OS ECHO DE MENOS
Quizá os sorprenda un poco este artículo, ya que no tiene nada que ver con los treinta y pico anteriores, debido a que este es un poco triste, pero tenía muchas ganas de publicarlo.
Os dejo un enlace por si lo queréis escuchar mientras lo leéis, es una composición musical que me encanta. Primavera - Ludovico Einaudi → http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IYCL8ONwH5M#!
OS ECHO DE MENOS
Tengo un millón de buenos recuerdos de usted, siento una alegría inmensa de pensar que para mí y sus siete nietos ha sido la mejor abuela del mundo, tengo que dar gracias a Dios todos los días porque me permitió la dicha de tener a mi abuela a mi lado 23 años. Pero aún a día de hoy, no puedo evitar emocionarme cuando hablo de usted, necesitaría hojas y hojas para escribir las sensaciones que me trae el pensar en usted, las vivencias, incluso su vida que no fue nada fácil, empezando por el hecho de su adopción. Pero ya le dije en su día, que escribiría un libro sobre su vida, porque fue una vida increíble, y aunque sea para tenerlo en la mesita noche. Lo haré.
Hace tanto que ya no estamos abrazadas, hace tanto que no oigo su voz, hace tanto que no escucho los cuentos que me contaba por las noches, hace tanto que no la veo, que no me arropa en mi cama... es muy duro, lo peor fue al poco de irse, necesité muchísimo tiempo e incluso ayuda profesional para asimilar que no la volvería a ver nunca más.
Ahí aprendí algo, que anteriormente no me dejaba ni dormir, respecto a mi culpabilidad de no haberla obligado a ir al médico antes, pero es cierto que “no podemos impedir, lo que no podemos predecir”, respecto a mi rabia de no haber denunciado al médico que la diagnosticó mal y respecto a asumir la pérdida que usted suponía en mi vida.
Gracias a mis creencias religiosas, tengo la esperanza de volverla a ver. Hace hoy 8 años que se fue y han pasado tantas y tantas cosas.
La vida está bien, la verdad que no puedo quejarme, pero la echo tanto de menos, tengo tantas cosas que contarle. Le daría tantos besos.
Recuerdo el día que la ingresaron por primera vez, yo estaba en la playa y mis padres en Praga de viaje y nadie quiso llamarlos para no preocuparlos hasta su vuelta, cuando me llamó el tete Juan y me dijo que estaba ingresada, creo que no tardé ni veinte minutos en llegar de Torrevieja al Hospital de Elche. La de besos y abrazos que le di cuando la vi en la cama del hospital. Ahí empezó la etapa más dura de mi vida, en la que las lágrimas iban a ser mis compañeras de viaje constantes.
Leyendo mi diario de ese tiempo, le escribí un millón de cartas, llené hojas y hojas en el diario durante su enfermedad, necesitaba desahogarme y mi madre estaba demasiado mal como para hablar con ella sobre ello. Ahora las leo y lloro, lloro porque recuerdo la sensación de impotencia, de no poder hacer nada, de ver como se consumía por el cáncer y ver que cada día se le iba un poco más la vida. Recuerdo una de ellas, a los tres días de morir que decía: “A donde ha ido, ya no le puedo alcanzar. La muerte es un paso que hay que dar, pero ni ella nos separará jamás. Aunque pasen los años, siempre estará junto a mí. No quería que me dejara, pero no ha podido evitarlo y el dolor es tan grande que no me permite entenderlo. La querré toda mi vida. Su nieta. 30/04/2004”.
La llamaba todos los días y le decía lo que la quería, porque aunque me tiré toda mi vida diciéndoselo, sabía que no había mucho tiempo más para expresar lo que quería decirle mi corazón, recuerdo dos semanas antes de morir que le pregunté: “Yaya, ¿tiene usted miedo?” y me dijo "no hija, no". Usted no tenía miedo y eso me hizo admirarla aún más...Yo la miraba y recuerdo que me preguntaba: “¿Cómo puede tener una cosa tan maléfica dentro de ella con lo preciosa que es por dentro y por fuera?”. ¿Porqué una persona tan buena tiene que terminar su vida así? Nadie merece esta mierda, se la está comiendo por dentro y yo no puedo hacer nada.”
Hasta que llegó la noche, esa noche que me tocó quedarme con usted como otras tantas en su casa y de repente, a las 5 de la madrugada, (mi madre dormía en la habitación de al lado) mientras yo intentaba dormir en el sillón junto a su cama, lo sentí, un suspiro y de repente oí como dejó de respirar, como se le fue la vida, la sensación más horrible, la peor sensación que he tenido en mi vida, no podía creerlo, grité mil veces como una loca, intenté que reaccionara, la abracé, la besé, llamé a mi madre gritando desesperada, pero no sirvió de nada, había llegado el momento, y era irreversible, se había ido, para siempre, no podía creer que se hubiese ido y encima estando a mi lado... No me separé de su lado, ni siquiera aparté de usted mi mirada en todo el velatorio, no quería olvidar su cara, quería mirar su cara el mayor tiempo posible que me permitiera la vida. Por la mañana me dolían los ojos, estaba destrozada, TODOS estábamos destrozados, los siete nietos no teníamos consuelo, ni uno, los tetes con sus 2 metros y treinta y pico años llorando como niños desconsolados, un señor me dijo que sólo con ver como estábamos los nietos, sabía la clase de buena mujer que había sido usted... Recuerdo cuando la dejamos en Aspe, para siempre, yo le decía a mi padre, “Es que no podemos dejarla aquí, sola, este no es su sitio, no puede quedarse aquí, ¿Cómo nos vamos a ir y la vamos a dejar aquí, tan sola?”... Nunca, jamás, en mi vida, pensé que lloraría tanto como lloré durante los nueve meses de su enfermedad y su pérdida. Hasta ese día, fue el palo más duro que había vivido nunca...
