¿PARA CUANDO EL SEGUNDO?
La vida tiene diferentes etapas importantes que si se te olvidan, ahí está la gente para recordártelas, decidme si no, las veces que habéis oído lo típico... Cuando te echas novio, si te has comprado casa, si llevas años con tu novio, que para cuando la boda, cuando te casas, para cuando los niños y cuando tienes el primero, luego la gente te pregunta que para cuando el segundo, creyendo que por narices hay que tener un segundo...
Desde hace un par de meses, la pregunta constante de: ¿Para cuándo el próximo? o ¿Cuando vais a ir a por el chico? Se ha convertido en una rutina constante en mi vida, en la peluquería, en la panadería, en clase, en el parque, en el café, en la escuela infantil, en el trabajo, en la familia, en los amigos...
No se si es porque ven a mi hija más mayor, aunque para mí sigue siendo un bebé de 20 meses, pero como dice mi madre, la seguiré viendo un bebé con 18 años...
El caso es que hablando con mi marido del tema, nos dimos cuenta que si decidiéramos darle un hermanito/a a Martina, si nos pusiéramos en verano, casi se llevarían tres años cuando el pequeño/a naciera, pero después de hablarlo, empezamos a reír como locos...
Ser madre y padre es maravilloso, realmente es lo mejor que te puede pasar en la vida, ya he dicho muchas veces la de sentimientos increíbles e inesperados que te crea, pero también implica mucho esfuerzo, dedicación y sufrir.
Hace poco, estaba hablando con mi amiga Arantxa, a la que hago referencia porque me ha dado permiso, ella espera su segundo hijo (un niño, Unai), su hija mayor (Nekane) tiene 11 meses y Arantxa está embarazada de casi 5 meses. Recuerdo que me pareció increíble cuando me lo dijo y mis palabras tras darme la noticia fueron: “¡Te admiro! porque yo sería incapaz de criar a dos hijos tan seguidos”. Le dije que no sabía si decirle loca o valiente.
Es evidente, que todas las mujeres salimos adelante con lo que nos echen y se que si mi embarazo gemelar hubiera llegado a término por completo, hubiera salido adelante con las dos, pero dos hijos, tan seguidos por elección propia, NO, yo no lo haría.
Hablando con ella de los pros y los contras, ella veía más pros que contras y yo lo veía al contrario.
Me dijo que si los criaba juntos, crecerían juntos, jugarían juntos... que se quitaría de encima el criarlos de golpe, que si se esperaba, le daría pereza volver a empezar con los años, que no se quería tirar toda la vida criando, que deseaba viajar y al ser de Vizcaya prefería que se llevaran poco tiempo para poder hacerlo pronto, ya que tiene a sus padres y familia allí y suele ir a menudo. Sus planteamientos los vi muy respetables, pero yo, no estaba en absoluto de acuerdo. Y ahí nos surgió el debate.
Está claro, que cada una tenemos nuestra vida, nuestros planes, nuestra organización y nuestros proyectos de futuro, al menos a corto plazo. Nos la planteamos de manera que sea práctica y sobretodo feliz. La edad influye muchísimo a la hora de tomar decisiones, porque si eres joven te puedes permitir el lujo de pensarte las cosas con más calma, pero cuando estás más cerca de los 40 que de los treinta, no hay demasiado tiempo para planteárselo. Y por ello, entiendo perfectamente a las mamás más mayores que deciden tener hijos muy seguidos.
El primer hijo te cambia todo, te rompe esquemas en el corazón, en casa, en la familia, es como un huracán que lo cambia todo. Pero hablando con unas amigas deduje que no sólo el primer hijo te lo cambia todo, cada hijo lo cambia todo, es un nuevo miembro que llega a la familia que modifica todo y al que tenemos que recibir con todo el amor, tiempo y dedicación del mundo, es decir, que todos los componentes de la familia viven ese cambio y todos deben estar preparados para ello. Sobretodo los padres. Todo lo que estaba en orden se vuelve a desajustar, eso sí, pasado un tiempo un poco duro, deduje que todo vuelve a la “normalidad”.
