleno verano para comprar quizá una barra de pan...


Acabé pagando al panadero para que me trajera el pan a casa.


Eso fue una de las cosas a lo que más me costó acostumbrarme, el hecho de no poder salir de casa como antes, que era arreglarme y simplemente ¡¡salir por la puerta!!


Si salía a pasear tenía que ser tranquila y sin estrés, así que lo dejaba para el atardecer, ya que estábamos en Septiembre y hacía todavía mucho calor.


También el hecho de pegarme una ducha si estaba sola con ella, era imposible, primero que cuando es muy pequeñita, al menos a mí, me daba mucho miedo dejarla sola, en la cunita o hamaquita, porque podía regurgitar o podía ocurrirle "la famosa muerte súbita" con la que no hay que obsesionarse, pero de la que te hablan constantemente en clases preparto y en el postparto y no puedes evitar pensar en ella. El caso es que cada vez que iba a meter un pie en la ducha se ponía a llorar, también a la hora de comer, aún no había empezado a comer la primera cucharada cuando se ponía a llorar, parecía que lo sabía, después de hablar con unos amigos, me dijeron que todos los niños hacían eso, era como si llevaran un radar que detectaba cuando te disponías a hacer cualquiera de esas cosas.


Finalmente opté, por esperar a que llegara mi marido, o llamaba a mi madre, prima, hermano, cuñada o suegra, para que se quedase con ella, mientras me duchaba.


Otra cosa es la recuperación, depende del parto que hayas tenido, (yo la verdad que me recuperé físicamente muy bien), eso sí, las primeras semanas, estaba muy cansada, en el parto empujé tanto, que creo que hubiese derribado un muro y el cuerpo se resiente por ello. Luego el hecho de si te hacen episotomía, si no, si tienes cesárea..., el caso es que las primeras semanas, entre que tienes un bebé que te necesita las 24 horas del día y el agotamiento posterior del parto, las hormonas subiendo y bajando a su libre albedrío como si de una atracción de feria se tratara. Pues andas un poco perdida.

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Más todavía si le das el pecho, como maman más veces porque la digestión es más rápida, estás todo el día con la teta fuera, pensando que tienes complejo de vaca lechera. La verdad que al principio se hace un poco cuesta arriba. Si tienes que lidiar con las visitas inesperadas de amigos o familiares que vienen con toda la buena intención de ver a tu bebé, y tú orgullosísima por mostrarle al mundo tu MARAVILLOSA CREACIÓN. Y te pasas el embarazo leyendo que esos días son para ti, que hay que tener higiene extrema los primeros meses del bebé que no tienen defensas y todo el mundo, lo quiere coger. Y lees que no hay que acostumbrarla a los brazos, porque luego lo pagas caro y claro, viene todo el mundo y la quiere coger, por no hablar de las abuelas, que si pudieran lo llevarían pegado en el pecho hasta la pubertad, así que, puse unas pautas, les gustaran o no y lo dejamos bien claro, dejábamos que la cogieran en brazos un tiempo prudencial, porque luego nosotros también queríamos tenerla en brazos y si se acostumbraba finalmente, al menos, que fuera a los míos y a los de mi marido. Punto.

Gracias a Dios, lo hicimos bien, mi hija jamás ha llorado por querer "brazos".



Luego vienen los gasecitos del bebé, con su respectivo llanto, porque hasta que no desarrollan bien su estomaguito, lo pasan mal los pobres, después de unos golpecitos en la espalda y ponerla bocaabajo en la cuna, se callaba, y se dormía... yo acostaba a mi hija boca arriba como recomendaban los médicos y mi hija no dormía, la verdad que al principio me agobiaba, hasta que encontré el remedio. Al principio tooodas nos levantamos a ver si el bebé respira, a mitad de noche, mi marido le soplaba la cara para ver si se movía y luego hablando con una amiga pediatra, me dijo: "¿Por qué os levantáis por la noche a verla? la muerte súbita no se puede evitar, por más que te levantes a mirarla, si tiene que pasar, pasará igual..." Pero al principio, no lo puedes evitar. El hecho de poner boca arriba a los bebés, al principio me agobiaba porque mi hija solo quería dormir boca abajo... pero bueno, después de hablar con ella (la pediatra), la puse boca abajo que era como quería dormir y hasta ahora. Puedo dar gracias de que no le ha pasado nada. De hecho, las dos dormimos igual.


No se las veces que la llevé al médico por moquitos, por "sonidos en el pecho", por un pequeño sarpullido, cosas que ahora las pienso y digo ¿cómo pude ser tan exagerada? ¡jajaja! Recuerdo que en la revisión de los 12 meses, el pediatra me dijo "Ana, Martina es una niña muy sana, nunca ha tenido nada del pecho, ni nada serio ". Y yo le dije que temía por el asma, que es genético, pero me dijo que eso ya se vería en el futuro. Así que dejé de pensar en ello.


19ca0d9madre437p.jpgPero bueno, es lo que digo, cuando eres primeriza te asustas con cualquier mínima cosita que le ocurre a tu bebé, lees un millón de revistas, libros sobre el cuidado del bebé, sigues todo al dedillo, 6 meses de lactancia materna exclusiva, hecho. Empezar con la fruta, verdura y pollo a los 6 meses, hecho. A los 7 cordero y ternera, a los 9 meses el pescado, a los 10 la yema de huevo, las legumbres, a partir del año la clara de huevo, el chocolate... ¡¡Todo al dedillo!!


Yo doy gracias a Dios todos los días por que mi hija come divinamente, le gusta probarlo todo, disfruta con la comida. Como me dijeron en la Escuela Infantil a la que va: "Comer para ella, es como un ritual, se concentra hasta la última cucharada."


Pero eso no es todo, una quiere volver a sentirse mujer, porque al principio, te sientes una vaca lechera, el bebé mama a demanda y que ocurre, que debes, quieres, necesitas ir a la esteticién, a la peluquería, pero que pasa, que tienes un bebé que te reclama cada hora, cada dos horas... y, o bien, te escapas rápidamente y lo dejas con algún familiar o marido o bien te lo tienes que llevar contigo, a mí personalmente, a la peluquería no me gustaba llevarla, por el tema de las lacas y tintes, al ser muy pequeñita me daba cosilla tenerla respirando esos productos, así que me organizaba de manera que iba un día al tinte y al otro a peinarme, todo el mismo día era imposible.