Pero la vida, nos tenía otro palo aún más duro preparado...
Esos dos años 2004 y 2005, fueron los peores años de mi vida, tanto que todavía los recuerdo por el gran impacto que sufrió mi corazón.
La tía se fue al poco que usted, (aunque ya lo sabrá, porque seguro que estáis junticas), nunca habéis podido estar separadas, 9 meses tardó usted, en trasladar a toda la familia desde Albacete a Elche a vivir, para estar junto a su hija cuando se mudó al casarse y 9 meses tardó ella en irse con usted cuando se fue para siempre.
También fue ESA enfermedad, se repetía la historia, y nadie, ninguno de la familia estábamos preparados para volver a pasar por lo mismo, era una pesadilla continua, mi tía... todos la necesitábamos, su alegría, sus bromas, sus nervios, sus gritos, “¡¡¡ Pero neeeeneesss, Maríiiiaaaaa, Joaquíiiin!!!” (o Coco como lo llamaba ella) sus histerias, sus cambios de humor tan graciosos, lo que nos reíamos por ello, su arroz y costra... Era una mujer maravillosa, buena, graciosa, comprensiva, servicial, divertida, entregada, honrada, cariñosa...
María y Joaquín y el tío, (tía, ellos te necesitaban tanto y te necesitan aún hoy) ellos vivieron de primera mano, todo lo duro que es ver como a una madre y esposa se le va la vida poco a poco, con la esperanza de un milagro, que no ocurrió... y de repente, una noche, se fue. Fue el momento más impotente de mi vida. No podía creerlo, no podía.
Me casé con Néstor pero no nos quedamos con la casa que le enseñé en planos, finalmente compramos un duplex que reformamos. En mi boda las eché tanto de menos. María se casó al año y medio de mi boda y también fue un día precioso, pero duro por vuestra falta, porque os fuisteis demasiado pronto, y bueno, casi a los dos años de mi boda nació Martina. La niña de mis ojos y de toda la familia, LO QUE DARÍA PORQUE LA HUBIESEIS CONOCIDO, hubiese sido tan increíble que la vierais, me moriría por veros juntas, a usted le hubiese hecho tantas preguntas. Echo tanto de menos esas charlas que me ayudaban tanto...
Intento no pensar demasiado para no sufrir, os tengo siempre dentro de mí, en mi corazón, en mi inconsciente, incluso, a veces, pienso que estáis muy cerca de mí, parece que os sienta, pero casi nunca hablo de vosotras, es muy duro, menos aún con María, quizá alguna anécdota graciosa, porque hablar de vosotras duele, así que tengo miedo de al no hablar de vosotras, se me olviden cosas que hemos vivido juntas. No quiero perder los recuerdos. Pero es que es tan duro no teneros.
Me muero de pena los días así, porque pienso en María y Joaquín, ellos que son tan importantes para mí, son dignos de toda mi admiración, porque desde que os fuisteis, han sido y son un ejemplo de entereza, de dureza, de superación, de todo. Es increíble tía, la mujer en la que se ha convertido María, estarías tan orgullosa de ella, todos los estamos. Y Joaquín, también estarías tan orgullosa de él, son dos personas maravillosas, no podría ser de otra forma, siendo tus hijos. Hiciste un trabajo perfecto con ellos, son buenos, nobles, honrados... Y puedes estar tranquila porque ellos tienen a su padre, que se muere por ellos y a nosotros (junto con mis padres), incondicionales. Somos como hermanos. Ya lo sabes.
Carlota, aún vive, sigue en casa de mi madre, es la reina de su casa, como en su día fue de la tuya...
Ahora las cosas están bien, el tío intenta hacer su vida, como cualquier persona que debe luchar por sus hijos y por intentar ser feliz dentro de lo posible sin ti, ya que dejaste un vacío tan grande...
Mis padres trabajando como siempre. Y bueno, en todas las cenas, comidas y eventos familiares os echamos de menos. Daría lo que fuera por echar una tarde en el salón de la yaya mientras cose una bufanda para algún nieto y nos cuenta como fue su vida para enseñarnos a valorar lo que teníamos y tú lees las revistas, mientras nosotros jugamos en la alfombra. Son tantas y tantas cosas las que echo de menos.
Os llevasteis un trozo de mi corazón, jamás podré llenarlo con nada. Os quiero.
Tears in heaven, Eric Clapton --> http://www.youtube.com/watch?v=gKlcuEdtGVo&feature=related