Desde mi punto de vista, y SÓLO desde mi punto de vista y de mi forma de ver la vida, pienso que cada hijo merece un tiempo de protagonismo, no importa cuanto, merece toda nuestra atención y dedicación. Si llega pronto un hermanito, al “mayor”, lo hacemos muy mayor sin merecerlo, porque Nekane (por hablar del ejemplo de mi amiga) tiene un plazo de cuatro meses para aprender a andar, comer solita, comunicarse medianamente bien e incluso ir al baño solita, ya que viene un hermano detrás al que hay que dedicar muuuucho tiempo y si las mamás vamos a tope con un bebé, (porque Nekane es un bebé todavía) con dos tan pequeñitos pienso que no le daríamos el protagonismo individual que cada uno merece. Normalmente los bebés absorben mucho tiempo de las mamás, sobretodo si damos el pecho y aunque esté el papá apoyándonos todo el tiempo, es imposible dedicarle el tiempo que le dedicábamos al mayor, cuando llega el nuevo miembro. Si Arantxa incluso me comentaba, que hay veces que está tan absorbida por la nena, ¡qué incluso olvida que está embarazada! Dice que no lo vives igual que el primero "la dulce espera", dice que se le han pasado los cinco meses volados y que no se ha enterado. No puede descansar como en el primer embarazo porque la pequeña es demasiado pequeña y reconoce que a veces tiene miedo de afrontar lo que se le viene encima.
Si tu hijo mayor crece unos años, va al cole, tiene sus rutinas y horarios de clase y clases extraexcolares, se viste solito, come solito, va al baño solito, es autónomo en las tareas básicas, aprende a hacerlo todo, en su debido tiempo y sin presiones, pienso que es menos complicado la llegada de un hermanito, ¿porqué? Porque la mamá no tiene que estar tan encima de él como cuando es absolutamente dependiente de ella.
Luego también depende de la edad, una de mis amigas con las que comenté esto, tiene dos hijos que se llevan 7 años, el primero lo tuvo con 28 y el segundo con 35 y dice que la maternidad se vive de manera completamente diferente, con 35 te pilla más madura, no tienes ese ansia de salir que tienes siendo más joven, lo ves todo desde una perspectiva diferente, lo vives con más calma... y además, aunque recuerdas muchas cosas, es como volver a vivir una primera maternidad ya que han pasado muchos años desde que hubo un recién nacido en casa...
Es cierto, que en los aspectos prácticos ya sería experta y eso me facilitaría mucho las cosas. Por ejemplo, con el paso del tiempo te das cuenta que con un primer hijo se cometen errores, sabemos que para un segundo bebé se necesitan menos de la mitad de las cosas que compramos en el primer embarazo y las que se quedaron en casa están listas para ser reutilizadas. Tenemos experiencia en saber manejarnos con la ayuda que nos dan, (la deseada y la no deseada). Conocemos los parques al dedillo, las zonas infantiles y espectáculos. Estamos inscritas en todas las páginas de internet, referentes a bebés. Tenemos un imán en la nevera con el teléfono de todas las urgencias y casi somos amigos ya, del pediatra de nuestro hijo mayor. Sabemos que siempre que el bebé llora, no es por hambre o por el pañal, si no porque quiere arrumacos o estar en bracitos. Madre mía, lo que se aprende con la primera maternidad. Y la verdad que todos estos conocimientos adquiridos con el tiempo nos tranquiliza a la hora de plantearnos un segundo bebé. Mucha de la energía que ponemos a la hora de ser padres primerizos, no la tendremos que poner con un segundo hijo, ya que tenemos recorrido ese camino. Está claro, que la experiencia es un grado.