Luego está el tema de la ropa, te escapas un ratito a hacer alguna compra porque claro, tu talla, no es la de antes del embarazo pero tampoco la del embarazo y estás en una talla temporal. Pero que pasa, que tienes aborrecidos los vestidos y la ropa del embarazo, y sin embargo, la ropa de antes que tienes muchas ganas de volver a ponerte, no te viene, (normalmente en términos normales el cuerpo de la mujer vuelve a recuperarse alrededor de un año) pero hay quien tarda menos, quien tarda más y quien nunca vuelve a recuperarse. Depende de los cuidados que tengamos. Antes, durante y después del parto. Y del metabolismo. El caso es que te tienes que apañar para cualquier tipo de salida.


Luego tu vida social se reduce mucho, a la familia y amigos más íntimos, ya está, las tardes-noches de cañas se terminan, las fiestas locas de noches enteras también, el hecho de salir a tomar copas, incluso como ya comenté en mi artículo del lactivismo, estás tan atada que no puedes irte ni de cena 3 horitas o al cine y estar tranquila. A parte, al principio, DUELE dejar a tu bebé, aunque lo dejas con personas de confianza, aunque les has dado las quinientas mil pautas para que él se sienta bien, generas un sentimiento de culpabilidad, que con el tiempo se va. Eso son las primeras veces. Aún así, cuando salgo y la dejo con alguien de confianza, la tengo intermitentemente en mi pensamiento. Yo intentaba dejarla con diferentes personas, para que se acostumbrase a estar con todo el mundo y la verdad que me fue muy bien y no me arrepiento, mi hija se queda gustosa cuando la tengo que dejar con alguien.


Luego el tema pareja, el tema pareja al principio se resiente, pero todo esto no quiere decir que te estés peleando todo el rato, quiere decir que se resiente porque los dos pasáis a un segundo plano, todo se centra en el bebé y al principio hay muy poco tiempo para dedicaros. Pero como ya digo, todo vuelve a la normalidad con el tiempo.


Luego está el tema educación y costumbres, tu marido y tú estáis educados en familias diferentes, por lo tanto, debes llegar a un entendimiento sobre lo que queréis para vuestro hijo, y claro, cogéis un poquito de aquí un poquito de allí, os informáis, leéis, habláis con profesionales y aportáis de vuestra propia cosecha y cuando llega el momento de ponerlo en práctica, de sacrificar tu tiempo y paciencia, entonces llega el resto de la familia y hace lo que le da gana o empiezan a cuestionar lo que haces. Una de mis frases preferidas desde que soy madre es: "Decir a una madre como educar a su hijo, es un acto de guerra". Sobran las palabras...¡es la verdad más verdadera que he oído nunca! Es evidente que mi suegra actuó de una manera con sus hijos y mi madre de otro, pues lo que nosotros les hemos hecho entender, es que nosotros educamos como consideramos a nuestra hija, siempre mirando que sea lo mejor para ella, aunque ellos no tengan mala intención, deben entenderlo, a veces una tarde de brazos, una tarde de libre albedrío, te tira por la borda semanas de trabajo. Y por ahora, Martina que pasa muchas horas con todos, es una esponja que imita todo, no para quieta y lo quiere investigar todo minuciosamente, así que como he comentado, al pasar tanto tiempo con todos, tiene las mismas normas y pautas en las cuatro casas, (la mía, la de mis padres, la de la madrina y la de mis suegros) aunque sabemos perfectamente, que los abuelos no pueden evitar consentir más que los papás, se puede ser flexible, hablando se entiende la gente y si tienes que sentarte el primer día a hablar para dejarlo todo claro, te sientas.


 Y por último, adaptarte tú y toda la familia a las rutinas del bebé, no dejes de seguir su rutina de comida, baño y sueño, por nadie, es muy importante, porque cuanto antes los acostumbras a las rutinas, antes sabrás que es lo que te espera, si no, irás perdida y el bebé más. Gracias a las rutinas te puedes organizar de manera que puedes distribuir tu tiempo y adaptarlo a los horarios del bebé. Al principio cuesta un poquito, cuesta llantos (y no sólo de tu hijo/a), mucha paciencia, pero pronto se estabilizan y todo en casa funciona como la seda.

 

El caso es que viendo todo lo que os he contado parece un poco complicado, pero todo es cuestión de organizarse y por norma general, todo el mundo sale a adelante, supongo que habrá mamás que lo hayan pasado peor o mejor, cada cual con sus circunstancias, ya digo que yo hablo desde mi experiencia, aún así,     deciros que todas volvemos a nuestra talla, a nuestras vidas (incluso la social), a continuar con nuestros proyectos, planes y rutinas, eso sí con nuestro regalo más preciado, nuestro niño/a.


Los primeros meses pasan rápido y ellos también crecen rápido, continuamente estás guardando ropitas que le ponías hace 1 mes y ya no le vienen y la siguiente vez que lo vuelves a hacer, remiras lo guardado anteriormente y alucinas de ver como crecen.


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También tengo y debo decir que con la maternidad te sientes otra mujer. Actuas de forma diferente, si os dais cuenta cuando le hablamos a nuestro bebé vocalizamos más, bajamos la voz, le hablamos super dulces, de manera aniñada, miramos a nuestro bebé detenidamente acercamos nuestra cara y tocamos al bebé sin las restricciones de distancia que existen con niños mayores y adultos. Es pura ternura. Después de parir y demostrarte a ti misma que has podido parir a tu hijo, te sientes poderosa y fuerte, sientes que maduras todavía más, a pasos agigantados, te sientes más segura, porque de repente, empiezas a tomar decisiones sobre otra personita, te sientes responsable, porque tienes la responsabilidad de cuidar, amar y proteger a tu hijo de por vida, porque ese bebé depende de tus cuidados para sobrevivir y eso te hace sentir muy especial e importante, amas de una manera, que jamás podrías imaginar. Y a todas las mamás (si no tienen ninguna tara) nos sale una fuerza interior cuando nace nuestro hijo, que si por nosotras fuera, no consentiríamos jamás que nadie les hiciese daño, que nadie se riera de ellos, que nunca sufrieran, por nuestros hijos nos dejaríamos la piel, la vida. Comprendes más a las demás mamás y papás, porque sabes lo que se sufre por ellos y por lo que han pasado. Nunca más te sientes sola y los tienes en tu mente a todas horas, sonríes sola recordando como se ha pintado la cara con un rotulador o cuando te encuentras un trozo de pan duro dentro del armario, es cierto, ser madre te cambia, y aunque al principio es un poco duro, merece la pena pasar por todo, sólo por un abrazo de ellos, es ley de vida y no hay mejor experiencia en el mundo, no hay nada comparable al hecho de dar a luz, criar y amar a un hijo, te cambia la vida a mejor. Ha sido duro al principio, pero puedo decir con mucho orgullo que ha sido y está siendo la mejor experiencia de mi vida.


"Nunca nadie me dio tanta luz, para nadie fui tan importante, nunca quise ver tan lejos al dolor, con verte crecer, tengo bastante. Todas las mañanas enciendes mi motor, mi reloj no marca la hora cuando estoy contigo. Le pedí al Señor que me diera un amor, nunca pensé que sería tan profundo". Al amor de mi vida.


Ahora os dejo un monólogo de "Goma Espuma" con el que se me saltaron las lágrimas la primera vez que lo leí, porque es real como la vida misma.


SER PADRES EN 10 LECCIONES:


1) Para vivir la experiencia del embarazo: cuélguese una bolsa de garbanzos a la altura de la barriga, agregando un puñado todos los días durante nueve meses. Luego de los nueve meses, abra la bolsa y retire el 90% de los garbanzos.


2) Antes de lanzarse a tener hijos, busque una pareja que ya los tenga y sométalos a estudio. Critique sus métodos para imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiera maneras de mejorar el comportamiento de los niños a la hora de acostarse, ir a hacer pipí o comer. Aproveche, será la última vez que tendrá todas las respuestas.


3) Para hacerse una IDEA de cómo serán las noches, consiga un almohadón húmedo de entre 4 y 6 kilos, y recorra el salón llevándolo en brazos, sin sentarse, desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelte el almohadón, ponga el despertador para que suene a las 12 y duerma. Cuando a las 12 suene el despertador, levántese y vuelva a pasear el almohadón por el salón mientras canta canciones de cuna en la oscuridad. Repetir a las 2 AM a las 4 AM y a las 6 AM. Opcional: a las 4 AM puede dar una vuelta en coche con el almohadón. Siga esta rutina durante 5 años. Ponga siempre buena cara.


4) ¿Es posible aguantar a los niños dentro de casa? Para averiguarlo, unte nocilla en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconda un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y déjelo ahí durante todo el verano. Meta los dedos en las macetas y luego arrástrelos por las paredes más limpias. Dibuje encima de las manchas con lápices de color. Compre 5 cachorritos de doberman y déjelos retozar en su dormitorio.


5) Vestir a un niño pequeño es simple: primero, compre un pulpo, pídale al verdulero una bolsa de red y trate de introducir el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. No se aflija, le puede dedicar toda la mañana.


6) Niños en edad escolar: Guarde una caja de huevos (vacía). Usando una tijera y unos rotuladores, conviértala en un gracioso cocodrilo. Ahora junte un envase tetra-brik, una pelota de ping-pong y un paquete de cereales vacío y construya una réplica exacta de la Torre Eiffel. Comience este trabajo a las 11 de la noche, que sería la hora en la que se entera que ES PARA MAÑANA. ¡Excelente! Ahora espere las críticas de la maestra.


002.jpg7) Cambie el coche de dos puertas por una camioneta. Y no la lave nunca más. Después de todo, es un auto familiar, sin valor de reventa. Compre un helado de chocolate y aplástelo en la guantera. Meta dos monedas de 10 cts. en el compact. Compre un paquete familiar de galletitas dulces. Macháquelas un buen rato sobre los asientos traseros. Salga del coche, y arañe ambos lados del vehículo con la llave. ¡Perfecto!


8) Vaya al supermercado. Lleve consigo lo más parecido que encuentre a un niño de menos de cuatro años (una cabra adulta es ideal). Si piensa tener más de un hijo, lleve dos cabras sueltas. Haga la compra para una semana sin perder de vista las cabras. Mantenga discusiones con los encargados de seguridad del supermercado, subiendo en el escalafón (pero siempre sin perder de vista a las cabras). Cuando llegue al gerente, cambie de supermercado.


9) Darle de comer a un niño: Compre un melón, vacíelo, y hágale un pequeño agujero en un costado. Cuélguelo del techo y déle un golpe para que se balancee. Ahora tome un plato con puré de calabaza. Trate de meter cucharadas de puré dentro del melón, mientras simula ser un avión. Siga intentándolo hasta terminar la mitad del puré. El resto, viértalo sobre su regazo, y desparrame bastante en el suelo.


10) El aseo de la criatura: Consiga un gato adulto (preferentemente callejero o semisalvaje). Póngase su mejor traje si es hombre o medias y zapatos de tacón alto si es mujer. Llene la bañera con agua tibia y juguetes de goma. Acto seguido introduzca el gato y lávelo con champú. Luego de enjuagarlo y secarlo con una toalla, siga el procedimiento indicado previamente con el pulpo y la bolsa de red. Repetir todas las noches durante 5 años.


Si logra superar estos pasos, usted puede tener hijos cuando lo desee. El resto es lo mejor que le podrá pasar en su vida.

 

Y con una sonrisa en la boca, me despido con una canción preciosa  dedicada a los hijos, "Milagro” by Gloria Estefan → http://www.youtube.com/watch?v=DTPojF7ia2Q&feature=player_embedded

 

 

¡FELIZ FIN DE SEMANA MAMIS Y PAPIS!