Pero aún así y mirándolo todo desde todas las perspectivas, es decir, si se llevan más o menos años, tampoco me obsesiona el hecho de darle un hermano a mi hija, no suelo pensar en el futuro a largo plazo, quiero decir que esto lo hemos hablado mi marido ahora por la famosa típica pregunta de: ¿para cuando el próximo?, es como si la gente quisiera levantar el país a base de tener hijos... ¡Si casi me siento embarazada todavía de mi primera hija, como me voy a poner a pensar en un segundo! ¡¡¡Si todavía la miramos mi marido y yo a diario y no nos creemos, no asimilamos que tenemos una hija, que tenemos a esa maravillosa nena que corretea por casa, que no para de hablar, de preguntar, que nos llena de besos, abrazos y alegría y no para ni un segundo!!!
¿Y qué pasa si me quedo con mi niña y punto? Cuando me preguntan la conocida cuestión, como por ahora no lo pienso, digo que me planto. Y no os podéis imaginar la cara que se le queda a la gente, la de cosas que tengo que oír, pero como siempre digo cada uno tiene sus circunstancias y yo soy de las que piensa que cada uno es libre de elegir hacer lo que quiera mientras no dañe a nadie, y respeto tanto al que no desea tener hijos, como a la que desea tener uno o la tribu de los Brady, yo en esas cosas no me meto, porque cada cual sabe lo que siente y lo que quiere. Como se dice por mi zona “el que lo lleva, lo entiende”. Y realmente, a día de hoy, no me importa para nada el hecho de tener o no tener más hijos, mis necesidades maternales las tengo cubiertas al 100 % con mi hija desde el primer día que la tuve en mis brazos y la veo tan pequeña y tan frágil, que le quiero dedicar a ella exclusivamente todo mi tiempo y amor y aunque se que si viniese otro hijo, el amor se multiplicaría, por ahora ni me lo quiero plantear. No tengo prisa, la vida es muy larga, yo ahora tengo muuucha libertad y tengo cero ganas de volver a empezar de nuevo a criar. Puede que parezca egoísta pero también me gustan mis rutinas, mis proyectos, por lo tanto, no me apetece cambiar nada, quiero seguir adelante con mi vida, tal y como está, que para mí, está perfecta. Pero como ya digo es como pensamos mi marido y yo hoy en día, quizá de aquí a unos años, nos entra la morriña de volver sentir como huele la casa a bebé, pero eso todavía no lo echamos de menos, porque todavía tenemos un bebé en casa. O igual nos acomodamos y nos plantamos. Prefiero dejar a la vida fluir y que venga lo que tenga que venir según nuestros proyectos y pensamientos.
Me dicen que conforme se haga mayor, me acomodaré y no querré tener más, pues bien, ¿Y? Mi hija es feliz, tiene amiguitos, tiene primos a los que quiere mucho y también tendrá primos en el futuro a los que querrá como hermanos porque ya nos encargaremos mis hermanos y yo de que así sea y no creo que eche en falta un hermano porque no se puede notar el vacío de algo que nunca has tenido. Si no sabe lo que es querer a un hermano ¿Cómo lo va a echar de menos? Me baso en las conversaciones que he tenido con 2 amigas que son hijas únicas y que son y han sido super felices.
Aún así, como he dicho en alguna ocasión se puede querer más a un primo que incluso a un hermano (en mi caso es así, mi hermano, mis primos y yo, somos como hermanos). Incluso hay familias, en que los hermanos dejan de tener roce o hay peleas o desavenencias, porque la verdad, aunque una madre ponga toda su buena y santa voluntad en criarlos en amor y armonía, en el futuro, cuando son adultos, ya no se puede controlar que puede pasar. Así que no es algo que me preocupe. Hay veces que tener hermanos es maravilloso (como es mi caso) y otras en las que tener hermanos, no sirve absolutamente para nada. Todo depende del carácter de cada uno y como siempre, de las circunstancias.