 

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2011-11-24T11:57:00+01:00

SOY LACTIVISTA

Publicado por La ventana de Ana Pascual

amamantarHace dos semanas mi marido y yo fuimos a cenar a un restaurante con nuestra nena, cuando ella terminó de cenar, me la puse al pecho, de repente, una camarera se quedó mirando, se acercó y dijo: "Mira ¡¡que vicio tiene con la teta!!". ¿¿¿¿CÓMOOOOOO????!!!!! Nos quedamos a cuadros.


¿Un bebé puede tener vicios? 


A las madres que amamantamos más allá de los 6 meses se nos acusa con frecuencia de muchas cosas, por ejemplo, de ser nosotras las que tenemos la necesidad de hacerlo y no tanto nuestros hijos los que lo necesitan, de no dejarles “crecer”, de que nunca serán autónomos, de que los acostumbremos y que no quieran más que teta, de no permitir su individualización, de que no duermen bien por el vicio de la teta, de si comen poco de otros alimentos: “claro con tanta teta”, si son menuditos y están en un percentil bajo: “si solo toma teta como va a crecer”, si son gorditos: “le das demasiada teta”, he oído mil barbaridades de este tipo, y la verdad que al hecho de nutrir a tu hijo en tu regazo y darle alimento, amor y calor, no le veo lo malo en ninguna parte. De todo esto que he nombrado anteriormente, absolutamente nada se corresponde con la realidad, mi hija crece perfectamente, con total normalidad, no está "viciada" porque solo me la pide por la noche o cuando tiene mucha hambre, tiene mejores cosas en las que pensar como jugar y explorar, duerme 12 horas seguidas, mi hija está en la media, es la niña más sociable y simpática que conozco y se vuelve loca con la comida, jamás ha perdido el apetito.

 

Soy consciente de que esto es un tema que puede generar un millón de debates y opiniones, pero yo voy a dar mi opinión sobre esto con el mayor respeto posible, tanto para las mamás que dan o han dado lactancia materna o artificial como para las que han dado 2 meses, 5 años o más.

 

Este tema merece todo mi respeto para todas. Por supuesto.

 

Para empezar, diré que el tema de la lactancia es sumamente íntimo y personal y la decisión de darle pecho como no, debe ser elección única y exclusivamente de los papás, aunque casi más de la mamá, porque al fin y al cabo, nosotras llevamos el peso de esa decisión. Y si nos decantamos por la lactancia natural, somos nosotras las únicas que tenemos que "llevarlo".

 

Hay un millón de circunstancias que nos hacen llevar a tomar una decisión u otra, lo que si debemos saber es que si decidimos dar artificial, respecto a eso, no valen arrepentimientos, porque no hay vuelta atrás. Sin embargo, con la lactancia materna sí puedes cambiarla.

 

Yo oigo opiniones de todo tipo y pienso que todo el mundo debería de ser respetuoso con este tema, tanto si das lactancia artificial, como materna, y por supuesto, estés el tiempo que estés dedicada a ello.

 

Hay veces, que me siento cohibida a la hora de dar el pecho por el revuelo que se genera. Pero me importa bien poco, de hecho sigo haciéndolo, hoy mismo en la sala de pediatría del hospital, estaba con mi niña y como era la hora de comer y aún no había comido, me ha dicho "mamá teta" y me he puesto a darle con toda la naturalidad, pues la gente mira sorprendida, y a mi tampoco deja de sorprenderme, que en el siglo en el que estamos, las personas todavía miren alucinadas por el hecho de dar el pecho a un bebé de 15 meses, me dicen siempre que es "curioso o raro". Bueno, eso es lo más fino, más de una vez cuando me preguntan cuando voy a dejar de dársela, respondo automáticamente: "En unos cinco minutos".

 

Más de uno se preguntará que es el LACTIVISMO, pues os lo presento: "El lactivismo es la defensa del derecho del bebé/niñ@ a ser amamantado y de la madre a amamantar, a demanda, en cualquier lugar, sin miradas ni comentarios de desaprobación y hasta que el niño lo desee."

 

Es evidente que yo me decanté con la lactancia materna exclusiva. Y aunque es más duro porque no tienes tiempo practicamente de nada (sobretodo al principio). Para mí, es la expericiencia, más gratificante, entregada y generosa que puede hacer una madre con un hijo, después de dar a luz.

 

Supongo que más de una madre que esté de acuerdo conmigo, en los motivos que me llevaron y me llevan a dar el pecho, de la manera más natural posible, sin presión de ningún tipo, dejandola fluir.

 

bebe-mamando-grande.jpgEs increíble que el cuerpo de una mujer, no sólo puede gestar y dar a luz un bebé, si no que también tiene la capacidad de nutrirlo con el mejor y más completo de los alimentos porque su composición se modifica de acuerdo con las necesidades de ellos. Además, lo único que tenemos que hacer es comer y alimentarnos bien, el cuerpo se encarga del resto. La leche nunca es igual, no es igual la primera semana de vida de nuestro bebé, tampoco, los primeros meses, menos aún cuando han pasado los meses a partir del año. Se va adaptando a las necesidades nutricionales del bebé. Encima, no se acaba nunca (hay casos en los que sí, pero son los mínimos), siempre está lista para tomar, a la mejor temperatura y el envase es el más calentito y amoroso que puede desear cualquier bebé.

Le estás dando anticuerpos, que le protegen de las enfermedades. Mi hija jamás ha cogido ninguna enfermedad, excepto moquitos y algunas décimas de fiebre debido a los dientes. Aunque también diré, que no es mágica y hay casos que me tocan muy de cerca, que por más lactancia que des, no previene algunas enfermedades.

Me encanta mirar su cara de satisfacción y felicidad cada vez que le ofrezco, me encanta que me la reclame cuando le apetece.

Para mí, es un chollo. Cuando me pedía por la noche, no tenía que bajar a la cocina a preparar ningún biberón. Es algo exclusivo de la mamá y su pequeño/a, algo que nadie más puede realizar, esos ratitos nos los regala la naturaleza para poder disfrutar de nuestros bebés, como nadie más.

 

Mirando un estudio reciente, he podido ver que el 80% de las embarazadas, esta dispuesta  dar el pecho a su bebé durante los primeros meses de vida. Osea, que la mayoría nos decantamos por ello.

 

Es cierto, que muchas veces estamos tan absortos en nuestros quehaceres y exigencias diarias que nos alejamos de nuestros hijos, sin quererlo. Así que esos ratos nos unen como nunca. 


Amamantar a un hijo aparte de representar un factor nutritivo saludable y la posibilidad de estar en contacto con tu pequeño/a, le da seguridad ante el mundo nuevo que se le abre. El mamar es un placer para ellos/as. 

La realidad es que tocamos poco a nuestros bebés: numerosas publicaciones, afirman que: "los españoles miman poco a los bebés" por temor a malcriarlos. Y paradójicamente, recientes investigaciones han descubierto que los niños que reciben pocas caricias y tienen pocos estímulos "desarrollan cerebros entre el 20% y el 30 % más pequeños que lo normal para su edad".
 

El adulto "debe" adaptarse al ritmo biológico del bebé para favorecer el vínculo seguro, y no a la inversa como algunos manuales pediátricos todavía, a veces, aconsejan. Porque es cierto que a los bebés, los acostumbramos a nuestro nivel de vida. Los destetamos en seguida porque trabajamos, los sacamos de la habitación de los papás pronto porque se pueden acostumbrar y luego los que lo pasamos mal somos nosotros. Los obligamos a horarios en guarderías y colegios desde que tienen 1 año, incluso meses...osea, adaptamos al bebé a nuestras necesidades. Pero es que a veces, no hay más remedio. Vivimos en un país que se preocupa poco por las madres y los bebés (16 semanas de baja maternal y con poca tolerancia ante enfermedades de nuestros hijos, visitas médicas, etc...). 


Los bebés, se dan cuenta demasiado pronto, de que ese AMOR incondicional que él espera, no es tan incondicional, pronto aprende, que para recibir aprobación y aceptación de sus papás, debe comportarse de "determinada manera". Que su llanto (principal modo para expresarse) no siempre va a ser atendido (lo podemos ver en el libro "Duérmete niño", que aconseja dejar llorar al niño, hasta que el vea que su llanto no obtiene respuesta y desista), que sus deseos de mamar, van a ser desviados, que su necesidad permanente de compañía, no siempre va a ser satisfecha, que no puede obtener lo que desea, que no es entendido, que es educado en un sentido u otro, que algunas cosas están "bien" y otras "mal".


En cambio, cuando los bebés nacen naturalmente y son criados en contacto físico permanente y respetando poco a poco la libertad que ellos mísmos van conquistando, la oxitocina (hormona del amor) inunda su cerebro y cuerpo para la relajación, para la PAZ, consigo mismo y de los demás. Pero ya digo, que en la época que vivimos, con las condiciones laborales actuales, es practimente imposible llevar a cabo todo esto. Pero hay parcelas que sí podemos aprovechar.


Y cuando alguien decide "salirse de la norma", la presión social y cultural contra el ejercicio del cuidado natural, (por ejemplo, la lactancia materna), es enorme en la actualidad. 

   
bebe-amamantando-1-.jpgEn definitiva, la lactancia materna prolongada y a demanda (más allá del año y preferiblemente hasta los tres aproximadamente), cuando se realiza respetando el ritmo y las necesidades del bebé, es una de las capacidades emocionales y biológicas que debemos preservar, en beneficio del desarrollo saludable del bebé o niño, en el plano corporal, emocional y social.

Es un reto para la sociedad en su conjunto, instituciones, profesionales y para nosotros, porque todo esto requiere un cambio de actitud, mirar la infancia, (sobretodo la primera infancia) desde el enfoque de la salud. 
 
Confiemos en que los pequeños saben mejor que nadie su camino. Sólo desean ser acompañados, protegidos y respetados... y ellos tomarán la decisión de dejar de ser lactantes, no conozco a ningún niño de más de 9 años que todavía tome leche materna. La naturaleza es muy sabia.


Como he comentado, durante mi embarazo, me había propuesto dar el pecho a toda costa, eso sí, "si tenía leche". (El 95% de las mujeres la tienen). La verdad es que había leído mucho sobre el tema, y poco a poco fui aprendiendo, confiando en mi cuerpo, comprendiendo, superando obstáculos y disfrutando de la experiencia, probablemente tanto como la disfruta mi hija. De ahí, que gradualmente mi meta se fuera alejando en lugar de acercarnos a ella, y los plazos cambiando, de "mínimo 6 meses" a "creo que llegaré al año", a "bueno, esto va bien, ya llegamos a los quince meses", y ahora creo que llegaremos donde ambas queramos, porque francamente: ¡¡Es un placer y un lujazo para las dos!! 

El milagro de la lactancia materna, es una de las experiencias más íntimas e indescriptibles para cualquier mujer. Pero algunos problemas como la obstrucción mamaria, las grietas o la mastitis pueden dificultar a las mamás la experiencia de la lactancia.

 

La Organización Mundial de la Salud, el Comité de lactancia de la Asociación Española de Pediatría y UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) recomiendan como imprescindible, la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del recién nacido. También recomiendan seguir amamantando a partir de los seis meses, al mismo tiempo que se va ofreciendo al bebé otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de dos años

 

Un consejo, para las madres fumadoras y que quieren amamantar, es que lo primero que intente fumar lo menos posible y por supuesto, cero cigarros delante de su bebé, ya que la exposición pasiva de los niños al humo del tabaco se asocia con un mayor riesgo de enfermedades de las vías respiratorias inferiores, otitis media, asma y síndrome de muerte súbita del lactante. El tabaquismo de la madre se asocia también a una menor duración de la lactancia materna, pero probablemente ello no se debe a un efecto fisiológico directo del tabaco sobre la lactancia, sino a factores psicosociales (dar el pecho y no fumar son dos conductas saludables y pueden asociarse en la misma persona, y por otra parte la madre que fuma puede creer erróneamente que no debe amamantar). Pues sí, se puede amamantar y fumar, aunque suene mal, eso sí, dejando mínimo un par de horas de espacio entre el cigarro y la toma, pero ya digo que lo mejor y más recomendable es NO FUMAR.