Ahora que mi bebé está más mayor, que ha decidido por ella misma dejar la lactancia hace dos meses, que se queda tan a gusto tanto en casa de sus abuelos como de la madrina, que tengo más libertad para salir a tomar copas, a platicar horas con mis amigas, a escaparme con mi marido, ahora que he vuelto a irme de vez en cuando las tardes-noches de entresemana para unas cañas con las amigas o a dedicar mi tiempo a todo lo que me gusta, porque a parte de ser MADRE, también soy MUJER y tengo mil inquietudes más, me daría pereza pensar en volver a empezar..., me encanta ser madre pero también quiero VIVIR MI JUVENTUD A TOPE. Creo que ya nos hemos acomodado un poco, mi marido y yo tenemos nuestra vida tal y como queremos respecto a todo. No queremos frenar nuestro ritmo de vida que nos encanta y frenar muchos proyectos que por ahora no queremos ni pensamos dejar aparcados. Estamos felices así. Y mientras mi marido y yo pensemos igual. No tengo problema alguno en esperar hasta que vuelva a concienciarme o a esperar a que me vuelva a nacer ese instinto maternal que nada ni nadie puede frenar, pero por ahora ya digo que el instinto lo tengo concentrado en mi nena.
También digo que como desde el minuto uno que tuve conciencia de ser mujer, he querido tener una HIJA y gracias a Dios, ya la tengo, quizá si hubiera sido un niño, no me costaría tanto plantearme de nuevo la maternidad, lo digo porque tengo alguna amiga con hijos de la edad de Martina que quieren volver a intentarlo para ir a por la nena y eso es lo que más les anima a volver a quedarse embarazadas, también tengo una amiga a la que al tener un chico ya mayorcito el papi se lo lleva a hacer "planes de chicos" como jugar al fútbol y esas "cosas de chicos" como le dicen y ella siente que necesita algo más... pero bueno cada una hace su vida como considera y en mi caso, todo se verá con el tiempo.
La verdad que respecto al sexo de nuestros hijos, (Y dejando claro, desde el principio que lo principal es que venga sano, sea del sexo que sea), creo que casi todas soñamos con tener una princesita a la que cuidar, vestir y educar. Y soñamos con más adelante, tener una “amiga” de por vida con la que podrás contar para todo y que acudirá a ti desde el minuto cero, en la pubertad, a la hora de hablar de chicos, de cosmética y esas cosas de las que hablamos las chicas, pero sobretodo en la edad adulta, es evidente que todas tenemos una conexión y unión especial con nuestras madres (siempre hay excepciones, claro) ya que a la hora de casarnos, quedarnos embarazadas, tener hijos, problemas y alegrías durante nuestra vida, todas nosotras nos apoyamos en nuestras madres, la mayoría (no hay que generalizar) de los chicos son más independientes a la hora de los sentimientos. Yo sé, que en el futuro, lo último que me importará será el sexo de mi bebé, mi marido piensa igual, al quedarme embarazada creyó todo el tiempo que era un chico y se hizo a la idea, pero ahora que tiene a su nena, no la cambiaría por nada, tienen una química especial, básicamente la que tenemos todas las chicas con nuestros papis... Así que ahora sí que me daría igual tener otra chica, por que sé lo maravillosas que son o un chico que seguro que también son maravillosos, pero de los que no puedo opinar ya que no tengo ninguno. Pero no hay prisa, para que venga otro bebé, aún queda mucho tiempo, quizá infinito...
Aún así después de ver las cosas como las veo hoy en día, no niego que el embarazo y parto de mi hija fueron tan buenos, que a veces, me entra nostalgia de lo bonito que es crear una vida dentro de ti. Es lo más hermoso e increíble que le puede ocurrir a una mujer en toda su vida. Es un milagro. Por eso no cierro la puerta, sólo la entorno...
¡FELIZ SEMANA!