 

Quiero dejar claro, que el hecho de dar o no dar el pecho, es una decisión voluntaria y totalmente respetable, es posible que haya mujeres que quieran dar el pecho y por los motivos que sean (físicos, fisiológicos, laborales...) no pueda, o la que libremente decida no dar el pecho para poder volver lo más rápido posible a su vida de antes del embarazo (aunque con un peque es casa, ¡es casi imposible!) o porque no quieren cargar ellas solas con la responsabilidad de alimentar a su hijo y prefieren turnarse con la pareja o familiares, todo es respetable y quiero decir desde aquí, que aunque yo sea defensora de la lactacia materna, una mujer, no es mejor ni peor madre por decidir o no poder dar el pecho a su hijo, porque las malas noches y el cuidado de sus hijos es el mismo que si dieran el pecho. Así que, ni un mínimo remordimiento de conciencia para aquellas madres que han tomado la decisión de no dar el pecho. Es evidente que si no vas a ser feliz con la experiencia, no te vas a sentir a gusto, lo vas a llevar mal, lo más coherente, viable y loable es, no amamantar.

La decisión de dar el pecho, normalmente se basa en criterios de comodidad y estilo de vida.

Yo siempre me he decantado por la lactancia materna porque es la más beneficiosa para la salud de los bebés, está demostrado científicamente, es más dura porque la carga solo la mamá y si quieres retomar tu vida o vida social pronto, es casi imposible, sobretodo al principio. No puedes casi fumar, irte a tomar copas, o salir una noche a cenar tranquila, sin mirar el teléfono mil veces, por si suena para ir a dar de comer a tu bebé, o irte un día entero con los amigos o con tu pareja y dejar al bebé al cuidado de alguna persona de confianza, porque te reclama cada tres ,dos, incluso cada hora y aunque es un sacrificio muy grande, aún así, merece la pena. 

 

Mi hija se ha ido adaptando a su vida y a la alimentación, cuanto más come alimentos diferentes de la leche, menos tomas me pide y hasta ahora, que solo hace 2 o 3 tomas al día y si no las toma, tampoco pasa nada, ella sigue su ritmo. Sabe a quien le tiene que pedir y cuando. Es muy lista. Por tanto, yo hago mi vida totalmente normal, salgo con amigos o mi pareja sin problema, eso sí, tengo cuidados muy básicos, como no tomar medicamentos que no sean paracetamol, no comer determinados pescados y no tomo practicamente alcohol. Es cuestión de hacerse a la idea y llevarlo con naturalidad, sabiendo los límites.

 

Para aquellas mujeres que no pueden amamantar a sus bebés o que deciden no hacerlo, las leches infantiles son una buena alternativa. Algunas mujeres se sienten culpables por no amamantar a sus bebés. Pero, si alimentan a su bebé con una leche artificial comercializada, podrá tener la seguridad de que las necesidades nutricionales del pequeño estarán colmadas. Y podrás establecer un vínculo emocional con su bebé igual de fuerte. Después de todo, independientemente de que lo alimente con leche materna o artificial, las tomas serán un momento de gran conexión e intimidad entre tú y tu pequeño.


Las decisiones son una constante en la maternidad y la primera decisión como madre es esa, dar o no dar el pecho.

 

Voy a poner las ventajas y desventajas de ambas opciones.


Lactancia materna

VENTAJAS


Protección contra las infecciones. Los anticuerpos que la madre trasmite al bebé a través de la leche materna pueden ayudar a disminuir la incidencia de muchos trastornos, incluyendo:

  • las infecciones de oído
  • las diarreas
  • las infecciones respiratorias
  • la meningitis

Hay otros factores que contribuyen a proteger a los bebés amantados contra las infecciones, al favorecer este tipo de lactancia el buen funcionamiento del sistema inmunitario, aumentando las defensas contra las infecciones y disminuyendo la proliferación de microorganismos nocivos como las bacterias y los virus.

La lactancia materna es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros y también puede proteger a los pequeños contra:

  • las alergias
  • el asma
  • la diabetes
  • la obesidad
  • el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

En conjunto, los bebés amamantados tienen menos infecciones y se tienen que hospitalizar menos frecuentemente que los alimentados con leche artificial.

Sin título

Nutrición y facilitación de la digestión. Los componentes de la leche materna -lactosa, proteína (suero y caseína) y grasa- a menudo denominados la "comida perfecta" para los bebés humanos, son fácilmente digeribles por el sistema digestivo, todavía inmaduro, del recién nacido.

 

Por tanto, los bebés amamantados tienen menos problemas digestivos que los alimentados con leche artificial. La leche materna tiende a digerirse con mayor facilidad, por lo que los bebés amamantados tienen menos episodios de diarrea o estreñimiento.

 

La leche materna también contiene, muchas de las vitaminas y minerales que necesita un recién nacido. Una madre sana no necesita tomar ningún suplemento vitamínico o nutricional, exceptuando la vitamina D. 

 

Un dato curioso es que la Administración de Alimentos y Drogas de EE.UU. regula la fabricación de leches infantiles para que contengan todos los nutrientes necesarios conocidos (incluyendo la vitamina D). Las leches comercializadas intentan reproducir los ingredientes de la leche humana y cada vez se están acercando más, aunque no han conseguido reproducir su composición exacta. ¿Por qué? Porque algunos de los componentes más complejos de la leche materna son demasiado difíciles de fabricar artificialmente y hay algunos que todavía no se han identificado.

 

Gratuidad. La leche materna no cuesta ni un céntimo. Y, debido a sus propiedades inmunitarias y a los anticuerpos que contiene, los bebés amamantados enferman menos que los alimentados con leche artificial. 

 

Sabores diferentes.Una madre lactante necesita 500 calorías adicionales al día para producir leche materna, lo que significa que deberá ingerir una amplia variedad de alimentos equilibrados. Esto permite que los bebés amamantados puedan probar diferentes sabores a través de la leche materna, pues esta sabe de forma diferente en función de lo que haya comido la madre.

 

Disponibilidad. Sin tener que hacer carreras de última hora al supermercado, la leche materna siempre está disponible y lista para tomar. Y tampoco hace falta calentar biberones a media noche. A las madres que amamantan a sus hijos también les resulta más fácil estar activas -y entrar y salir de casa con sus bebés- sabiendo que podrán alimentarlos en cuanto los pequeños tengan hambre.

 

Prevención de la obesidad. Algunos estudios han constatado que la lactancia matera ayuda a prevenir la obesidad.

 

Bebés más listos. Algunos estudios sugieren que los niños alimentados exclusivamente con leche materna tienen CI ligeramente más altos que los alimentados con leche artificial.

 

Contacto "piel a piel”. Muchas madres disfrutan enormemente de la íntima conexión que establecen con sus bebés cuando los amamantan. Y el contacto piel a piel puede contribuir a afianzar el vínculo emocional que se establece entre madre e hijo.

 

Beneficiosa también para la madre. La capacidad de alimentar al bebé sin necesidad de administrarle ningún otro nutriente puede ayudar a una madre a ganar seguridad en sí misma sobre su capacidad para cuidar del pequeño. La lactancia también quema calorías y ayuda a que el útero se encoja tras el parto, de modo que las madres que amamantan a sus hijos recuperan la figura y pierden peso más deprisa. Así mismo, los estudios muestran que la lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama y también es posible que ayude a reducir el riesgo de cáncer de útero y de ovarios.

Lactancia materna.

RETOS

 

Aunque algunas le cogen el tranquillo enseguida, puede ser todo un desafío para otras. A veces, tanto la madre como el bebé necesitan mucha paciencia y persistencia para habituarse a la lactancia materna. Pero, a la larga, los esfuerzos compensan con creces, tanto a la madre como al bebé.

 
Entre las preocupaciones más frecuentes de las madres, sobre todo durante las primeras semanas o meses de lactancia, se incluyen:

 

Incomodidad y molestias. Al principio, como ocurre con cualquier habilidad nueva, muchas mujeres no se sienten cómodas cuando dan el pecho a sus bebés. Pero, con información, apoyo y práctica, la mayoría de madres superan esta etapa. El punto fundamental es que la lactancia no debe doler.

 

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Es incuestionable que la lactancia materna exige una considerable cantidad de tiempo y dedicación por parte de la madre. Pero ocurre lo mismo con otras muchas tareas relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos. A algunas mujeres les preocupa que la lactancia pueda crearles problemas en el trabajo, o que no les permita ir de compras o viajar debido al horario de las tomas o a la necesidad de extraerse leche durante el día.


Y es cierto que los bebés amamantados necesitan alimentarse más a menudo que los alimentados con leche artificial porque la leche materna se digiere más deprisa que la artificial. Esto significa que el bebé puede necesitar mamar cada dos o tres horas (tal vez más, tal vez menos) durante las primeras semanas de vida.

Esto puede ser agotador para la madre, pero una vez la lactancia está bien establecida (lo que se suele conseguir aproximadamente al cabo de un mes), otros miembros de la familia pueden colaborar dándole al bebé biberones de leche que la madre se haya extraído previamente cuando necesite un respiro o deba reincorporarse al trabajo. Y los bebés no tardan mucho en alimentarse menos frecuentemente y en dormir toda la noche de un tirón (generalmente en torno a los tres meses). Asimismo, con un poco de organización y administrando bien el tiempo, resulta más fácil diseñar un horario de lactancia y extracción de leche que resulte manejable.

 

Dieta. Las mujeres que dan el pecho deben tener cuidado con lo que comen y beben, puesto que pueden transmitírselo a sus bebés a través de la leche materna. Al igual que durante el embarazo, las madres lactantes deberían evitar los pescados ricos en mercurio y limitar el consumo de aquellos pescados que contenga concentraciones más bajas de mercurio. Si una madre lactante bebe alcohol, una cantidad reducida del mismo le llegará al bebé a través de la leche materna. Después de tomar cualquier bebida alcohólica, deberá esperar por lo menos dos horas antes de amamantar al bebé. El consumo de cafeína debería limitarse a no más de 300 miligramos (entre una y tres tazas de café) al día porque esta sustancia puede provocar problemas, como inquietud e irritabilidad, en los bebés. Algunos bebés son muy sensibles a la cafeína y tienen problemas incluso con cantidades menores.

 

He de decir, que aunque mi marido no haya podido colaborar durante los primeros seis meses de la alimentación de mi hija, si ha colaborado en el resto de quehaceres, aún así, a los seis meses comienzan a tomar frutas, cereales... y a partir de ahí (se va incluyendo más alimentación gradualmente), él se ha "desquitado" dándole de cenar todos los días a su peque. 

Ya que las madres que damos pecho, tenemos ese deber, hay que combinarse con la pareja, si uno hace una cosa, pues el otro puede hacer otra distinta. Y al final, todo fluye con naturalidad, aunque al principio todo es un caos, la mamá está cansada después del parto, duerme poco, las tomas son muy seguidas, el bebé no tiene las rutinas de sueño, ni de comida todavía los primeros meses, por tanto, hay que tener la mente fría y unirse al máximo para conseguir una armonía.


Lactancia artificial

 

VENTAJAS

 

Las leches infantiles comercializadas son una alternativa nutritiva a la leche materna y hasta contienen algunas vitaminas y nutrientes que los bebés amamantados deben obtener mediante suplementos.

Fabricadas en condiciones de esterilidad, las leches artificialebebe_20biberon1.jpgs intentan reproducir las propiedades y composición de la leche materna utilizando una compleja combinación de proteínas, azúcares, grasas y vitaminas que sería imposible fabricar artesanalmente en casa. Por lo tanto, si usted decide no amamantar a su bebé, es importante que le dé solamente leche infantil comercializada en vez de intentar elaborar una en casa.

Aparte de los motivos médicos que pueden desaconsejar la lactancia materna, a algunas mujeres amamantar a sus bebés les resulta demasiado difícil o estresante.

 

He aquí otros motivos que pueden llevar a una mujer a elegir la lactancia artificial:

 

Comodidad. Cualquiera de los dos progenitores (o cualquier otro cuidador) puede darle el biberón al bebé en cualquier comento (aunque esto también se puede hacer cuando la madre se extrae leche). Esto permite que la madre comparta con el padre la tarea de alimentar al bebé y ayuda a este último a involucrarse más en este crucial proceso y en la formación del vínculo que suele conllevar.

 

Flexibilidad. Una madre que alimenta a su bebé con leche artificial tiene la libertad de dejar al pequeño con el padre u otro cuidador sabiendo que lo podrán alimentar durante su ausencia. No necesitará extraerse leche ni organizarse el horario de trabajo u otras obligaciones y actividades en función de las tomas del bebé. Tampoco necesitará buscar un lugar recogido cuando tenga que alimentar al bebé en público. (Aunque esto no es un problema para las lactivistas). De todos modos, si la madre sale de casa con el bebé, necesitará llevar encima provisiones para poder prepararle biberones.

 

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Puesto que la leche artificial se digiere más despacio que la materna, los bebés alimentados con leche artificial generalmente necesitan alimentarse menos frecuentemente que los amamantados.

 

Dieta. Las mujeres que optan por la lactancia artificial no necesitan preocuparse de que lo que coman o beban pueda afectar a sus bebés.

 

Lactancia artificial

RETOS

 

Al igual que con la lactancia materna, la lactancia artificial también plantea algunos retos.

 

Organización y preparación. Siempre se debe tener suficiente leche artificial a mano y se deben preparar los biberones. Las leches en polvo y las condensadas se deben preparar con agua esterilizada (que se deberá hervir hasta que el bebé tenga por lo menos seis meses). Las leches infantiles que se venden listas para el uso y que se pueden verter directamente en el biberón sin añadir agua tienden a ser caras.

Los biberones y las tetinas se deben esterilizar antes del primer uso y luego lavarse después de cada toma (esto también es aplicable a los biberones de leche materna previamente extraída). Los biberones y las tetinas pueden transmitir bacterias si no se lavan adecuadamente, y lo mismo ocurre con la leche artificial no conservada en envases estériles.

Los biberones que se dejan fuera de la nevera durante más de una hora y cualquier cantidad de leche artificial que quede en el biberón después de una toma deben desecharse. Los biberones preparados no se deben guardar en la nevera durante más de 24 a 48 horas.

Algunos padres calientan el biberón antes de dárselo al bebé, aunque generalmente no es necesario hacerlo. No se debe utilizar nunca el microondas para calentar biberones porque se puede crear peligrosas "burbujas o puntos calientes".

 

Carencia de anticuerpos. Ninguno de los importantes anticuerpos que contiene la leche materna se encuentra en la leche artificial, lo que significa que esta no proporciona al bebé la protección añadida contra las infecciones y las enfermedades que proporciona la leche materna.

 

Coste económico. La leche artificial cuesta dinero. Las variantes en polvo son las más baratas, seguidas de las concentradas, siendo las más caras las que se venden listas para el uso. Y las leches especiales (por ejemplo, de soja o hipoalergénicas) son más caras -a veces mucho más caras- que las básicas. El coste de alimentar a un bebé con leche artificial básica durante el primer año de vida ronda desde 1.500 € hasta los 4.000 € dependiendo del tipo de leche y marca.

 

Posibilidad de producir gases y estreñimiento. Los bebés alimentados con leche artificial son más proclives a tener gases y a hacer deposiciones duras que los alimentados con leche materna. Incluso huelen peor.

 

Imposibilidad de reproducir la complejidad de la leche materna. Las leches artificiales están lejos de reproducir la complejidad de la leche materna, que cambia a la par de las necesidades nutricionales del bebé.  

Po último, os invito a ver este calendario de este año que dejamos, con ilustraciones muy graciosas sobre la lactancia materna natural.  -->  http://www.unicefcampusvirtual.org.ar/UNI-SAPCalendario2011.pdf

 

Os copio un extracto bellísimo que saqué de un artículo en el que una mamá, explica porque da de mamar, es precioso y me siento totalmente identificada:

 

 Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más san@ que otr@s o prevenga ciertas enfermedades en el futuro.

 Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra.

Yo doy de mamar porque desde que te concebí Zambra estoy enamorada de ti, porque 16 meses después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites.

 Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía.

 Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia).

 Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy re-naciendo y es tan hermoso.

 Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho juntas: yo de ti y tú de mí.

Yo doy de mamar porque soy tenaz, testaruda, cabezota, perseverante, capaz, porque soy lúbrica e intuitiva, porque con mi leche te trasmito la energía femenina que va de madres a hijas de generación en generación: el río de la vida.

Yo doy de mamar porque existen las jeringas y los sacaleches y los cirujanos expertos en frenillos submucosos y los antibióticos y los probióticos y las IBCLCs y la fuerza del grupo… y una voz amiga detrás de un teléfono, gràcies maca.

Yo doy de mamar porque hay un hombre que completa el triángulo, un gran padre que no tiene celos, un compañero de vida que apoyó mi decisión cuando fue cuestionada, que ha comprendido, que ha otorgado, que ha sido mi hombro en los momentos bajos, mi Dj, mi “amo de casa”, mi cocinero, mi enamorado, nuestro proveedor de Futuro.

Yo doy de mamar porque existe el Jazz, el Blues, porque mis senos han fluido durante horas escuchando la aguja arañar el vinilo, porque Ladies Sings the Blues, porque amo la noche y dormirte cada día al pecho es un gustazo y no una rutina.

Yo doy de mamar porque mis tetas son hermosas, increíbles, invencibles, porque no tienen vergüenza alguna de amamantarte libremente cuando lo necesites, estén donde estén.

Yo doy de mamar porque cada vez que me buscas en el lecho me siento tan loba, tan fuerte, tan mujer, tan madre, tan libre, tan yo…

Gracias por existir hija mía, por lucharte el inicio de esta lactancia junto a mí, por disfrutarla, por seguir haciendo posible tanta felicidad, te amo, estoy aquí, estás aquí... ahí fuera, el mundo a nuestro alrededor, gira, gira.

Autor: Myriam Moya

 

Y después de todo esto, mi conclusión es que hay que respetar a todas las mamás, cada una toma la decisión que considera y para mí, ninguna opción es criticable. Así que, después de informarme y ver cual fue mi decisión, me ha quedado claro que: 

 soy lactivista


 

 

 

 

 

 

¡¡QUÉ PASÉIS UNA FELIZ SEMANA!!

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